Por PABLO SAAVEDRA / LUIS FELIPE LÓPEZ-CALVA /
Imagen: Sarah Farhat /
La pandemia de COVID-19 marcó el fin de una era extraordinaria de avances en la reducción de la pobreza en el mundo. Entre 1990 y 2015, la tasa de pobreza extrema mundial se redujo más de la mitad, y más de 1000 millones de personas salieron de la pobreza. Los ingresos de las naciones más pobres ganaron terreno.
Desde entonces, la reducción de la pobreza se ha desacelerado, como consecuencia de un crecimiento económico moderado. Las conmociones económicas provocadas por la COVID-19 y la invasión de Rusia a Ucrania produjeron un importante retroceso en los avances.  Este es el mayor incremento anual desde que se inició el seguimiento de la pobreza mundial en 1990. Sin embargo, la cifra oculta una realidad más sombrÃa: las personas que ya se encontraban por debajo de la lÃnea de pobreza extrema ahora se empobrecen aún más.
La reducción de la pobreza se ha frenado, dejando claro q
ue el objetivo mundial de poner fin a la pobreza extrema para 2030 no se logrará a menos que se registre una tasa histórica de avances en los próximos ocho años.  Este número es solo un poco menor que el total de personas en 2019, el último año para el que se dispone de datos.
Si se analiza la pobreza en términos más generales, casi la mitad del mundo —más de 3000 millones de personas— vive con menos de USD 6,85 al dÃa, que es la lÃnea de pobreza nacional de los paÃses de ingreso mediano alto. La prevalencia y la persistencia de la pobreza ensombrecen las perspectivas de miles de millones de personas en todo el mundo. Eso deberÃa ser un llamado de atención para los responsables de formular polÃticas en todos los paÃses.
 Sin embargo, la pobreza no es inevitable: la historia lo deja claro.
El informe La pobreza y la prosperidad compartida 2022, publicado a principios de octubre, presenta el primer análisis integral de la pobreza en todo el mundo después de la COVID-19, señalando qué polÃticas fiscales son más eficaces en una crisis y cuáles deben evitarse.
Las economÃas en desarrollo gastan un monto sorprendente en subsidios: aproximadamente el 3 % del PIB en promedio. Sin embargo, los subsidios tienden a beneficiar en gran medida a los segmentos más ricos de la sociedad. En las economÃas de ingreso bajo y mediano, solo el 20 % del gasto en subsidios llega a las personas más pobres.
Por el contrario, el gasto en transferencias directas —especialmente las transferencias en efectivo— es mucho menor en las economÃas más pobres que en los paÃses más ricos. Las transferencias de este tipo suelen estar mejor focalizadas y también son mucho más eficaces para ayudar a los pobres. Por ejemplo, casi las dos terceras partes de los fondos que las economÃas en desarrollo destinan a transferencias monetarias benefician, en realidad, a las personas más pobres. Estas transferencias también tienden a apoyar mejor el crecimiento a largo plazo, al permitir a las familias pobres destinar recursos a necesidades en los ámbitos de la educación y la salud.
Cuando se necesiten recursos adicionales para inversiones en capital humano y en capital fÃsico, se deberÃan movilizar ingresos internos sin perjudicar a los pobres. Esto se puede lograr con la ampliación de la base imponible y la aplicación de impuestos a la propiedad y al carbono, al tiempo que se avanza hacia sistemas más progresivos de impuestos sobre la renta personal y de impuestos sobre la renta de las empresas.
La reducción de la pobreza también está estrechamente vinculada con la acción climática. El cambio climático aumenta la frecuencia de los desastres relacionados con las condiciones meteorológicas, obstaculizando la producción agrÃcola, perjudicando los medios de subsistencia de las personas en todos los sectores de la economÃa e impulsando la migración. Los pobres y los vulnerables son siempre los más afectados.
De cara al futuro, en un contexto de espacio fiscal limitado, los paÃses deberán aumentar la eficiencia de su gasto público en todas las categorÃas y priorizar los recursos de los programas que generen los mayores beneficios en términos de desarrollo y reducción de la pobreza.
Para recuperar los avances en la reducción de la pobreza se necesitará urgentemente adoptar polÃticas que fomenten el crecimiento económico de base amplia, no solo en las economÃas más pobres, sino también en las economÃas de ingreso mediano. Las polÃticas a nivel de toda la economÃa dirigidas a impulsar la actividad del sector privado serán fundamentales para generar inversiones y empleos, y reducir la pobreza, especialmente en estos tiempos de incertidumbre.
Si las polÃticas se diseñan y aplican adecuadamente, pueden ser un buen comienzo para lograr la corrección del rumbo necesaria.Â


