La idea ya ha sido esbozada en ciertos documentos que trazan el plano de la Cuba del futuro: en Cayo Santa María, una pequeña isla de arenas blanquísimas en la costa norte del país, a unos 385 kilómetros de La Habana, se levantaría un resort exclusivo con dos torres con sus cúpulas doradas, y a ese pedazo de arena y agua que los cubanos conocieron siempre como El Cayo, le pasarían a llamar entonces Trump Island, o la Isla Trump.
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