Por: Rosina Anglada
Carlos R. Márquez Cabrera nació el 28 de noviembre de 1953, en Santiago de los Caballeros, la ciudad corazón, con su poética nos recuerda al comediógrafo latino Terencio quien nos legó una máxima que es muy utilizada en nuestros tiempos «nada humano le fue ajeno», porque en sus versos vierte el acontecer de su alrededor y más allá, y el profundo amor paterno a Yiyo Márquez a quien describe como un ‘vendedor de sueños y un genio bailador de sones tocados por los grillos’.
Periodista, escritor, poeta, apasionado del arte de la declamación, en sus versos expresa lo social, lo humano, no permanece indiferente ante hechos sociales que estremecen su conciencia, advertimos en los versos que le dedica a Rafael Almonte Suero, dirigente campesino nativo de Quinigua, campito aledaño a la ciudad, quien fue acogido en su humilde hogar, y lo recuerda con su «sonrisa de niño, asesinado de 15 balazos por un policía apodado Mano Larga».
Al recordar a Almonte Suero y la desaparición de 43 estudiantes de la Escuela Normal de Ayotzinapa, de la ciudad de Iguala, en Guerrero, México, el 26 de septiembre de 2014.
ALMONTE SUERO
Aquella clariamarga mañana,
quince proyectiles tendieron tu inocencia
y el paladar del barrio
rehusó la tibieza del pan.
Y las calles absorbieron el bullicioso levante
de su polvareda pisoteada.
Y los estanques
desbordaron el oleaje de su llanto acongojado.
Aquella, clariamarga mañana,
el horror, pobló de impotencia los pupitres.
Carlos Márquez nos cuenta que «en su trayectoria como periodista-reportero fue testigo del brutal atropello contra uno de los líderes sindicales más honestos, un genuino y transparente que era el representante de los trabajadores portuarios, Barbarín Mojica,
le dedica estos versos:
POR LOS VIEJOS MUELLEROS
‘Lágrimas, trotaron el solar de mis mejillas,
al ver la sangre de POASI,
envuelta en las macanas’.
Entre los años 2010 y 2015, más de 25,000 personas murieron en el mar Mediterráneo tratando de alcanzar las costas de Europa para huir de la miseria, la violencia y el miedo. En los primeros días de septiembre de 2015, el cuerpo sin vida de Aylan (Alan Kurdi), un niño kurdo de tres años, que apareció en una playa de la isla griega de Kos, tras ahogarse con su hermano de cinco años Galip y su madre, Rehanna cuando su bote neumático se hundió en medio del Egeo, al intentar huir clandestinamente de la guerra.
El único sobreviviente del naufragio de la precaria embarcación fue el padre, Abdulá. La imagen del pequeño conmovió al mundo. Durante el invierno que siguió, Europa, ignorando el derecho humanitario que la obligaba, se llenó de alambradas y fronteras para impedir la llegada de refugiados de la guerra siria.
El poeta Márquez no puede permanecer indiferente ante estas amargas realidades, la madrugada del 15 de septiembre 2015, le dedica a Aylan estos versos:
«Yo también, le voy a contar todo a Dios»
Me siento golpeado,
lacerado en mi existencia.
Me asedia un inexplicable escozor ardiente.
Ausculto mi cerebro, ausculto matorrales, me detengo en carreteras.
Contemplo tupidas montañas de mi patria, me quema el calor, el vapor que emana los caminos.
Miro al cielo, y le pregunto al Sol distante.
¿Qué me agobia?
¿Qué me rompe esta botija de risas y sonrisas, única herencia de la abuelita Fella?
¿Qué imperceptible dolor perturba mi sueño?
Éxodo herido,
detonaciones desesperadas sobre la vastedad de un mar ausente de amapolas y cerezos.
Demoraron este enojo que desborda mi cuerpo y que murió con aquel niñito sirio,
que es carne de mi carne,
hueso de mi hueso,
dolor de mis dolores,
y que les advirtió a los malditos culpables:
Cuando muera, se lo contaré todo a Dios.
