-El orgullo dominicano brilla en Nueva York con “Carga Pública”-
La ex-embajadora dominicana convierte su trayectoria política en una obra íntima y poderosa, acompañada por figuras de peso como Hillary Clinton, en un evento que mezcla memoria, identidad y diplomacia con sello caribeño.
NUEVA YORK.– Hay historias que se escriben en los libros… y otras que se suben al escenario para ser sentidas. La de Julissa Reynoso pertenece a esta segunda categoría.
Con su obra “Carga Pública”, la diplomática dominicana transforma su recorrido vital —desde su llegada a El Bronx con apenas siete años hasta los pasillos del poder en Washington— en un relato teatral que combina memoria personal, política y orgullo migrante.
Oriunda de Salcedo, Reynoso no solo narra su historia: la reivindica. Y, en ese ejercicio, convierte su experiencia en un espejo donde se reflejan miles de dominicanos y caribeños que han hecho camino fuera de su tierra.
La presentación de la obra reunió a figuras clave del escenario político estadounidense, entre ellas la exprimera dama Hillary Clinton, con quien Reynoso trabajó estrechamente durante su paso por el Departamento de Estado.
Ese vínculo no es casual: Reynoso fue parte del engranaje diplomático en uno de los momentos más simbólicos de la política exterior reciente, el histórico anuncio del 17 de diciembre de 2014, cuando Barack Obama comunicó la reapertura de relaciones entre Estados Unidos y Cuba tras más de medio siglo de ruptura.
Ese episodio —cargado de tensiones, simbolismo y geopolítica— también encuentra espacio en la obra, como recordatorio de que detrás de los grandes titulares hay historias humanas que rara vez se cuentan.
El recorrido académico de Reynoso —Universidad de Harvard, Universidad de Columbia y Universidad de Cambridge— dibuja el perfil de una mujer formada en las élites académicas globales. Pero “Carga Pública” revela otra dimensión: la de una narradora que entiende que la política también es emoción, identidad y memoria.
Tras renunciar en 2024 a su cargo como embajadora en España para apoyar la campaña de Joe Biden, Reynoso parece haber encontrado en el teatro una nueva forma de ejercer influencia: menos protocolaria, pero quizás más profunda.
La obra, presentada en el Teatro Público de Nueva York hasta el 15 de abril, no es solo una pieza biográfica. Es una declaración de pertenencia.
Porque en cada línea hay un eco del Bronx. Y en cada escena, la afirmación de que, ser dominicana, migrante y mujer en espacios de poder no es una excepción… sino una conquista.
En tiempos donde la política suele reducirse a discursos vacíos y estrategias de imagen, Julissa Reynoso hace algo casi subversivo: contar la verdad desde la experiencia.
Y lo hace sin pedir permiso.
Porque mientras algunos escriben la historia desde los despachos, otros —como ella— la llevan al escenario… para que nadie olvide de dónde viene el poder real: de la gente, de la memoria… y, en este caso, de una niña dominicana que llegó al Bronx sin saber que algún día representaría a un país entero.
-Luis Rodriguez Salcedo para TeclaLibre-
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