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Marcelle Octavia Pérez Brown, 1939-2019: defensora de la riqueza arquitectónica y natural de Gascue

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Marcelle Pérez Brown era una firme defensora de la riqueza arquitectónica y natural de Gascue, sector privilegiado de la ciudad de Santo Domingo. Desde sus primeros años, su mirada estuvo dirigida hacia la protección de su entorno, consciente del valor que representaba esa zona para la historia y la identidad de la ciudad.

La vida de Marcelle estuvo marcada por el sufrimiento y la pérdida, especialmente durante los oscuros años de la feroz dictadura que azotó la República Dominicana. La desaparición de su padre, Octavio Pérez Garrido (Trene) —un reconocido arquitecto y constructor de muchas residencias y edificaciones en Gazcue y en su tierra natal, Moca— dejó una huella indeleble en su niñez. La ausencia de su padre, víctima del régimen opresor, fue un golpe que marcó su vida y alimentó aún más su compromiso con la protección de su patrimonio y su historia.

Tuve el inmenso placer de conocerla en los últimos años de su existencia, cuando nuestro compañero de labores en el Cuerpo de Paz, Alfredo Ferreras nos lleva a su hogar, esa señora de modales tan finos y sutiles, nos hizo vibrar con su espíritu latente y la pasión con que guardaba los recuerdos de su infancia, de su padre y de ese hermoso sector capitalino de Gascue.

Marcelle dedicó gran parte de su tiempo y esfuerzo al rescate del patrimonio monumental de Gazcue, una zona que ella consideraba un tesoro invaluable, amenazado por la irreversible destrucción y el avance implacable de la modernidad. Su preocupación por la pérdida de la arquitectura tradicional y la identidad cultural de su barrio fue constante y vehemente.

Villa Hena (la Casa de las Raíces) fue construida en el 1910, por el Ing. Zoilo Hermogenes García Peña, su residencia que la bautizó como VILLA HENA, en honor a una de sus hijas, el Ing. García junto a albañiles y constructores catalanes inmigrantes: Jaime Malla Salóm, José Domenech y José Turull, usaron troncos, raíces y ramas que se convirtieron en elementos estructurales y estéticos.

Fuente: Gascue: jardín urbano de Marcelle Pérez Brown.

En la actualidad es la SALA DE ASUNTOS DE FAMILIA, ubicada en la calle Socorro Sánchez, esquina Santiago, originalmente fue la Residencia Del Giudice-Carretero, diseño de Dilia Carretero, y en los anos 1940 era la CAPILLA CATÓLICA DE GASCUE, hasta que se construyo la PARROQUIA SAN ANTONIO.
Tomado del libro de Gascue: jardín urbano de Marcelle Perez Brown, dama preocupada por la preservacion de la arquitectura republicana y moderna.

Marcelle heredó de su padre que era arquitecto no solo el amor por la construcción y el diseño, sino también una profunda sensibilidad por la historia y la memoria colectiva de su entorno. Su interés en la preservación de Gascue no era solo un acto de conservación física, sino un acto de resistencia contra el olvido y la destrucción de la historia que ella tanto valoraba. En cada iniciativa, en cada lucha por mantener intactas las fachadas y la esencia de su barrio, se reflejaba su amor por su tierra y su compromiso con el legado de quienes la antecedieron.

Marcelle Pérez Brown, «fundó junto a su esposo Mario Giachero Bolonotto(EPD), el emblemático «Atelier Gazcue» en la casa de su madre Martha Brown, esposa del héroe y luchador anti-trujillista, Arq. Octavio Pérez Garrido “Trene», durante décadas este atelier fue un  espacio vital para los artistas, arquitectos, diseñadores, estudiantes y amantes del arte, que se sentían atraídos por su buen gusto, el trato familiar y su luminosidad, allí se enmarcaban cuadros, se ofrecía toda una linea exclusiva de pinturas acrílicas, óleos, barnices, trementina, pinceles, en un ambiente idílico justo en el corazón de Gazcue, desde donde se lanzó la «I Jornada Pro-Conservación y Preservación del Patrimonio Arquitectónico y Cultural de Gazcue».

Marcelle O. Pérez Brown en su obra Gascue: jardin urbano, recuerda a Payeyo García Troncoso, (Parmenio Constantino) quien era un «innato actor, dedicado director escénico, estudioso, filántropo, poeta (1937-1958) quien perdió la vida en un accidente automovilístico justo cuando habia obtenido una beca para ir a los EE UU para estudiar Dirección Escénica en la Universidad de Yale, dejó huellas imborrables en sus amigos, quienes en 1963 publicaron sus poemas y se reúnen cada cierto tiempo a volver a pasar por el corazón al joven amigo a quien la parca les arrebató temprano.  Roberto Saladin en 1958 expresó «…quisiera estrujar con mis manos el dolor de tu ida temprana, rabiar con mis puños, cuestionar al arcano para buscarte a ti, a tu alma de poeta desgarrado».

Payeyo escribe un poema en plena dictadura, en 1956,  expresa un momento de renovación y alegría, donde el olor de justicia primitiva desaparece y la tierra vuelve a su estado natural, siendo hogar de la humanidad y la belleza. El poeta celebra el poder de su voz, que ahora es clara y llena de fuerza, y admite que, aunque la tristeza y el dolor existen, hoy está enamorado y desea sumergirse en el ensueño, dejando atrás la angustia de la injusticia y la opresión de un régimen opresivo, este joven con tantas inquietudes y conocimientos (cantante, locutor, dramaturgo ) y la angustia de no poder decir soy un hombre… «La angustia sin nombre de no poder decir: Yo soy un hombre!»  La tierra ha vuelto a su estado natural, / ha vuelto a ser la casa del hombre y de la rosa»Payeyo García Troncoso,
LA TIERRA HA VUELTO A SU ESTADO NATURAL
Tu boca, rama en que cuelga el canto/ suspendido de mis ruiseñores; tus manos, / blandas alas de eternas mariposas, / me han hecho recordar que el arco-iris / existe todavía con sus siete colores, / que el arroyo murmura prisionero/ en su celda de líquenes y tierra/ y musgos y sardinas.
«Hay en el aire un olor de justicia primitiva, / la palabra Dolor ha muerto en todos los idiomas. / Milagro! La tierra ha vuelto a su estado natural,/ ha vuelto a ser la casa del hombre y de la rosa,/ porque hoy la acaricia el dulce roce de tu pelo negro.
Mi voz la lleva el viento y susurra tu nombre/ que está hecho de risas.
Al fin mi voz ha adquirido su verdadero acento, / y se desborda límpida, sonora, deslumbrante, con la fuerza del hambre, / del trueno y la distancia, con la precisa/ dimensión temblorosa del rocío, con la firme vibración del recuerdo y del poema.
Hoy la tristeza no tiene cabida en mis versos/Oh Dolor! Perdóname. Mañana te tendré presente, presente siempre!
Pero hoy que estoy enamorado, / permíteme que me aparte de la vida para irme hacia el ensueño; / déjame olvidar los negritos con hambre/ y la angustia terrible del blanco aprisionado.
La angustia sin nombre de no poder decir: Yo soy un hombre!»
La tierra ha vuelto a su estado natural, / ha vuelto a ser la casa del hombre y de la rosa». (1956)

Marcelle Pérez Brown es una inspiración por su férrea voluntad de preservar el patrimonio arquitectónico y natural del espacio vital donde transcurrió su niñez, adolescencia y toda su existencia nos permite conocer la historia de un sector capitalino de singular importancia.  Falleció el 11 de agosto de 2019.

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