InicioECONOMIACUBA: ¿REFORMA ESTRUCTURAL O TRANSACCIÓN DE EMERGENCIA?

CUBA: ¿REFORMA ESTRUCTURAL O TRANSACCIÓN DE EMERGENCIA?

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-El Despertar de la Gaceta y el Sueño del «Inversor Errante»-

La Habana. El sol de la mañana rebota con una violencia metálica sobre el asfalto de la calle Línea. No hay guaguas, pero hay un murmullo nuevo. No nace de las consignas, sino de las páginas de la Gaceta Oficial. En los portales de El Vedado, entre el humo de cigarros fuertes y el café estirado con chícharo, el tema de conversación ha dado un giro inesperado: ya no se habla solo de «irse», ahora se empieza a hablar de «volver»… o al menos de mandar el dinero para algo más que una recarga telefónica.

El gobierno de Miguel Díaz-Canel ha soltado el último lastre. Tras décadas de mirar con sospecha al «exilio», el nuevo programa económico para 2026 ha extendido un puente de plata —o más bien, de divisas— a los cubanos en el exterior. La escena en una de las nuevas medianas empresas (MIPYMES) de Playa es el vivo ejemplo: un joven ingeniero dirige una cuadrilla de reparación mientras su hermano, desde un apartamento en Madrid, monitorea los costos en una tableta. «Él pone el capital, yo pongo el lomo», dice el muchacho con una sonrisa que mezcla alivio y cansancio.

Pero la épica del emprendimiento choca con la estática de la realidad energética. Mientras el Estado anuncia que las empresas podrán comprar su propio combustible en el extranjero, los apagones siguen dictando el ritmo de la vida. A las 6:00 PM, como un verdugo puntual, la luz se apaga. La «liberación controlada» de la economía cubana se mueve a tientas, entre la esperanza de las nuevas inversiones y la sombra persistente de un sistema eléctrico colapsado y un embargo que, bajo la mirada de acero de Washington, no parece dar tregua.

El giro económico de Cuba en 2026 representa una de las mutaciones más pragmáticas del socialismo caribeño desde los años 90, pero con matices fundamentales:

Al permitir que cubanos residentes en el exterior sean dueños de negocios, el Estado admite implícitamente que la inversión extranjera institucional (grandes empresas de Europa o China) no ha sido suficiente para salvar el PIB. Se busca transformar la remesa de consumo en capital productivo.

El gobierno está aplicando una estrategia de «salvamento individual». Al permitir que las empresas importen sus propios insumos y energía, el Estado se quita la responsabilidad de proveer recursos que no tiene, trasladando el riesgo del desabastecimiento al sector privado.

El análisis crítico sugiere que este modelo está creando una «Cuba de dos velocidades». Por un lado, los conectados al capital externo que pueden sortear la crisis; por otro, la mayoría de los empleados estatales cuyos salarios en pesos cubanos se pulverizan ante una inflación que no encuentra techo.

En conclusión: Lo que vemos no es la llegada del capitalismo, sino la construcción de un modelo de supervivencia híbrido. El éxito de Díaz-Canel no dependerá de las leyes que firme en el Palacio de la Revolución, sino de si logra convencer al cubano de afuera de que su dinero está seguro en una isla que aún no resuelve sus contradicciones más básicas.

–Luis Rodriguez Salcedo para TeclaLibre-

rodriguezsluism9@gmail.com     https://teclalibremultimedios.com/category/portada

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