Nota editorial: El peso de 30 años y la posibilidad del cambio
Mario José Redondo Llenas, tras cumplir 30 años de prisión por la muerte de su primo José Rafael Llenas Aybar, dedicó sus primeras palabras en libertad a expresar tres pilares: arrepentimiento, respeto y vocación de servicio.
Pide perdón a su familia, a la sociedad y a las víctimas directas, reconociendo su deuda moral como permanente e irrevocable. Afirma que la fe y la conciencia de su falta le han permitido sobrellevar la carga. Manifiesta respeto absoluto por el dolor causado y por las instituciones que exigieron justicia.
Declara su intención de transformar su experiencia en servicio: ayudar en la reeducación de otros privados de libertad, aportar al sistema penitenciario y poner a disposición su formación académica (Derecho, Ciencias y Letras, Agronomía) obtenida dentro del penal. Reconoce que nada de eso borra el daño, pero sostiene que el tiempo puede usarse para reflexionar y cambiar.
El manifiesto se aleja de todo tono reivindicativo o de victimización. Redondo Llenas no cuestiona la condena ni minimiza el crimen. Al contrario, asume públicamente su responsabilidad y la irreparabilidad del daño causado. Este gesto tiene un peso simbólico considerable, especialmente tratándose de un homicidio dentro del entorno familiar.
Destaca su énfasis en la transformación personal como un proceso real, documentado por estudios universitarios y trabajo agrícola dentro del sistema penitenciario. No ofrece excusas, sino una bitácora de lo que hizo con tres décadas de reclusión. El discurso evita el sensacionalismo y apela a la utilidad social de su propia tragedia: quiere que su historia sirva para mejorar las condiciones de reinserción.
Sin embargo, la nota inevitable es la ausencia de mención explícita a la familia de la víctima más allá del perdón general. El silencio sobre el vínculo con su primo fallecido y el contexto del hecho podría ser visto como una omisión estratégica. Aun así, el texto respira una contención poco común en declaraciones de excarcelados.

Conclusión editorial
El manifiesto de Mario José Redondo Llenas es un documento sobrio, reflexivo y de una madurez inusual, que merece ser leído no como justificación, sino como testimonio de lo que el sistema penitenciario —bien orientado— puede lograr cuando el interno asume su culpa y elige el estudio y el trabajo como vía de reparación simbólica. No absuelve ni olvida la muerte de José Rafael Llenas Aybar, pero ofrece una lección incómoda y necesaria: la condena, por larga que sea, no tiene por qué terminar en el mismo punto donde empezó. La sociedad tendrá ahora la oportunidad de observar si esas palabras se traducen en hechos.
Un crimen que conmocionó a toda una nación
El caso Llenas Aybar se mantiene como uno de los crímenes más atroces y de mayor impacto mediático en la historia reciente de la República Dominicana. Para comprender plenamente el peso de las palabras de Mario José Redondo Llenas, es necesario recordar los hechos que lo llevaron a prisión.
Los hechos: 3 de mayo de 1996
José Rafael Llenas Aybar, de solo 12 años, pidió permiso a su madre para salir con su primo, Mario José Redondo Llenas, quien entonces tenía 19 años. Le dijeron que irían a una exhibición de motocicletas en un supermercado cercano. Su madre aceptó con la condición de que regresara a las 5:00 p. m..
Pero el plan era muy distinto. Lejos de asistir a esa actividad, los jóvenes sacaron al niño de su casa, lo amarraron de pies y manos y lo introdujeron en el baúl de un automóvil. Según las confesiones, la idea original era pedir un rescate de aproximadamente RD$10 millones a su familia, perteneciente a la clase media-alta dominicana. El secuestro, sin embargo, derivó en un asesinato particularmente violento.
El cuerpo del niño fue hallado al día siguiente, 4 de mayo, en el arroyo Lebrón, en Pedro Brand. Tenía 34 puñaladas esparcidas por todo el cuerpo, estaba degollado y atado con cinta adhesiva de pies y brazos, flotando boca abajo en el agua.
En 1998, Mario José Redondo Llenas fue condenado a 30 años de prisión como autor material del homicidio premeditado. Su cómplice, Juan Manuel Moliné Rodríguez (18 años entonces), recibió 20 años de prisión. La sentencia no se consolidó hasta octubre de 2002, y el proceso judicial duró una década completa, con recursos legales que llegaron a la Suprema Corte de Justicia.
Un detalle particularmente perturbador fue revelado durante el juicio: el propio Redondo Llenas denunció la desaparición de su primo, participó activamente en la búsqueda e incluso mostró aparente dolor en el funeral cuando el cuerpo ya había sido encontrado. Su cómplice declaró en el juicio: «Mario José tomó la cabeza de José Rafael por los cabellos y entonces le cortó el cuello […] con furia, con ira».
Las evaluaciones psicológicas fueron determinantes: los expertos calificaron a los jóvenes con «perfil antisocial», destacando la ausencia de empatía al describir el crimen y dictaminaron que no reunían condiciones para reintegrarse a la sociedad en aquel momento.
El crimen conmocionó profundamente a la sociedad dominicana no solo por su brutalidad, sino también porque la víctima pertenecía a una familia de clase media-alta con estrechos vínculos con magnates de los medios de comunicación y figuras políticas. El caso cambió para siempre la percepción de la violencia y la justicia en el país. Durante años, el caso Llenas Aybar fue símbolo de la vulnerabilidad infantil y de la traición dentro del propio círculo familiar.
El caso, además, reabre el debate sobre los límites de la pena máxima en República Dominicana: que un condenado a 30 años cumpla la totalidad de su condena es un hecho que, según datos judiciales, ocurre en menos del 5% de los casos con esa sanción en el país.
Este martes 5 de mayo de 2026, a las 7:04 de la mañana, Mario José Redondo Llenas (ahora de 49 años) salió del Centro de Corrección y Rehabilitación Najayo Hombres, tras haber purgado íntegramente sus tres décadas de condena, sin haber obtenido ninguna prerrogativa de libertad condicional durante todo ese tiempo. Su liberación se produjo exactamente 30 años después del crimen.
A la salida, fue recibido por su hijo, Daniel Redondo (quien vistió una camisa rosada igual a la de su padre), y por su abogado, Dionisio Ortiz. Horas después de su excarcelación, en una comparecencia pública, el exconvicto dijo: «Yo lo siento. Lo lamento profundamente y lo voy a lamentar toda la vida». Pidió perdón a sus tíos (los padres de la víctima) y reconoció que no hay manera de reparar el daño causado. «Lo pido honestamente, sabiendo que no hay que dármelo, pero lo pido y lo pido todos los días», declaró.
💬 Fuentes consultadas
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Wikipedia: Caso Llenas Aybar
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Listín Diario: Crimen de Llenas Aybar: 30 años después
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N Digital: Treinta años del crimen que marcó la historia
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Diario Libre: Mario Redondo queda en libertad
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El Caribe: Sale hoy de prisión el condenado
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Infobae: Fin de 30 años de condena
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Acento: Un hijo en la salida de Najayo
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Wikipedia en inglés: Murder of José Rafael Llenas Aybar
-Luis Rodriguez Salcedo para TeclaLibre-
rodriguezsluism9@gmail.com https://teclalibremultimedios.com/category/portada

