«La paz no se logra solo con tratados internacionales, se construye cuando decidimos escuchar, en vez de juzgar, tender la mano, en vez de cerrar el puño, perdonar en vez de acumular resentimiento». O. Paredes Morales.*
Olivia Paredes Morales, presenta una ponencia en el Primer Encuentro Internacional del Movimiento Literario, Artístico y Cultural de la Cerepoética, creación de los poetas y escritores Carlos Márquez y Simeón Arredondo, evento realizado los días 9-10 de agosto del presente año, de manera virtual.
La paz, anhelo universal, ideal al cual aspiramos los seres humanos por los beneficios que produce en el alma humana; construir un mundo pacifico en que las relaciones entre los seres resulte gratificante y proporcione bienestar, en contraposición de la violencia, el odio y la guerra. A pesar de los esfuerzos de las instituciones y personas y los avances en la defensa de los derechos humanos y la cooperación internacional, la paz sigue siendo un desafío constante en muchas regiones del planeta. Estamos viviendo tiempos que nos horrorizan, nos laceran el alma, el dolor, el sufrimiento, la destrucción el genocidio siguen presentes en nuestros tiempos.
La poeta se pregunta: ‘¿Qué podemos hacer por la paz desde nuestra trinchera?’
Olivia Paredes plantea que: «Como poetas, escritores o creadores, nuestra voz puede construir o destruir. Cada poema, cada frase, puede ser una chispa de luz en medio de la oscuridad. ¿Qué pasaría si la poesía dejara de ser solo estética y se volviera también ética, un llamado profundo a la conciencia?»
Vamos a disfrutar de su ponencia la cual compartimos mas adelante:
LA PAZ, TRÁNSITO Y SIEMBRA DESDE NUESTRA TRINCHERA
Participante: Mgs. Olivia Paredes Morales.
País: Ecuador.
Es un honor estar aquí, en este espacio que el Movimiento Cerebrista nos regala con CEREPOESÍA, un lugar donde la palabra se hace conciencia y la poesía se vuelve voz de todos. Hoy vengo a hablar de algo tan grande y tan frágil como la vida misma: la paz.
El origen de la paz
La paz nació antes que el hombre. No nació en los discursos ni en las leyes, sino en la naturaleza misma:
- En el fluir del río que nunca compite con el mar.
- En el silencio del amanecer que no pelea con la noche.
- En el vientre materno, donde cada ser humano tuvo su primera cuna de armonía.
Ese estado inicial es la verdadera paz: el equilibrio perfecto. Sin embargo, al llegar al mundo, el hombre encontró el miedo, el deseo de poder, la ambición… y la paz comenzó a ser una búsqueda, no una condición.
El tránsito de la vida y la paz
La vida humana es un camino que avanza entre luces y sombras. Cada etapa nos habla de la paz desde una mirada distinta:
- La niñez nos enseña que la paz es un abrazo, una mirada limpia, una carcajada que todo lo cura.
- La juventud nos recuerda que la paz es justicia, respeto y rebeldía contra la indiferencia.
- La madurez nos muestra que la paz comienza en el interior, en reconciliarnos con nuestra historia, nuestras heridas y nuestros silencios.
La paz, entonces, no es solo un sueño colectivo: es una práctica íntima. Nadie puede dar paz al mundo si no ha sembrado paz dentro de sí.
¿Qué podemos hacer por la paz desde nuestra trinchera?
Hoy el mundo nos exige una nueva actitud. ¿Qué podemos hacer? Mucho más de lo que creemos.
Primero, la palabra.
Como poetas, escritores o creadores, nuestra voz puede construir o destruir. Cada poema, cada frase, puede ser una chispa de luz en medio de la oscuridad. ¿Qué pasaría si la poesía dejara de ser solo estética y se volviera también ética, un llamado profundo a la conciencia?
Segundo, las acciones cotidianas.
La paz no se logra solo con tratados internacionales. Se construye cuando decidimos escuchar en vez de juzgar, tender la mano en vez de cerrar el puño, perdonar en vez de acumular resentimiento.
Tercero, la cultura.
El arte y la poesía tienen una fuerza transformadora. Cada recital, cada libro, cada palabra dicha con amor puede cambiar a alguien. Y cuando cambia una persona, cambia una sociedad.
La paz como tarea y legado
No heredaremos la paz a las futuras generaciones si no la vivimos hoy. La paz no es una idea romántica; es una lucha silenciosa contra el egoísmo, la indiferencia y el miedo. Desde nuestra trinchera —la de la palabra, la del pensamiento, la del corazón— podemos ser sembradores de paz.
No hace falta grandes gestos, solo pequeños actos que se multiplican:
- Un poema que sane.
- Un diálogo que reconcilie.
- Un gesto que inspire a los demás a creer en el bien.
Cierre
Decía Rabindranath Tagore: “La paz no es una meta distante, sino un camino que se recorre paso a paso.”
Y hoy, desde CEREPOESÍA, el compromiso es claro: hagamos de la palabra un puente, no una frontera. Que nuestra poesía no solo cante, sino que también construya, denuncie y despierte.
Poema final: “Semilla de paz”
Que mi voz sea río que nunca hiere,
que mi verso despierte y no divida,
que la luz de mi palabra prefiera
tender puentes antes que abrir heridas.
Que mi canto levante a los caídos,
que mi mano florezca en la ternura,
y que al sembrar la paz en mis latidos
nazca un mundo sin odio y sin armadura.
*Olivia Paredes Morales es escritora, poeta, cantautora, compositora, gestora Cultural y declamadora ecuatoriana -Magister en Investigación Educativa y Docencia Universitaria -Obras: Mis Poemas de antaño, Ajenjo y miel, Versos al viento y Galope de dardos.
Miembro activo de REMART Red de Mujeres Artistas de Medellín- Colombia. Miembro del grupo Poético VOCES UNIDAS y PIEL DE LETRAS. Directora de la Organización poética Internacional Independiente OPII. Miembro activo del Movimiento Poético iberoamericana feminista VUELO DE MUJER. Primer Vocal del Directorio de la Casa de la Cultura Benjamín Carrión Núcleo de El Oro. Coordinadora General del Grupo de POETAS CONTEMPORÁNEAS DEL MUNDO, de Ediciones APER – Argentina. Coordinadora general en el Ecuador de Domingos Poéticos Internacionales.

