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Juan Matos y sus Violetas del alma

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Juan Matos es un orfebre de las palabras, un hombre-poeta, amoroso, agradecido, filósofo de la vida, reflejo de su madre; una maestra del batey y de la ciudad. Su vida es un testimonio de entrega, compromiso con la superación personal y colectiva, y una profunda responsabilidad que se expresa en su amor incondicional hacia su familia, su terruño, su batey, su cayo y su puerto querido.
«Violetas del alma»  en la pág. 70  le dedica a su madre el poema «Usted sabe, Maestra» 
 
Usted sabe, Maestra
que le debo mas que versos
y que,
definitivamente,
es imposible cancelar factura
porque el sol
de los días de mi vida
tiene su rostro
su calor
y su fe. 
 Matos ha llevado una existencia plena, alimentada por energías y fe, que le inspiran a seguir construyendo sueños y esperanzas. La inspiración que recibe de su familia, de su tierra, y de su amor, lo llena de una fuerza que trasciende obstáculos, incluso ante la separación física de su querido Viejo Manue. Aunque esa pérdida ha lacerado su alma, ha fortalecido su amor, que crece y se profundiza en la ternura hacia sus seres queridos, amigos y cercanos, quienes reciben siempre sus caricias y palabras que iluminan el alma.

 

De esa abundancia de afecto y sensibilidad surge la Tertulia Miercoletras, un espacio de encuentro afectivo, donde las sonrisas y las esperanzas de un mundo mejor se comparten y fortalecen. En ese lugar, las palabras que dan vida, que transforman, que enaltecen y que iluminan, se convierten en una hermosa realidad cotidiana.

Su gran amor, Alma Díaz, compañera, amiga, cómplice y musa, es la gaviota que le enseñó a volar y a soñar en los altos vuelos de la poesía. Pero Juan nunca olvida sus raíces: el batey de Barahona, su terruño amado donde aprendió a amar, a valorar a la familia y a los amigos. Aunque ha traspasado océanos, siempre regresa a su Mar Caribe, a su gente, a esos recuerdos que guardan en lo más profundo de su corazón, atesorándolos con cada paso del tiempo. En sus madrugadas en los cafetales, recoge el fruto que aromatiza y deleita su alma y su paladar.

 

En su poema «Para decir te quiero» (pág. 19), rememora sus orígenes en el batey, exaltando la labor del hombre trabajador del ingenio y del cañaveral. Allí, la madre, símbolo de amor y entrega, le brinda la savia del conocimiento y esperanza, construida día a día con su esfuerzo y sacrificio. La figura de la mujer del campo, que forja el porvenir con su amor, es una fuente constante de inspiración para él.

 

Para decir Te Quiero

Para decir te quiero

recojo brizna a brizna la tiza consumida

por la mujer de campo

maestra de bateyes y ciudades

armada de cuadernos, aulas, niños y amor

durante veinte y tantos años

y escribo para ti

estos versos dolidos y del alma

como mis lagrimas…

 

La Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) ocupa un lugar privilegiado en su alma. Allí, entre aulas, pasillos y corredores, florecieron sus pasiones, sus luchas y sus amores, en especial por Alma. Recuerda con claridad el día en que nació ese amor, el 5 de mayo de 1973, un año de gran significado en la historia de su país. En ese entonces, en medio de la tensión por la presencia del comandante Caamaño Deñó en las montañas, los estudiantes esperábamos cambios, entre canciones de Los Guaraguaos (“No basta rezar, hacen falta muchas cosas para conseguir la paz”), la nueva trova, Silvio Rodríguez y la Canción del Elegido. Era un tiempo de guerra y esperanza, un tiempo en que el amor también surgió y se quedó, para siempre en su memoria y su corazón.

