Por : Doris Melo Mendoza*
‘La importancia de esta tragedia de Henríquez Ureña estriba en que inicia en República Dominicana el interés por el estudio de los clásicos griegos, en su relación con el trasfondo mítico, con la extensión e importancia del culto de Dionisos, pero sobre todo, por el hecho de exponer los orígenes en torno al nombre de Dionisos y su ambigua relación con el Macho Cabrio’.
Pedro Henríquez Ureña nació en República Dominicana(1884-1946). Estudió y se graduó de Doctor en Filosofía y Letras. Antes de obtener el bachillerato se destaca con una colección de poesías titulada.”Aquí abajo” (1898) seguido por otras como la tragedia “El nacimiento de Dionisos” (1906).
Viajó y vivió en Estados Unidos, Argentina, México y en muchos otros países que visitó y cultivó, dejando a lo largo de su vida entrañables amigos y seguidores. En España, fue parte activa en la redacción de la Revista de Filología Española. En México, fue Director General de Enseñanza Pública y Catedrático de la Universidad Nacional. En Argentina, fue profesor de
las universidades de Buenos Aires y La Plata, y en República Dominicana desempeñó el cargo de Superintendente General de Enseñanza.
Además de su encomiable labor en el magisterio, Henríquez Ureña dejó importantes estudios literarios, entre los cuales se destacan:
“Seis ensayos en busca de nuestra expresión”,
“La versificación irregular de la poesía castellana”,
“Observaciones sobre el Español de América” y
“La cultura y las letras coloniales en Santo Domingo”.
Su obra “El nacimiento de Dionisos” da inicio a la tradición teatral dominicana que elabora una serie de hipertextos sobre la tragedia griega. Esta obra es muy particular, pues no es mimesis de la problemática social dominicana y se aleja de la postura ideológica con que otros dramaturgos reescriben la tragedia.
“El nacimiento de Dionisos” no guarda relación con los problemas sociopolíticos de la República Dominicana y podría considerarse como un ejercicio afiliado a la vertiente evasiva modernista de la de la época.
Según Luis Molinaza propone en “Presencia del mito en el teatro dominicano”. Esta obra es importante, porque con ella se vuelve al estudio de las grandes tragedias de la Grecia antigua. Es un texto referencial que, aunque no trate de temas que puedan identificarse con la situación histórica y social dominicana, rompe con el teatro anterior.
El nacimiento de Dionisos es la primera obra que recrea el mito y la tragedia griega, opuesta a la tradición realista. Se convierte en un punto de partida hacia una nueva forma de
hacer teatro (83).
Pedro Henríquez Ureña, en su obra El nacimiento de Dionisos no desarrolla explícitamente los temas sociales de la realidad dominicana, sino que su obra es una tragedia que imita la forma del género anterior a Esquilo. En este sentido es instauradora en República Dominicana de una tradición teatral que se relaciona con la tragedia.
“El nacimiento de Dionisos” se desarrolla en Tebas y es una tragedia clásica que estudiaremos tomando en consideración las características de la tragedia clásica que postula Aristóteles en su Poética, Sin embargo, se afilia al arte por el arte modernista y no representa un proyecto de crítica o de pugna social como más tarde lo reflejaran otros dramaturgos que trabajen el tema del mito clásico.
La importancia de esta tragedia de Henríquez Ureña estriba en que inicia en República Dominicana el interés por el estudio de los clásicos griegos, en su relación con el
trasfondo mítico, con la extensión e importancia del culto de Dionisos, pero sobre todo, por el hecho de exponer los orígenes en torno al nombre de Dionisos y su ambigua relación con el Macho Cabrio.
Este interés del autor dramático revela la actitud del autor real en relación con la realidad a la cual apuntaba el teatro y la literatura de la época. En ese sentido, el gusto por lo clásico la instala en una actitud de desinterés por el presente, como se observa en las tendencias del
parnasianismo, del simbolismo y del modernismo posterior.
Marcio Veloz Maggiolo, en su obra “Cultura, teatro y relatos en Santo Domingo”, refiere que El nacimiento de Dionisos es una obra fundamental para la dramaturgia
dominicana, ya que con ella el autor dirige el teatro hacia la búsqueda de fuentes nunca antes tratadas por otro autor dominicano. En esa misma obra, Veloz Maggiolo propone que Henríquez Ureña intenta reconstruir la forma de la tragedia anterior a Esquilo (185).
Considera que esta obra es muy importante para la dramaturgia dominicana, porque
inicia en el teatro dominicano una tradición vinculada con el mito griego:
“Hace alarde el autor de poseer un rico dominio de las formas teatrales de la antiguedad, y de su tragedia. “El nacimiento de Dionisos “ es un intento de reconstrucción de lo que pudo ser el tipo de teatro que sirvió de enlace entre Esquilo y Tespis”(185).
Es necesario reconocer que Dionisos y Atenas son los grandes de la tragedia, ya que con él se da inicios en sus fiestas a las presentaciones de las primeras tragedias representadas en su honor. Se trata de las famosas Grandes Dionisias, las cuales se celebraban cada año y en las que se exponían más de 16 obras de teatro.