Carlos Márquez considera a Pablo Neruda como el mas grande vate latinoamericano, por la profundidad de sus versos y la variedad de temas que aborda. Le dedica un poema al vate chileno, Premio Nobel de Literatura que tiene por titulo: ‘Neruda en la gloria’.
Relata el poeta que la inspiración le surgió cuando impidieron la entrada a unos estudiantes a entrar a la casa del poeta en Chile. Carlos Márquez, entra en un trance onírico observa en los cielos al grande poeta chileno «Poeta del Edén» «Vate de Parral» » Cantor de Temuco»colocado a la izquierda del Padre y del Hijo, libre de exilio y de regreso a su amada Isla Negra, y todos son libres de disfrutar de sus colecciones de caracolas y ve al apóstol cubano José Martí, ofrece sus rosas blancas a todos, inclusive a los que le emboscaron y quitaron la vida en Dos Rios, considera que la vida de Neruda ‘dejó sellados amores y ternura en todos los que le conocieron’.
En ‘Neruda en la Gloria’ el poeta sentencia a Somoza, Johnson, Trujillo, considera que:
‘no sobrevivirán serán consumidos con el azufre de sus crímenes, serán elevados a su mezquina pequeñez de insectos. Y no habrá rezadora que les rece, ni cantor alguno le cante a su desgracia’.
El dolor y la pena por la partida muy joven de su hermano Claudio, periodista, poeta y declamador igual que el mismo; el poeta se deprime y sufre y se rebela contra la muerte, y lo recuerda con su ‘alma atormentada por una sociedad que comercializa la salud, la educación, le duelen al poeta la muerte de Antonito con apenas diez años por causa de la tuberculosis, los que limpian cristales de vehículos, le conmueve la inequidad y las iniquidades de regímenes autocráticos como los que hemos vivido tanto en nuestro país, como en otros países de nuestra América Latina.
La taza de la tía es un poema extensivo, podría usarse con los escolares como una guía por el derroche de conocimiento de la historia y la geografía, nos lleva a recorrer el Universo, este poema fue considerado como una obra maravillosa por el grande poeta Premio Nacional de Literatura Víctor Villegas.
El poema Abejas rinde homenaje a dos mujeres admiradas y queridas de su pueblo, Madura, quien ‘a fuerza de hilo y pedal confeccionaba las camisas» «enhebrando agujas con amoroso hilo para ojales» y, Antonia (Toña) pescadora en el río Yaque, ambas pilaban arroz y café, ‘sorbo a sorbo al amanecer… ‘
En la República Dominicana en las décadas 60-80 del siglo pasado, eran frecuentes los apagones de electricidad, ellas (Toña y Madura) con «el humo de las lámparas cuando los vientos del barrio apenas comenzaban» «impusieron la luz de los cocuyos/ pilando café / sorbo a sorbo / al anochecer / para madrugar con el alba» y se interroga el poeta quién o quiénes pisan sus pasos. Dice el poeta que de este poema le surgio el titulo de uno de sus poemarios: ‘El humo de las lámparas’.
Es tan profundo el recuerdo de estas dos mujeres, ejemplos de trabajo y dignidad que en su emisora radial ALMA LATINA, hizo un programa diario de 10 a 12 meridiano que se llama PILANDO CAFÉ.
Carlos Márquez tiene muchos poemas más, divertidos y sugerentes, resultado de sus travesías y recorridos por distintos lugares geográficos ya que el poeta periodista se ha desempeñado como diplomático y tiene una empresa llamada TECLALIBRE MULTIMEDIOS, una televisora, un periódico digital y dos emisoras de radio: Bohemia dominicana y Alma Latina, además produce programas virtuales entre otros, ILUSIONES Y POESÍAS.
El poeta es muy creativo unido al poeta Simeón Arredondo tuvieron la visión de crear el Movimiento Literario, Artístico y Cultural Cerepoetico que se proclamo los dias 9 y 10 de agosto del 2025.

