-Wang Yi advierte contra la “ley de la selva” y reafirma que Pekín quiere jugar un papel para estabilizar Oriente Medio-
La esperada conferencia del ministro de Relaciones Exteriores de China, Wang Yi, durante las llamadas “Dos Sesiones” de 2026, marcó el primer pronunciamiento oficial de alto nivel de Pekín sobre la guerra que involucra a Estados Unidos, Israel e Irán.
Desde el China Media Center en Beijing, el canciller chino dejó claro que su país no pretende ser un simple observador del conflicto. Su mensaje fue directo: la guerra debe detenerse.
“Es una guerra que nunca debería haber estallado. A ninguna parte le beneficia”, afirmó Wang Yi ante decenas de periodistas internacionales.
El diplomático resumió la posición china en una frase que ha sido repetida por la diplomacia de Pekín desde el inicio de la crisis:
“Cese al fuego.”
China se ofrece como actor para estabilizar la región
El mensaje de Wang Yi también incluyó una declaración de intenciones geopolíticas.
China, dijo, está dispuesta a trabajar con los países de Oriente Medio para restaurar la estabilidad.
“China se dispone a trabajar con los países del Oriente Medio para devolver el orden a la región, la tranquilidad al pueblo y la paz al mundo.”
En un momento en que los mercados energéticos, las rutas marítimas y el equilibrio estratégico global se ven sacudidos por la guerra en el Golfo, la posición china apunta a proyectar a Pekín como un actor diplomático capaz de mediar en conflictos internacionales.
Uno de los puntos más sensibles del discurso del canciller chino fue su referencia al respeto a la soberanía nacional.
Wang Yi insistió en que el conflicto debe resolverse respetando la independencia de los países de la región, incluido Irán.
“El mundo no puede volver a ser regido por la ley de la selva.”
La frase fue interpretada por analistas como una crítica indirecta a las intervenciones militares destinadas a provocar cambios de régimen, una estrategia que China ha cuestionado reiteradamente en el escenario internacional.
Según el canciller, los grandes países deben usar su influencia “de buena fe” para evitar que el conflicto se desborde.
Durante la conferencia, Wang Yi también reafirmó un punto clave de la arquitectura geopolítica actual: la cooperación entre China y Rusia.
“Los lazos entre China y Rusia se mantienen siempre inmutables.”
La declaración refuerza la percepción de que Moscú y Pekín continúan alineando posiciones frente al predominio estratégico de Occidente.
En la visión china, el mundo atraviesa un momento histórico comparable al periodo posterior a la Segunda Guerra Mundial, en el que resulta necesario rechazar los actos intimidatorios y fortalecer el multilateralismo.
A pesar de sus críticas implícitas al unilateralismo, el canciller chino también adoptó un tono prudente al referirse a las relaciones con Washington.
Las relaciones entre China y Estados Unidos, señaló, influyen en todo el sistema internacional.
“Darse la espalda uno al otro terminará perjudicando a ambas partes y al resto del mundo.”
Este comentario refleja la complejidad del momento geopolítico actual: mientras las tensiones estratégicas aumentan, la interdependencia económica entre las dos potencias sigue siendo profunda.
La intervención de Wang Yi revela la estrategia de China en la crisis del Golfo.
Pekín intenta presentarse como, defensor de la soberanía nacional, promotor del alto el fuego, y actor diplomático dispuesto a contribuir a la estabilidad global.
Al mismo tiempo, el discurso refleja un intento de consolidar la imagen de China como contrapeso al poder unilateral en el sistema internacional.
En medio de una guerra que amenaza con desestabilizar Oriente Medio y alterar el equilibrio energético mundial, Pekín envía una señal clara:
China no quiere ser un simple espectador de la historia.
Aspira a convertirse en uno de sus árbitros.
-Luis Rodriguez Salcedo para TeclaLibre-
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