 El poema: “En mis noches y mis días” (pág. 23)
“La UASD, esa madre montañosa
que parida desafía abiertamente al sol
florece en todos sus campos
y en estas aulas
con las que combatimos por la vida o el mañana
brota espontaneo y seguro
mi amor a tu quietud de invierno
de nieve y silencio”.
En la (pág. 27) el poema “Recién llegaban a tu piel los diecisiete años”
“Prendida de mis sienes, ¿cómo no recordarte?
Robas de mis silencios destiladas pasiones
Tuyos son mis insomnios mis mentiras y gestos”
’te inyectas en mi cuerpo. Navegas por mis venas
y vuelco en ti mi angustia como respuesta
dónde quedo tu boca?»
«… fui tu primavera. Fui tu invierno
Tú: mi sol de otoño y de verano.
El erotismo aflora en el poema de la (pág. 30):   “Tu boca”
Tu boca:
tormenta invasora
luminoso sol rojo.
Tu boca:
rojacarnosa.
Tu boca:
incitante,
embriagadora.
Tu boca cavadora,
enguyente,
dominante,
irracional,
succionante.
Tu boca voraz
-incendio y fusión-
me desintegra a besos,
me descuartiza entero,
me hace luz de tu anhelo,
me hace llama, me hace fuego.
Tu boca … ¡quiero tu boca!
Enseguida el poema «Tus ojos»
Se hospedan en mí. Me nutren.
Me hacen crecer.
Convocan mis urgencias sin tocarme.
El erotismo se sigue manifestando en el poema “Se rompen en tu boca” (pág. 31): 
“las represas que aprisionan
el caudal de mis aguas;
se revelan,
se turban,
corren presurosas
por tus limites
hasta colmar tu hondura.
Los vientos de mi pasión
se agotan en tus aspas.
Corro a la sombra de tus labios
para morir fulminado por tu rayo.
Oh deseada descarga
de tu rabia enamorada!
¡Oh milagroso ejemplo
de tu amor violento!
Hoya mi piel
Cávame, minera de mis ansias,
Extráeme la piedra del amor,
fúndela en el rojo de tu boca
refúndela en tus labios,
moldéala a tu gusto, a tu antojo,
con tus caricias de escultora desnuda
y, luego
perpetúame en tus besos,
barnízame con refrigerante lava
de tus labios de fuego
Caldéame!.
El poema “Para entonces tus ojos y tu boca” (pág. 32)
“me acojo a la condena de tus labios
al calvario de tu anhelo
cuando te incendias de amor…”
El poema «Me he prometido hacerte la guerra del amor»,  (págs. 36-37)
“Me he prometido amarte entera.
No importan tus océanos inmensos
ni la violencia incomparable
de tus tornados.
No importa anda.
Nada.
No importa la locura
que toma forma en ti.
Me he prometido hacerte la guerra del amor,
hasta lograr la paz de tu fatiga,
surcar tus ríos sudorosos.
Me he prometido hacerte la guerra del amor,
así me invadas poro a poro,
así quemes mis banderas
Y deshagas mis escudos.
Estoy seguro que he de renacerme en ti.
Ven,
No temas de mí.
Yo solo quiero
acribillarte a besos
de todos los calibres,
pero a besos,
a besos
Solamente a besos.
En el poema “En el horno de tus senos”, (pág. 41)
“En tus pechos erectos,
cargados de amor y de deseo,
se funde la cordura de mis horas”.
“Mujer de este dolor”, el poeta quiere ser “polvo de tu polvo,/ tierra de tu tierra, enterrado en ti”.
El poema pág. 42 “Hojas de nomeolvides”
… “nazco en tu corazón cada mañana… soy tu ruiseñor!
El poema Soy  feliz (pág. 44)
Soy feliz
de punta a punta, extendido en ti.
«en la ruta de hiedra
que me entrelaza a tus piernas.
… en el incomparable lecho de tu naturaleza.
El amor se sigue expresando en el poema “Amor de noche y mar” (pp. 45-46)
Rodando
te despeino a mi antojo
y te soy
y me eres
y nos somos.
Amor de noche y mar
nos amamos
más allá
de la inmensidad de la noche,
más allá
de los misterios del mar,
más allá
de las pasiones desbocadas.
Solos
haciendo amor de noche y mar.
Solos.
Sin final.
En el poema “De mi forma de amar” (pp. 47-48)
‘Tuya es la perfección del arco iris,
la simetría del espejo marino reflejando montañas.
En la página 67 nos encontramos con “Se me rompió la vida Viejo”, expresión dolorosa causa de la separación física de nuestros amados, por distintas circunstancias, nos vamos y tenemos que dejar a nuestros viejos y pasa el tiempo y viene el tiempo… seguimos caminando
Se me rompió la vida,
 ‘Viejo,
y tú tan lejos…
….
Se me rompieron todas las estaciones
se me quebró la vida,
Viejo,
y tu tan lejos’.
Tonky, el fiel y amoroso perro de la familia, no podía faltar en este álbum de afectos. Siempre alegre, con sus travesuras y celos, era una presencia que alegraba a todos en la casa. La doña, que no permitía que nadie se le acercara, seguramente era quien se encargaba de satisfacer todos sus deseos: alimentarlo, cuidarlo y pasearlo. Toda la familia del poeta ama a los animales, y especialmente a Tonky, quien ya duerme, pero que permanecerá por siempre en el recuerdo y en el cariño de todos en la familia.
Amelia la nieta adorada ‘princesa virtuosa’ que le inspira su camino y le ilumina.
En este poemario hay de todo:  alegrías y penas, ilusiones, el poeta Dagoberto López también le escribió a Alma, hace mas de veinte años, un poema que tiene por titulo:
“Alma, la hermandad de la vida” en la pág. 81, que hace honor a su nombre, es un alma bendecida, que prodiga afectos y cariños a todos. Dios le bendiga con larga vida y le permita disfrutar con alegría siempre.
Que bien debe sentirse Alma con un amante esposo que le ha regalado este jardín de poemas hermosos. ¡Felicitaciones ALMA!
El poeta, dedica una bella prosa a la familia Notaro, abuelitos de su adorada nietecita Amelia (pág. 84) “Del martillo Notaro”.
A su hijo del Alma, Manuel David, (págs. 92-93) la fotografía nos muestra la sonrisa más bella y espléndida, son versos que nos dejan sin palabras, sólo lágrimas, ante el dolor del padre por la ausencia de su adorado hijo…
¡Tu amor ha de ser sol en todas mis mañanas!
pero el poeta se fortalece, porque
“florece en su pecho
con fulgor, sin temor,
con terquedad de helecho
el oceánico amor
que abarrota mi lecho. 
Atrás, atrás maligno ardor!
No pasarás,
no pasarás horrenda muerte!
El poeta Matos ha sido laureado por la Universidad de Worcester, es Graduado de Lic. De Química. de la UASD, tiene Maestría en Educación Elemental en Lehman College, Bronx, NYC, Maestría en Educación Bilingüe en Worcester State University. Ha realizado cursos de Literatura en la Universidad Complutense de Madrid, en la Univ. De Alcalá de Henares. Enseño Español Avanzado y Literatura en Worcester Public Schools. Es educador retirado después de 32 años.
Rosina Anglada
13 marzo 2021.

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