Carlos Mazzeo* es un periodista nacido en Montevideo, y desde el 2001 vive en Estados Unidos en Orlando (Florida), participa con una ponencia que tiene por titulo: Fraude humano e intelectual, en el Primer Encuentro Internacional del Movimiento Literario, Artístico y Cultural de la Cerepoética, realizado de manera virtual, los días 9 y 10 de agosto del presente año.
Mazzeo reconoce el uso creciente uso de la Inteligencia Artificial (IA) en diversas áreas de la vida, destacando su impacto positivo en campos como la medicina, la física y la matemática. Sin embargo, se plantea una crítica hacia el uso de la IA con fines que pueden comprometer la creatividad y autenticidad del individuo.
Nos lleva a la reflexión del riesgo de depender excesivamente de la IA para la creación de obras literarias, lo cual constituye un fraude intelectual, no deja de reconocer la utilidad de la IA en aspectos técnicos como el diseño de carátulas y la corrección de textos, enfatiza la importancia de que el contenido permanezca auténtico y orgánico, creado por el ser humano.
La preocupación principal radica en la desvalorización personal que ocurre cuando los autores recurren a la IA para generar contenido sin esfuerzo propio, lo que resulta en un engaño tanto para los lectores como para ellos mismos. Mazzeo aboga por la creación genuina y el valor de la expresión individual, sugiriendo que es preferible cometer errores menores en la escritura que presentar una obra que no refleja el pensamiento o esfuerzo del verdadero autor.
Adjunto su ponencia: Fraude humano e intelectual
Es un hecho real y de impetuoso avance a nivel global, la utilización de Inteligencia Artificial en casi todos los aspectos de la vida, excepto aquellos que felizmente son orgánicamente humanos como tener sed, hambre o frío. Pero sería deshonesto y hasta ridículo aseverar, que esta embestida es producto de una parálisis creativa del hombre, y que por ende, es suplida por esa suerte de magia capaz de crear lo impensable, hasta resolvernos la vida si así se lo pedimos. No obstante ello es justo reconocer que la IA ha contribuido y lo sigue haciendo, en áreas de suma importancia como son la medicina, la física, la matemática, consiguiendo resultados auspiciosos qué avalan su implementación, en ámbitos donde la capacidad humana ya alcanzó el cenit.
¿Pero qué sucede cuando este elemento intangible y poderoso es utilizado con otros fines?, Es allí donde debemos de situarnos para no dejarnos seducir tan rápidamente, y rescatar de nuestra capacidad todos aquellos elementos que nos permitan alcanzar el resultado deseado. Puede ser que durante el proceso nos topemos con dudas y dificultades, pero los aciertos también llegarán en la medida de nuestro trabajo elaborado a conciencia, y que bien puede tener el apoyo de IA, pues no podemos renunciar al avance tecnológico, pero sí al fraude intelectual.
Y precisamente en este punto es donde quisiera detenerme un instante. Como escritor soy de los que me gusta elaborar un libro desde la carátula, el texto con sus márgenes, sangrías y hasta la contratapa, pero para lograr todo ello estamos haciendo uso de IA, a excepción del contenido interno, que ha de ser siempre orgánico y sin adulteraciones del exterior. Por ende, no nos negamos al uso de IA para concebir una carátula atractiva, con buen diseño, letras agradables y tampoco para la corrección de faltas de ortografía, hacer el interlineado, ubicar los números de las páginas etc. etc., nada de ello se hace a mano, el problema radica en soltarle a la IA un par de palabras o una idea, y luego de un rato hallarnos frente a un libro y declararnos escritores consagrados.
Aquí estamos ante la presencia de un doble fraude. Uno que es hacia nuestros lectores y otro ante nosotros mismos, ambos configuran un hecho lamentable pero que va en ascenso, y que involucra una cuestión moral, donde no existe una mínima porción de ética ni siquiera en la persona del propio «autor», pues es allí donde se concreta una desvalorización personal en pro de conseguir un nombre.
Todo lo dicho anteriormente no es ningún descubrimiento ni pretende ser un postulado, pero sí abogar por la creación genuina, en paz con la conciencia y en concordato con lo que creemos, pues es preferible que se nos acuse de haber repetido una palabra en un texto, la falta de una coma o la abundancia de otras figuras literarias, a la falacia de no haber pensado tan sólo un vocablo, y de haber comercializado una «obra» que jamás pasó por nuestras manos.
*Carlos Mazzeo escritor uruguayo nacido en la ciudad de Montevideo en 1966.
Estudió en el colegio San Francisco de Sales, y en los Liceos Nro. 21 y Francisco Bauzá, como así también en la escuela agraria de Artigas en el norte de Uruguay.
Trabajó en la Administración Nacional de Puertos en la oficina de Secretaría, y en el periódico La República. Posteriormente condujo el programa deportivo “Fútbol y algo mas” en CX 42 emisora ciudad de Montevideo. Vive en Estados Unidos desde el año 2001 a la fecha, y es autor de los libros «Del amor y las distancias» (108 poemas), «A puro cuento»(20 cuentos), Isaret Jeffers La voz de los olvidados» (Libro de Oro, AIPEH, Reconocimiento de la Asociación Internacional de Poetas y Escritores Hispanos -AIPEH-) y «Brian Este lado del bulevar».
Nunca más; relato de A puro cuento de Carlos Mazzeo

