–Kenscoff bajo fuego: la PNH lanza ofensiva nocturna y deja al menos 16 muertos en Haití-
La Policía Nacional de Haití abatió al menos a 16 presuntos miembros de bandas armadas en una operación nocturna en Kenscoff. Con apoyo de drones y unidades especiales, el Estado intenta enviar una señal de fuerza en medio del colapso de seguridad que vive el país.
-Redaccion de TeclaLibre-
Puerto Príncipe. – La madrugada del sábado no fue silenciosa en las montañas de Kenscoff. Mientras la capital dormía con un ojo abierto y otro cerrado —como ya es costumbre en Haití—, la Policía Nacional de Haití (PNH) desplegaba lo que definió como una “operación de envergadura” contra los grupos armados que se han ido asentando en esa estratégica zona al sur de la capital.
El saldo preliminar: al menos 16 presuntos integrantes de bandas criminales muertos.
La intervención comenzó alrededor de la medianoche, pero el verdadero intercambio de fuego estalló hacia las cuatro de la mañana. Esta vez no fue solo una patrulla improvisada entrando en territorio hostil. Hubo unidades especializadas de la Task Force, francotiradores y drones sobrevolando la zona. La escena parecía más cercana a una operación militar que a un simple operativo policial.
Y eso, en Haití, ya dice bastante.
Kenscoff: de colina tranquila a pieza del ajedrez criminal
Kenscoff, tradicionalmente conocida por su clima fresco y sus cultivos en las montañas, se ha convertido en un punto codiciado por las bandas. Desde allí se dominan rutas estratégicas hacia Puerto Príncipe y se abren corredores de movilidad fuera de los barrios históricamente controlados por pandillas.
En el mapa del caos haitiano, las montañas ya no son paisaje: son posición táctica.
Un Estado que pelea cuesta arriba
Desde el asesinato del presidente Jovenel Moïse en 2021, Haití no ha logrado recomponer su estructura de poder. Las bandas armadas han llenado el vacío. Controlan barrios, carreteras, puertos informales y hasta zonas comerciales.
La Policía, debilitada en personal y recursos, ha tenido que reinventarse sobre la marcha. El uso de drones en esta operación muestra un intento de modernización forzada: vigilar desde el aire para no caer en emboscadas en tierra.
Pero la pregunta que flota sobre Puerto Príncipe no es tecnológica. Es política.
¿Operación puntual o punto de inflexión?
El gobierno de transición, encabezado por el primer ministro Alex Diddier Fils-Aimé, enfrenta una presión monumental. La llegada parcial de la misión internacional de apoyo a la seguridad ha sido lenta y limitada. Mientras tanto, la población vive entre secuestros, bloqueos de carreteras y enfrentamientos constantes.
Operativos como el de Kenscoff buscan enviar un mensaje:
el Estado todavía respira.
Sin embargo, en Haití los comunicados oficiales suelen durar menos que la pólvora en el aire. Lo determinante no será el número de abatidos, sino si la Policía logra mantener el control del territorio después del operativo.
Porque recuperar un punto es una cosa. Sostenerlo es otra.
La frontera que observa
Y mientras Haití intenta retomar el pulso, la República Dominicana mira con atención. Cada sacudida en Puerto Príncipe tiene eco al otro lado de la frontera. Seguridad, migración, comercio y estabilidad regional están inevitablemente conectados.
Kenscoff no es solo una noticia policial. Es un síntoma del pulso frágil de un Estado que pelea por no desdibujarse.
La madrugada terminó. El humo se disipó.
Pero en Haití, la batalla por el control apenas comienza cada día.
-Luis Rodriguez Salcedo para TeclaLibre-
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