InicioCHINAPUTIN, ZELENSKI Y MACRON: LA PAZ QUE TODOS INVOCAN, PERO NADIE FIRMA

PUTIN, ZELENSKI Y MACRON: LA PAZ QUE TODOS INVOCAN, PERO NADIE FIRMA

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Zelenski propone reunirse con Putin, Macron respalda el diálogo y Europa busca un lugar en la mesa de negociación. Análisis TeclaLibre sobre las maniobras diplomáticas que podrían definir el futuro de la guerra entre Rusia y Ucrania.

La guerra de Ucrania ha entrado en una fase extraña. Ya no se habla tanto de grandes ofensivas que cambien el mapa de un día para otro. Ahora la batalla principal parece librarse en las cartas, las declaraciones, las cumbres y los gestos diplomáticos.

Y este viernes ocurrió uno de esos movimientos que merece atención.

El presidente ucraniano, Volodymyr Zelenskyy, sorprendió con una carta abierta dirigida a Vladimir Putin, proponiéndole una reunión personal para discutir el fin de la guerra. La respuesta de Moscú fue tan fría como predecible: Putin afirmó que actualmente no ve razones para reunirse con Zelenski y sugirió que la propuesta tiene más valor propagandístico que práctico.

Mientras tanto, Emmanuel Macron se apresuró a respaldar la iniciativa ucraniana, calificándola como una «buena iniciativa» y afirmando que ha llegado el momento de retomar conversaciones directas entre Kiev y Moscú.

El verdadero mensaje de Zelenski

La carta de Zelenski parece dirigida tanto a Putin como al resto del mundo.

El líder ucraniano propone una reunión cara a cara, un alto al fuego durante las negociaciones, intercambio masivo de prisioneros y mecanismos para avanzar hacia un acuerdo de paz.

Pero detrás de la diplomacia hay una maniobra política evidente:

Zelenski quiere aparecer ante Europa, Estados Unidos y la opinión pública internacional como el dirigente que busca la paz, mientras coloca sobre Putin la responsabilidad de rechazarla.

En otras palabras:

Si Putin dice no, Moscú queda retratado como el obstáculo.

El Kremlin no cerró completamente la puerta.

Putin habló de acuerdos duraderos elaborados por expertos y dejó entrever que podrían existir conversaciones futuras, pero insistió en que Ucrania tendría que aceptar determinadas condiciones previas.

La posición rusa sigue siendo esencialmente la misma:

  • Reconocimiento de los territorios ocupados.
  • Neutralidad militar de Ucrania.
  • Limitaciones estratégicas para Kiev.
  • Garantías de seguridad para Rusia.

Y ahí está el problema.

Para Ucrania, aceptar esas condiciones equivaldría a reconocer como legítimos los frutos de una invasión.

Macron reaparece como arquitecto europeo

Lo más interesante del día quizá no fue la carta ni la respuesta rusa. Fue la reacción francesa.

Macron dejó claro que Europa no piensa quedarse fuera de una eventual negociación de paz. Sostuvo que los europeos han sido grandes contribuyentes al esfuerzo militar y financiero ucraniano y, por tanto, deben estar presentes cuando se diseñe la futura arquitectura de seguridad continental.

En lenguaje diplomático eso significa:

París no quiere que Washington y Moscú decidan solos el futuro de Europa Oriental.

Por eso Francia, Alemania y Reino Unido preparan una reunión con Zelenski en Londres para coordinar posiciones y definir cómo presionar a Rusia mientras mantienen el respaldo a Ucrania.

La Unión Europea está entre el cansancio y el temor

Europa enfrenta un dilema monumental.

Por un lado, muchos gobiernos europeos perciben que Rusia no ha logrado sus objetivos estratégicos y que sigue bajo presión económica y militar. Por otro, el conflicto se acerca a su quinto año, con costos financieros crecientes y una población europea cada vez más fatigada.

La pregunta incómoda en Bruselas es sencilla:

¿Puede Ucrania ganar completamente la guerra?

Y la segunda es aún más incómoda:

¿Puede Europa sostener indefinidamente el esfuerzo necesario para impedir una victoria rusa?

La lectura TeclaLibre

Aquí aparece la suspicacia. Zelenski habla de paz. Macron habla de paz. Putin dice que también quiere paz.Pero cada uno imagina una paz distinta.

  • Zelenski quiere una paz que preserve la integridad territorial ucraniana.
  • Putin quiere una paz que consolide las ganancias estratégicas rusas.
  • Macron quiere una paz que garantice la seguridad europea y mantenga a la Unión Europea como actor relevante.

Los tres pronuncian la misma palabra.

Pero están hablando de tres realidades diferentes.

Por eso las cartas se escriben, las cumbres se convocan y los comunicados se multiplican.

Y por eso la guerra continúa.

Porque en el fondo, la gran negociación aún no gira alrededor de la paz, gira alrededor de una pregunta mucho más difícil:

¿Quién aceptará pagar el precio político de la paz cuando esa paz implique renunciar a algo que hoy considera irrenunciable?

-Luis Rodriguez Salcedo para TeclaLibre-

rodriguezsluism9@gmail.com     https://teclalibremultimedios.com/category/portada

 

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