El rugido del «Peñagomismo»: Un sábado de gloria y memoria en Invivienda
Por Redacción TeclaLibre
El reloj no marcaba solo las horas; marcaba el pulso de una nostalgia que se niega a envejecer. El pasado sábado, el Club de Invivienda en Santo Domingo Este dejó de ser un simple recinto deportivo para convertirse en un santuario político. ¿El motivo? Los 89 años del nacimiento de la «voz más alta del pueblo»: el Dr. José Francisco Peña Gómez.
Un lleno de «bandera blanca» y corazón ardiente
Desde antes del mediodía, el aire en SDE ya olía a movilización. No era el movimiento frío de la burocracia, sino ese entusiasmo orgánico que solo despierta el líder de masas más grande que ha parido la tierra dominicana. Los pasillos colapsaron, las sillas fueron insuficientes y el calor humano recordó aquellas concentraciones donde Peña, puño en alto, hacía vibrar el asfalto.
La convocatoria, orquestada por el alcalde Dio Astacio, demostró que el «sentimiento peñagomista» no es una pieza de museo, sino un motor electoral y social que sigue rugiendo con fuerza en el corazón del municipio.
Las Claves del Homenaje
| Protagonista | Rol / Mensaje Clave |
| Dio Astacio | Anfitrión y Alcalde. Destacó la «ética del servicio» como brújula para los nuevos tiempos. |
| Milton Olivo | Director de Desarrollo Municipal. Representó la estructura técnica que busca honrar el legado con gestión. |
| La Militancia | El alma del evento. Desbordaron el local bajo la consigna de que Peña vive en cada rincón de Invivienda. |
Más que discursos, una hoja de ruta ética
El ambiente no se quedó en el simple elogio. Mientras Milton Olivo y otros dirigentes tomaban la palabra, el mensaje era claro: recordar a Peña es trabajar por la gente.
El Pastor Dio Astacio, con un tono que navegaba entre la solemnidad y la arenga política, fue enfático:
«Peña Gómez no es solo un nombre en la historia; es una ética política. Sus valores de sensibilidad social y defensa de la democracia son los que deben guiar cada paso de nuestra administración.»
Lo que se vivió en Invivienda fue la confirmación de una realidad política innegable: a casi tres décadas de su partida física, la figura de Peña Gómez sigue siendo el pegamento que une a las bases.
No se habló de él en pasado. Se habló en presente. Se habló de la convicción de que el servicio público, si no tiene rostro humano, no es peñagomismo. Al final de la tarde, entre abrazos y anécdotas, quedó claro que hay figuras que el tiempo no logra borrar, porque se sembraron en el ADN de un pueblo que todavía hoy, cuando cierra los ojos, escucha aquel estruendoso: «¡Adelante, dominicanos!».
-Luis Rodriguez Salcedo para TeclaLibre-
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