-La Primavera Sangrienta: Crónica de una Democracia Interrumpida (Abril, 1965)-
La historia dominicana cambió de piel en apenas cuatro días. Lo que comenzó como un grito de justicia institucional se transformó en un campo de batalla geopolítico bajo el sol del Caribe. Esta es la secuencia de los hechos que marcaron el destino de la nación.
Desde el golpe de Estado contra Juan Bosch en 1963, el país era una olla de presión. El Triunvirato, encabezado por Donald Reid Cabral, gobernaba sin legitimidad popular y con una economía en barrena.
En la sombra, el Movimiento Enriquillo y jóvenes oficiales liderados por el coronel Rafael Tomás Fernández Domínguez conspiraban para restaurar la Constitución de 1963.
Reid Cabral intenta purgar a oficiales constitucionalistas, acelerando los planes del levantamiento.
24 de Abril: El Grito del Capitán Peña Gómez
A las 1:30 p.m., la radio nacional fue tomada. El Dr. José Francisco Peña Gómez anunció al país el alzamiento de los campamentos militares 16 de Agosto y 27 de Febrero.
«Pueblo dominicano, el gobierno de Donald Reid Cabral ha caído. ¡A las calles a defender la Constitución!»
La multitud se volcó al Puente Duarte y al Palacio Nacional. La consigna era clara: «Retorno a la constitucionalidad sin elecciones». Para el final del día, Reid Cabral estaba bajo arresto.
25 y 26 de Abril: El Choque de dos Fuerzas
El entusiasmo popular se enfrentó a la realidad de las armas. Mientras el pueblo recibía fusiles en la capital, la élite militar apostada en la Base Aérea de San Isidro, bajo el mando de Elías Wessin y Wessin, se opuso al retorno de Bosch.
25 de abril: José Rafael Molina Ureña asume como presidente provisional.
26 de abril: Los aviones P-51 de San Isidro comienzan a ametrallar y bombardear la ciudad de Santo Domingo. El cielo se llenó de humo negro y los barrios populares se convirtieron en trincheras.
27 de Abril: La Epopeya del Puente Duarte
Fue el día más sangriento y heroico. Los tanques de Wessin intentaron cruzar el Puente Duarte para aplastar la rebelión en el casco urbano.
Los civiles, armados con botellas de gasolina y valor, detuvieron a las unidades blindadas. Fue aquí donde la figura del coronel Francisco Alberto Caamaño Deñó se agigantó, tomando el liderazgo militar de la revolución tras la salida de Molina Ureña al asilo. La victoria constitucionalista parecía inminente; las fuerzas de San Isidro estaban moralmente derrotadas.
28 de Abril: La «Operación Power Pack»
Con la derrota de los militares leales al Triunvirato, el embajador de EE. UU., William Tapley Bennett, envió un cable urgente a Washington alegando que la revolución estaba «bajo control comunista» y que la vida de los ciudadanos estadounidenses corría peligro.
A las 7:00 p.m., los primeros 400 soldados de la 82.ª División Aerotransportada de los Estados Unidos desembarcaron en el Puerto de Haina y en la Base de San Isidro.
La justificación: «Salvar vidas».
La realidad: Evitar una «segunda Cuba» en el Caribe.
El resultado: El conflicto civil se convirtió en una guerra de resistencia contra una ocupación extranjera que llegaría a sumar 42,000 marines.
La soberanía dominicana quedaba, una vez más, bajo la bota de una potencia extranjera, apagando el sueño del retorno inmediato a la democracia y dando inicio a uno de los capítulos más dolorosos y complejos del siglo XX dominicano.
-Luis Rodriguez Salcedo para TeclaLibre-
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