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LLUVIA DE MISILES IRANÍES CAEN SOBRE ISRAEL

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El cielo de Israel se tiñe de hierro: Irán responde al «mensaje de paz» de Trump con misiles balísticos

Lo que Washington vendió anoche como el «principio del fin» de la amenaza iraní ha durado menos que un suspiro en el Despacho Oval. Apenas horas después de que Donald Trump asegurara que los objetivos estratégicos estaban «casi completados» y amenazara con devolver a Teherán a la «Edad de Piedra», el régimen de los ayatolás ha contestado con lo que mejor sabe hacer: una lluvia de misiles balísticos que ha puesto a prueba los nervios (y los interceptores) del sistema de defensa israelí.

Este jueves, las alarmas no han dejado de sonar en el centro de Israel. Según los reportes más recientes, se han confirmado impactos en nueve zonas, incluyendo localidades estratégicas como Arad y Dimona (corazón del programa nuclear israelí) y la ciudad de Petah Tikva.

Los servicios de emergencia informan de al menos 14 heridos en Tel Aviv y Netanya, en un ataque que coge a la población en plena celebración de la Pascua Judía (Pésaj).

Por primera vez en mucho tiempo, se cuestiona la infalibilidad del sistema de defensa israelí, que no pudo interceptar dos misiles consecutivos en zonas críticas.

Mientras Trump insiste en que EE. UU. se retirará en «dos o tres semanas» porque «ya no hay razón para estar allí», la realidad sobre el terreno le lleva la contraria con una contundencia de 1.000 kilos de explosivos por ojiva.

Irán sabe que su verdadera arma no es solo el misil que cae en Tel Aviv, sino el cierre del Estrecho de Ormuz. El petróleo ya ha subido un 6% hoy, superando los 105 dólares, recordándonos que esta guerra se pelea tanto en el frente de batalla como en la gasolinera de la esquina.

Israel ha empezado a «racionar» sus misiles interceptores. Teherán lo sabe y está apostando por una saturación del sistema: lanzar suficientes proyectiles baratos para que el enemigo agote su costosa defensa.

El discurso del presidente estadounidense, cargado de su habitual retórica de fuerza, parece haber tenido el efecto de un chorro de gasolina en un incendio. Al declarar que «todos los líderes originales de Irán están muertos», solo ha logrado que los que quedan demuestren que todavía tienen el dedo en el botón.

Nota de la redacción: Este ataque no es solo una represalia militar; es un mensaje político enviado directamente a la Casa Blanca: mientras Ormuz esté bloqueado y los misiles vuelen, nadie está ganando esta guerra, por mucho que se diga lo contrario desde Washington.

–Luis Rodriguez Salcedo para TeclaLibre-

rodriguezsluism9@gmail.com     https://teclalibremultimedios.com/category/portada

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