InicioARTE Y CULTURAEL INCA GARCILASO DE LA VEGA, 1539-1616.

EL INCA GARCILASO DE LA VEGA, 1539-1616.

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Su nombre era Gómez Suárez de Figueroa, nació en el Cuzco, el 12 de abril de 1539, era hijo del conquistador español capitán Sebastián Garcilaso de la Vega, natural de Badajoz, Extremadura, y de la Ñuta cuzqueña princesa incaica llamada Isabel Chimpo Ocllo, que supo conciliar y asumir sus dos herencias culturales.

Luego cambiaría su nombre y sería el Inca Garcilaso de la Vega, ha sido considerado el primer mestizo de América.

Tuvo una infancia y juventud privilegiada escuchando las aventuras de los conquistadores, sus luchas con los nativos y por otro lado, los relatos que escuchaba de sus tíos y las iniquidades de los colonizadores al mando de Francisco Pizarro quien apresó a Atahualpa y lo eliminó, también las luchas de los indios por mantener su imperio inca.

En 1560, con apenas 20 años, va rumbo a España en un viaje larguísimo atravesando bosques y breñales, la cordillera de los Andes, mares y océanos y llega a Lisboa y finalmente a Sevilla, fue a la Corte a reivindicar los servicios prestados por su padre el capitán Sebastián Garcilaso de la Vega y obtener las mercedes correspondientes, no logró tener éxito en esa búsqueda y se fue a un pueblo cordobés llamado Montilla, peleó contra los moriscos en 1570, en Alpujarras de Granada.

Amparado por sus parientes paternos se dedicó a leer a los clásicos y a los renacentistas con mucho provecho y entrega, gustaba de los caballos, tuvo un hijo con una criada y negoció con Luis de Góngora.

Aprendió el italiano y tradujo los «Diálogos de amor» de León Hebreo y decide cambiar su nombre a Inca Garcilaso de la Vega.

«LA FLORIDA DEL INCA» fue impreso en Lisboa, en 1605 donde muestra sus grandes dotes de prosista y el hábil manejo del idioma para contar con dramatismo las narraciones que había obtenido de Hernando de Soto, pues Garcilaso de la Vega nunca estuvo en La Florida, su obra se basa por una parte en el testimonio oral de un participante de la expedición de Soto, el capitán Gonzalo Silvestre, un soldado español al que había conocido en el Cuzco, y con quien se volvió a encontrar en España, y al que halló ya viejo y enfermo.

Al terminar una primera versión de su obra, a Garcilaso le llegó a sus manos dos crónicas cortas de otros dos conquistadores, Juan Coles, Alonso de Carmona y Diego de Asausa, quienes también estuvieron en Florida durante 1534.

Incorporó al cuerpo del texto los nuevos datos obtenidos, con lo que dio por culminado su libro. Sin embargo, no es exagerado afirmar que la fuente mayor, sino prácticamente única, es la que recogió de boca de Gonzalo Silvestre y los escritos de Hernando de Soto.

Aunque el autor reclama que su obra debe ser considerada histórica, es indudable que su imaginación llenó los vacíos que enriquecen esta obra considerada una obra maestra de la narrativa castellana.

El Inca Garcilaso de la Vega, (1539-1616) estaba orgulloso de ser indio y se jacta de hablar la lengua de su madre. Los Comentarios Reales constituyen una obra maestra de la literatura. En la primera parte cuenta las tradiciones de los Incas; en la parte segunda, la conquista española y las guerras civiles.

En Cuzco, Perú  observan tradiciones ancestrales; realizan una ceremonia Inca anual conocida como Inti Raymi que honra el Sol.

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