-Presidente Abinader y tres exmandatarios se reúnen y pactan unidad ante crisis haitiana-
En una inusual pero significativa puesta en escena política, el presidente Luis Abinader se reunió este miércoles con sus tres antecesores —Leonel Fernández, Hipólito Mejía y Danilo Medina— para abordar la cada vez más compleja crisis de Haití y su impacto en la seguridad nacional dominicana.
El encuentro, celebrado con todo el simbolismo posible en la sede del Ministerio de Defensa y no en el Palacio Nacional, duró cerca de tres horas. En una primera parte, altos funcionarios del gobierno expusieron cifras y estrategias ante los expresidentes, pero luego se retiraron discretamente, dejando a los cuatro protagonistas en un diálogo a puertas cerradas, en lo que algunos observadores consideran un intento por proyectar “unidad nacional” ante la opinión pública… y ante la comunidad internacional.
Según un comunicado conjunto, los ex mandatarios respaldaron la firme aplicación de la ley migratoria —con el obligatorio guiño al respeto de los derechos humanos— y coincidieron en que la crisis haitiana representa una amenaza regional. No faltó, por supuesto, el respaldo a la verja fronteriza y al despliegue militar en la zona limítrofe, iniciativas que han sido ampliamente promovidas por la administración actual como prueba de su “mano firme”.
Entre los acuerdos alcanzados, se anunció la creación de espacios de trabajo conjunto (que aún no tienen fecha de inicio), la convocatoria al Consejo Económico y Social (otro foro de diálogos interminables), y la entrega de informes periódicos a los expresidentes —una cortesía institucional poco común, pero muy conveniente en tiempos de alta exposición política.
También se habló de impulsar una política exterior unificada para alertar al mundo sobre la gravedad del problema haitiano. Sin embargo, entre líneas, quedó claro que el mensaje clave fue repetir la conocida consigna: “no hay ni habrá una solución dominicana para la crisis de Haití”. En otras palabras: el problema es del vecino, y que lo resuelva la comunidad internacional, aunque hasta ahora esa comunidad ha respondido con oídos sordos.
Al cierre del encuentro, los cuatro líderes hicieron un llamado a la unidad nacional, una palabra que en boca de viejos adversarios suele sonar más a estrategia que a convicción. Pero en un año preelectoral y con Haití como telón de fondo, la política de apariencias también juega su papel.
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