-Warsh ya manda en la Fed: Mercados compran el ‘Warsh Trade’… por ahora-
Hoy 13 de mayo de 2026, el Senado gringo le puso la corona a Kevin Warsh como nuevo mandamás de la Reserva Federal. Adiós Jerome Powell, bienvenido el nuevo títere… perdón, el nuevo “independiente” que Trump tanto pidió. Y los mercados, como era de esperarse, reaccionaron con esa mezcla de euforia fingida y paranoia que tanto nos divierte.
Los rendimientos de los bonos del Tesoro a largo plazo se fueron pa’ arriba como globo de fiesta: el de 30 años ya coquetea con el 5%. Los inversionistas, que no son tontos del todo, huelen que tanta presión de la Casa Blanca por tasas bajas va a terminar reavivando la inflación como fogata con gasolina.
Pero ojo con la picardía del asunto: al mismo tiempo, el mercado ya está descontando que Warsh va a ser más obediente que Powell a la hora de recortar tasas cortas. Traducción: bajen las tasas ya, que el jefe lo ordenó, aunque después venga el karma inflacionario.
Rally en la banca, por supuesto. Los grandes bancos se frotan las manos pensando en desregulación y en que el balance de la Fed se maneje con más “flexibilidad” (léase: a conveniencia).
En tecnología e IA hay más volatilidad que en un dominó dominicano: por un lado sueñan con tasas bajas que les abaraten el dinero; por el otro, les preocupa que la Fed termine siendo un brazo más de la política trumpista. Independencia de la Reserva Federal, decían… qué chiste.
El dólar se pone macho y el oro llora
El dólar, que venía flojo, dio un saltito de alegría. Ahora lo ven como un halcón disfrazado de paloma: políticamente presionado, pero con suficiente perfil “hawkish” como para no dejar que todo se vaya al carajo de una.
Mientras tanto, oro y plata se fueron en picada (el oro perdió casi un 9% en poco tiempo). Los metales preciosos, que son el refugio clásico cuando hay desconfianza, están recibiendo un baño de realidad: dólar fuerte + nuevo sheriff en la Fed = menos miedo y menos brillo para el “oro de toda la vida”.
Aquí viene lo más sabroso. Warsh tiene una carta bajo la manga que está usando con descaro: dice que la Inteligencia Artificial es una fuerza desinflacionaria brutal. O sea, aunque la inflación esté en 3.8% (cortesía del conflicto con Irán y otros detallitos geopolíticos), él puede bajar tasas con la conciencia “tranquila” porque la IA va a bajar los precios mágicamente.
Qué conveniente, ¿no? La misma tecnología que algunos usan para justificar todo ahora sirve de excusa perfecta para soltar liquidez. Mañana, si la inflación sigue subiendo, ya veremos qué otra narrativa sacan del sombrero.
En resumen, compadre: cambió el director de orquesta, pero la melodía sigue siendo la misma de siempre: presiones políticas, mercados que bailan al son que les tocan, y mucha, mucha incertidumbre disfrazada de “nueva era”.
Bienvenidos al Warsh Trade. Que Dios (y la IA) nos agarre confesados.
-Luis Rodriguez Salcedo para TeclaLibre-
rodriguezsluism9@gmail.com https://teclalibremultimedios.com/category/portada

