Arancelazo caído: la Corte le tumba el mazo comercial a Trump
Cuando la “emergencia” se volvió costumbre… y el Supremo dijo: hasta aquí.
En la Casa Blanca sonó un portazo. Y no fue diplomático. La Corte Suprema de los Estados Unidos decidió que los aranceles globales impuestos por Donald Trump bajo el paraguas de la International Emergency Economic Powers Act no eran un acto de firmeza estratégica… sino un exceso constitucional.
Traducción al español llano: el presidente no puede declarar “emergencia” cada vez que quiere cobrar peaje al comercio mundial.
Y el Supremo, esta vez, no compró el discurso.
Trump convirtió los aranceles en su arma favorita: presión rápida, castigo inmediato, negociación a golpe de tarifa. Una especie de diplomacia con factura adjunta.
Pero la Corte recordó algo elemental: el poder de imponer impuestos no vive en la Oficina Oval, sino en el Congreso.
¿Qué significa esto? El presidencialismo comercial recibe un freno serio.
La narrativa del “yo decido y el mundo paga” pierde músculo.
El Congreso recupera un protagonismo que había quedado en modo espectador.
Para Trump, el impacto no es solo jurídico. Es político. Porque su marca registrada ha sido la acción contundente sin demasiados intermediarios.
Y ahora hay árbitro.
Los aranceles no son discursos, son números. Y esos números se traducen en:
Precios más altos para importadores.
Costos trasladados a consumidores.
Tensión en cadenas de suministro.
Con la anulación:
✔️ Empresas respiran.
✔️ Mercados internacionales celebran con cautela.
✔️ Socios comerciales ven una señal de estabilidad.
Pero queda la gran pregunta incómoda:
¿qué pasa con los miles de millones ya cobrados?
Si hay devoluciones masivas, el Tesoro sentirá el golpe.
Si no las hay, vendrá una nueva guerra… pero judicial.
Nada es gratis, ni siquiera desmontar el proteccionismo.
China, la Unión Europea, Canadá y medio planeta habían aprendido a leer los tuits arancelarios como parte del clima comercial. Ahora deberán recalibrar.
La decisión envía un mensaje claro:
EE. UU. sigue siendo una potencia… pero con límites institucionales.
Y para economías pequeñas y abiertas —como la dominicana— esto es clave. La estabilidad comercial global siempre es mejor que el sobresalto arancelario.
El tablero que viene:
Trump no se quedará quieto. Puede intentar:
Nuevas vías legales más técnicas.
Aranceles sectoriales más quirúrgicos.
Presión política para que el Congreso le devuelva margen.
Pero el mensaje del Supremo es inequívoco:
no todo lo que se llama emergencia lo es.
TeclaLibre lo dice así:
La Corte no solo anuló unos aranceles.
Anuló una forma de ejercer poder.
Trump pierde una herramienta de presión global.
El Congreso recupera voz.
Los mercados aplauden sin exagerar.
Y el mundo observa cómo el sistema estadounidense, con todos sus ruidos, todavía sabe frenarse a sí mismo.
Porque en democracia, incluso el martillo presidencial tiene límites.
-Luis Rodriguez Salcedo para TeclaLibre-
rodriguezsluism9@gmail.com https://teclalibremultimedios.com/category/portada