Pedro Henríquez Ureña conocía bien a los trágicos, a quienes leyó en las versiones de Gilbet Murray, y había comentado largamente con Alfonso Reyes las teorías sobre lo dionisíaco y lo apolíneo expuestas por Nietzsche en El origen de la tragedia. Escribió, entonces, El nacimiento de Dionisos, un ensayo de tragedia a la manera antigua.
Entendía Henríquez Ureña que era el medio de acercarse a la comprensión de la antigüedad, el ensayar personalmente sus formas artísticas, tratando de colocarse en este punto de vista.
“El nacimiento de Dionisos” como hemos dicho antes, no es una re-escritura, sino una tragedia que se inserta dentro del teatro dominicano del siglo XX. Pedro Henríquez Ureña toma el mito con un propósito que no pertenece a los intereses de los demás escritores trágicos dominicanos que reescriben la tragedia con el propósito de denunciar los atropellos
de la dictadura.
En su tragedia, el dramaturgo trata de imitar la forma trágica que se usó durante el periodo
inmediato anterior a Esquilo. Las formas que según algunos críticos empleó el poeta Frínico, cuyas características son el predominio absoluto del coro y la intervención de un único actor en cada episodio.
Henríquez Ureña no omite ninguna de las partes esenciales en la tragedia griega: El Parados, la entrada del Coro; los Episodios, que contienen la acción o los Actos; los Stasima, que son los cantos del Coro que separan los Episodios; en lo que se refiere al Éxodo, el final adopta las formas primitivas que subsisten todavía, como lo son Los persas, y el actor parte muy usual, que el autor considera una característica de la tragedia griega.
Como bien ha dicho Henríquez Ureña en la justificación de la obra, esta tragedia es un ensayo que, a pesar de ser un género esencialmente poético, no está escrito en verso.
El autor opta por la prosa, ateniéndose al ejemplo de muchos traductores de las tragedias clásicas. Entre estos, cita al poeta francés parnasiano Leconte de Lisle. Se trata de una prosa concisa y rítmica, llena de reminiscencias clásicas (51) y que cuadra muy bien con la prosa modernista.
La acción presenta el doble nacimiento del dios y su aparición ante las mujeres de Tebas, anunciándoles la llegada de su reino jubiloso. A lo largo de la tragedia se van sugiriendo simbolismos del mito, cuando la luz empieza a crecer y la esperanza de días mejores está aún trémula de ansiedad. Las sacerdotisas de Dionisos se reunían, con la multitud de luces, en su altar, y allí, con cantos y danzas, despertaban al niño recién nacido, después de su
sueño invernal.
Por su parte Rosalina Perales, en “Teatro hispanoamericano contemporáneo” (1967-1987), coincide con Veloz Maggiolo en cuanto a que las fuentes primarias en la obra de Henríquez Ureña y refiere lo siguiente:
En los inicios del siglo XX Pedro Henríquez Ureña incursionó en el teatro culto con su obra El nacimiento de Dionisos (1916)[sic]. Sus Fuentes son clásicas- la mitología – y sirven para iniciar lo que será la modalidad dominicana de casi todo el siglo: obras con bases mitológicas greco-latinos [sic]. (302)
Por otro lado Iván García en su ponencia sobre el teatro dominicano, titulada “Un diagnostico de la dramaturgia dominicana”, refiriéndose a la obra de Henríquez Ureña, afirma que con El nacimiento de Dionisos el teatro dominicano tendrá “un fuerte repunte en un teatro en verso de aliento trágico griego que se desarrolla más bien al final de la
dictadura”.
A partir de estas ideas que la crítica ha planteado, podemos identificar una tradición dramática en la República Dominicana que apunta a la utilidad que han encontrado los dramaturgos en la tragedia griega como posible contra discurso del discurso político
oficial.
Bibliografía
- García Guerra, Iván. “Un diagnóstico de la dramaturgia dominicana”. En: Seminario Taller sobre dramaturgia dominicana actual. Inédito. ( 2002: Santo Domingo:): 1-12.
- Henríquez Ureña, Pedro. El nacimiento de Dionisos. Nueva York, Imprenta De las Novedades, 1916.
- Molinaza, Luis. Historia crítica del teatro dominicano (1844-1930). Santo Domingo: Editorial Universitaria, 1984.
- —.“Presencia del mito en el teatro dominicano”. Conjunto 73 (1987): 82-87.
- Nietzsche, Friedrich. El origen de la tragedia. Traducción de Eduardo Ovejero. Madrid: Ediciones Espasa Calpe, 1980.
*Doris Melo Mendoza, (1948-) dominicana residente en Puerto Rico desde el año 1989. Licenciada en Psicología Clínica en 1975 de la Universidad Autónoma de Santo Domingo. En el 2004 obtuvo su maestría en Artes con concentración en Estudios Hispánicos y en el año 2011 obtuvo un Doctorado en Filosofía con concentración en Literatura Hispanoamericana, ambos de la Universidad de Puerto Rico en Río Piedras.

