Redaccion de TeclaLIbre
Lo que comenzó el 28 de febrero con el ataque conjunto de EE. UU. e Israel contra Irán —que resultó en la muerte del Líder Supremo Ali Khamenei— ha evolucionado hacia una guerra total. Irán no solo está resistiendo, sino que ha activado su doctrina de «fuego a discreción» contra los aliados de Washington en la región.
El ataque de hoy contra la base aérea de Al Dhafra en Emiratos Árabes no es casualidad. Irán justifica esta agresión alegando que la base fue utilizada para coordinar ataques contra territorio iraní (específicamente contra la terminal petrolera de Kharg).
EAU es ahora visto como un «colaborador activo» del eje EE. UU.-Israel.
El dato clave es que Irán ha lanzado más de 1,800 proyectiles contra los Emiratos desde el inicio del conflicto, convirtiéndolos en el blanco principal fuera de Israel.
Ante el bloqueo efectivo del Estrecho de Ormuz por parte de la Armada iraní (ahora bajo el mando de Mojtaba Khamenei), Donald Trump ha lanzado un órdago diplomático, y los países convocados son Francia, Reino Unido, China, Japón y Corea del Sur.
El objetivo es que estas naciones envíen sus propios buques de guerra para escoltar petroleros. Trump argumenta que si ellos consumen el petróleo, ellos deben proteger la ruta.
El crudo Brent ha saltado de los 70$ a más de 110$ por barril. La economía mundial está en «shock» tras la caída de la producción de crudo en 10 millones de barriles diarios.
Mientras el mundo mira al Golfo, el Líbano se desangra. Desde el 2 de marzo, Israel combate a Hezbolá en una ofensiva que ya deja más de 826 muertos y 800,000 desplazados en territorio libanés.
Ataques israelíes incluso en centros de salud han dejado un saldo de 12 médicos y enfermeros muertos ayer en Burj Qalawiya.
Un Hezbolá que, a pesar de los golpes, sigue lanzando oleadas de misiles hacia el norte de Israel en represalia por la muerte de Khamenei.
«Estamos viendo la aplicación real de la ‘Guerra de Desgaste’ asimétrica. Irán sabe que no puede ganar una guerra convencional contra EE. UU., por lo que está atacando el bolsillo del mundo. Al atacar Al Dhafra y cerrar Ormuz, Teherán está obligando a potencias como China y Japón a elegir: o presionan a Washington para un alto al fuego, o sus economías se hunden con el precio del crudo.»
-Luis Rodriguez Salcedo para TeclaLibre-
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