-El «Out 28»: Cómo un umpire sentenció el destino de RD en Miami-
Por: Redacción TeclaLibre
MIAMI, FL – Dicen que en el béisbol, como en la política, lo que no se ve es tan importante como lo que se firma. Anoche, en el LoanDepot Park, el «contrato» de la victoria para Estados Unidos no se selló con un batazo limpio, sino con la complicidad de un brazo derecho levantado a destiempo y un sistema que, convenientemente, decidió que el «ojo humano» era superior a la evidencia digital.
República Dominicana cayó 2-1 ante la escuadra norteamericana en una semifinal que pasará a la historia no por la velocidad de Mason Miller, sino por la miopía —o el exceso de celo patriótico— del árbitro Cory Blaser detrás del plato.
La Anatomía de un Strike «Fantasma»
Llegamos al noveno con el drama a flor de piel. Carrera del empate en tercera, dos outs y Geraldo Perdomo en la caja. El conteo llegó al límite: 3 y 2. Mason Miller soltó un slider que buscaba la tierra, un lanzamiento que en cualquier liga infantil de San Cristóbal habría sido una base por bolas de libro.
Pero Blaser tenía otros planes. Con una firmeza digna de mejores causas, cantó el tercer strike sobre un pitcheo que cruzó la frontera de la rodilla por varias pulgadas de diferencia. Perdomo se quedó petrificado; el dugout dominicano explotó. La tecnología de Gameday lo confirmó segundos después: la bola estaba fuera de la zona. Pero en el diamante, la verdad es lo que dice el uniforme azul, y anoche, ese uniforme parecía tener un acento muy marcado de habla inglesa.
Lo más irritante no fue el error, sino la narrativa posterior. Mientras nuestro Albert Pujols mantenía una elegancia casi religiosa en la rueda de prensa —«no era para nosotros», dijo con la parquedad de quien sabe que protestar es arar en el mar—, en el bando contrario el cinismo se servía frío.
Pete Crow-Armstrong tuvo la desfachatez de celebrar el «factor humano». Claro, es fácil amar la humanidad del error cuando este te mete en una final. Por su parte, el cerrador Miller despachó el asunto con una frialdad corporativa: «Él cantó strike, eso es todo lo que importa». Pues sí, a 102 millas por hora, la justicia también suele ser borrosa.
«Se vio un poco bajito. Sí, me alegra que no tuviéramos ABS hoy. Estoy feliz de que el elemento humano estuviera en pleno efecto» -Pete Crow-Armstrong-
Derek Jeter: El ex-capitán de los Yankees fue pragmático y sentenció que este error «garantiza prácticamente que el sistema ABS (árbitros robot) se implementará para el próximo Clásico».
David Ortiz (Big Papi): «Si cantas un strike a 102 mph en la parte alta de la zona, no puedes ir allá abajo y cantar ese pitcheo strike también. Estás expandiendo la zona contra bateadores que enfrentan a un lanzador élite».
Resulta sospechoso, por no decir tragicómico, que este «atraco» a mano armada ocurra apenas diez días antes de que las Grandes Ligas implementen oficialmente el sistema de retos con robots (ABS) para la temporada 2026. Es como si el destino (o los organizadores) hubieran querido darnos una última lección de por qué no se puede confiar en el criterio de un solo hombre cuando hay tanto marketing en juego.
Dominicana se va con la frente en alto y el bate en el hombro, víctima de una zona de strike que se expandió y contrajo con la misma arbitrariedad que los mercados financieros. Nos queda el orgullo de un equipo que peleó cada out, y la certeza de que, en Miami, el «Home Club» siempre tiene un aliado extra.
Estados Unidos va a la final. Dominicana va a casa. Y Cory Blaser, seguramente, dormirá con la conciencia tranquila de quien cumplió con el libreto.
-Luis Rodriguez Salcedo para TeclaLibre-
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