Gaza sigue sangrando mientras Trump busca un alto el fuego entre aplausos de Netanyahu
REDACCION DE TECLALIBRE | Al menos 40 palestinos murieron en las últimas horas tras nuevos bombardeos israelíes en la Franja de Gaza, incluidos 10 miembros de una misma familia que se refugiaban en lo que se suponía era una zona segura: una tienda de campaña. Entre las víctimas había 17 mujeres y 10 menores.
El Hospital Nasser, desbordado, confirmó que el sistema sanitario está colapsado, y la desesperación crece entre los desplazados que ya superan el 90% de la población del enclave.
Todo esto mientras el presidente estadounidense, Donald Trump, se reúne –por segunda vez en 48 horas– con el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu en la Casa Blanca. Aparentemente, Trump busca mediar un alto el fuego que permita la liberación de rehenes israelíes, pero en la práctica, no hubo avances concretos. Netanyahu insiste en seguir la ofensiva hasta “eliminar a Hamás”, y Hamás responde que no entregará rehenes sin un cese de fuego duradero y retirada total israelí de Gaza.
Mientras los políticos se reparten promesas y discursos, la realidad en Gaza se escribe con hambre, sed y muerte. En el devastado campamento de Muwasi, donde familias enteras viven entre lonas y calor infernal, las colas por un poco de agua de los camiones cisterna se convierten en escenas de supervivencia.
“Encontré a todos mis hijos muertos… y los de mis hijas también”, declaró entre gritos Um Mohammad Shaaban, abuela de parte de los 10 fallecidos en una tienda atacada por un misil israelí. “Nos dijeron que era zona segura”.
La historia se repite: niños muertos, madres llorando, hospitales sin energía, y una población civil que, como Abeer al-Najjar, solo suplica una pausa real. “Queremos un alto el fuego total, no otra mentira”.
Desde octubre de 2023, cuando Hamás atacó el sur de Israel dejando unos 1,200 muertos y 251 rehenes, el castigo ha sido descomunal: más de 57,000 palestinos muertos, más de la mitad mujeres y niños, según el Ministerio de Salud de Gaza. Naciones Unidas avala estas cifras como las más confiables del conflicto, pese a que Israel las minimiza y no distingue entre civiles y combatientes.
Trump, que presume de haber “expandido la paz” con los Acuerdos de Abraham, se reúne sonriente con Netanyahu mientras su enviado, Steve Witkoff, parte hacia Doha para intentar destrabar los últimos detalles de un acuerdo. Según Witkoff, ya se resolvieron tres puntos clave, pero queda uno pendiente. ¿Cuál? Misterio.
En paralelo, Netanyahu celebró lo que llamó una “gran victoria sobre Irán” y dijo que su cooperación con Trump es “la mejor en 77 años de historia de Israel”. Paz con bombardeos, reconstrucción entre escombros, y rehenes de un lado, cadáveres del otro.
Lo cierto es que mientras los acuerdos se discuten en salones con aire acondicionado, Gaza se cocina bajo el sol, la sed y las bombas. ¿Alto el fuego? La gente solo espera que esta vez no sea otra falsa alarma.
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