Por Carlos Márquez /
La prensa estadounidense y británica recibió con un escepticismo casi unánime la suspensión de los ataques de Donald Trump contra Irán durante el fin de semana, pero fue el rotativo conservador The Wall Street Journal el que asestó el golpe más mordaz a través de un editorial titulado «Trump’s Latest Iran ‘DEAL'», en el que arremetió contra lo que calificó como la «caótica manera de hacer la guerra del Sr. Trump».
Bromeando The Wall Street agregó que «un amigo dijo que realmente Trump merece el Premio Nobel de la Paz porque ya ha terminado la guerra con Irán ocho veces» y preguntándose si la novena sería la vencida, al tiempo que sentenciaba que «el régimen de Irán sabe reconocer señales de debilidad cuando las escucha» y que, ante la petición de Arabia Saudí para detenerse por miedo a represalias, esto era «otra señal de que Irán ahora tiene la dominancia de la escalada en este conflicto».
El citado medio estadounidense concluyó diciendo- que «siempre vale la pena observar lo que Irán hace, no lo que el régimen y el Sr. Trump dicen que hará».
Por su parte, el Financial Times profundizó en la tesis de la ventaja estratégica de Teherán, argumentando que, tras seis meses de confrontación, «la iniciativa en el campo de batalla se ha transferido claramente al lado iraní».
El times considera que «Washington responde cada vez más a los acontecimientos en términos establecidos en gran medida por Teherán», mientras que Irán apuesta por disuadir a Trump de reanudar la guerra o desgastar a Estados Unidos en un prolongado conflicto, recordando además el colapso del memorando de entendimiento firmado en junio y cómo aquel fiasco se repite ahora con idéntico guion.
En la misma línea, The New York Times colocó a Estados Unidos «al borde de una derrota estratégica», señalando el fracaso en lograr los objetivos militares —los programas nuclear y de misiles iraníes siguen intactos—, la escasez de municiones clave en las fuerzas armadas y que el Estrecho de Ormuz ha quedado efectivamente bajo control de Teherán.
El Times advierte que la conducta errática de Washington ha reforzado la percepción de que Estados Unidos es una «fuerza impredecible en la creación del desorden global», dañando gravemente la confianza de sus aliados y evocando comparaciones con los desastres de Vietnam, Irak y Afganistán.
El referido periódico plantea que Estados Unidos podría encontrarse una vez más en el lado perdedor de una guerra de desgaste.
Mientras tanto, The Washington Post informó que Irán e Israel permanecen en alerta máxima, y que la agencia semioficial iraní Mehr News desestimó el relato de Trump como una mentira, negando rotundamente que hubieran solicitado la paz.
En tanto, las autoridades israelíes, encabezadas por el primer ministro Benjamín Netanyahu, se enteraron de la suspensión de los ataques a través de la publicación en Truth Social y no mediante comunicación oficial alguna.
Dice el Post que la suspensión unilateral de los ataques evidencia una grave fractura en la comunicación con el aliado estratégico que generó horas de incertidumbre y una sensación de abandono en Jerusalén.
En el ámbito económico, Bloomberg centró su cobertura en la incertidumbre de los mercados, reportando una caída del petróleo de más del 7% ante el optimismo inicial de que el fin del conflicto estaba cerca, aunque advirtiendo que «hay poca claridad sobre esas negociaciones.
Siguió diciendo que no hay ningún indicio de que Irán acepte permitir el libre paso por el estrecho, y recordando que persiste una amenaza significativa para los buques en la vía fluvial, como lo demostró la explosión cerca de un petrolero frente a Omán el mismo domingo.
Advirtió a seguidas que – el mercado podría estar siendo «excesivamente bajista» y podría «decepcionarse rápidamente» si los flujos por Ormuz no aumentan.
En conjunto, el consenso general de toda la prensa anglosajona fue que la suspensión no refleja un avance diplomático sólido ni una victoria militar, sino un patrón de improvisación y debilidad estratégica donde Trump ha perdido la iniciativa frente a un Irán que ha sabido aprovechar el desgaste y la falta de resolución de la Casa Blanca.
Y, junto a todo ello junto a un agravamiento por la exclusión de Israel de las decisiones cruciales y la ausencia total de detalles verificables sobre el supuesto acuerdo.
Por igual, se puede subrayar la repetición de un ciclo de amenazas y retrocesos que no solo mina la credibilidad de Estados Unidos en la región, sino que deja abierta la puerta a una nueva escalada en cualquier momento, porque como sentenció el Wall Street Journal, lo que realmente importa no son las declaraciones de Trump, sino las acciones de un Irán que ya ha demostrado llevar la delantera en el tablero.