Por el equipo de TeclaLibre
El ayatolá Alí Jamenei, líder supremo de Irán durante más de 35 años, murió el 28 de febrero de 2026 a los 86 años en un ataque aéreo conjunto de Estados Unidos e Israel, en el primer día de la guerra. Junto a él fallecieron cuatro familiares, incluida una nieta de 14 meses. Los funerales, inicialmente previstos para marzo, se pospusieron por la guerra y comenzaron finalmente el 4 de julio.
Las imágenes de la televisión estatal iraní muestran mareas humanas recorriendo Teherán. El recorrido de aproximadamente 12 kilómetros —desde la avenida Damavand hasta la plaza Azadi— estuvo completamente colapsado. Las autoridades iraníes estiman que entre 10 y 20 millones de personas participarán en las ceremonias en cinco ciudades, y la BBC reportó que se esperaban entre 15 y 20 millones.
La corresponsal de la BBC, Lyse Doucet, señala que se trata de un evento «cuidadosamente coreografiado y profundamente político». El gobierno movilizó recursos —transporte, comida y alojamiento— para asegurar multitudes. Y no todos los iraníes estaban allí: hay quienes se quedaron en casa, agotados por dos guerras en menos de un año, una inflación que ronda el 80% y el dolor de las protestas de enero.
Los lemas no dejaron lugar a dudas:
«Muerte a Estados Unidos» y «Muerte a Israel» coreados una y otra vez
«Habrá sangre», en persa e inglés, en pancartas y banderas
Carteles exigiendo la muerte de Donald Trump y Benjamin Netanyahu
Un cartel con Trump y JD Vance detrás de una mira de francotirador
Vídeos en Telegram mostrando a asistentes lanzando piedras contra un cartel de Trump
Un doliente lo resumió así: «No estamos aquí para despedirnos de él, estamos aquí por venganza. Y nos vengaremos». Otro prometió: «Pronto, muy pronto veréis señales de venganza en la cima de la Casa Blanca».
Lo que los diarios y agencias destacan:
Reuters: Funeral como muestra de devoción al Estado teocrático y celo revolucionario
AP: Amenazas de venganza aumentan mientras avanzan los funerales
El País: «Exhibición de fuerza» del régimen para mostrar que el sistema sigue firme
BBC: Evento coreografiado, pero también hay quienes se quedan en casa por descontento
DW: Funeral como «demostración de unidad nacional» tras la muerte de Jamenei
The New York Times: Funeral «intrincadamente coreografiado» para proyectar unidad y desafío
En X (Twitter), la cuenta oficial de Israel publicó un tuit burlón en persa: muchos fueron al funeral «no para llorar, sino para asegurarse de que realmente estaba muerto». Mientras tanto, Press TV (medio iraní) difundió tuits de figuras pro-régimen celebrando el funeral como «el más grande de la historia» con 20 millones de asistentes.
En Telegram, la agencia estatal IRIB informó de «enormes multitudes» y compartió imágenes de la procesión. También circularon vídeos de asistentes lanzando piedras contra carteles de Trump.
En Instagram, proliferaron vídeos generados con IA que pretendían mostrar el funeral, desatando una ola de desinformación. Tanto partidarios como opositores del régimen compartieron este tipo de contenido.
Varios podcasts han abordado el evento:
Global News Podcast (BBC): «Irán prepara el ‘funeral del siglo'»
The Economist: «The mourning show» — el régimen espera que las multitudes demuestren su fortaleza, pero podrían revelar su debilidad
Full Disclosure (WBUR): análisis del legado de Jamenei y el régimen que continúa su hijo
NPR: la académica iraní-estadounidense Kian Tajbakhsh analiza el futuro de Irán
Deutsche Welle: Behnam Ben Taleblu discute lo que el funeral revela sobre el estado de Irán
La ausencia que habla:
El nuevo líder supremo, Moytabá Jamenei, hijo del fallecido, no ha sido visto en público desde el ataque que mató a su padre. Se cree que resultó herido en el bombardeo y que Israel ha amenazado con matarlo. Su ausencia en las ceremonias —incluso en las oraciones del domingo en la Gran Mosalla— es un dato que ningún análisis puede ignorar.
Conclusión TeclaLibre
Los funerales de Alí Jamenei son mucho más que un adiós. Son el primer gran acto de gobierno del nuevo régimen, un mensaje de fuerza para el mundo y de unidad para los iraníes. Pero también revelan fisuras: la ausencia del nuevo líder, el descontento social latente, y una guerra que aún no ha terminado. Las negociaciones con Estados Unidos para un fin permanente del conflicto están en pausa hasta después del entierro. Lo que venga después dependerá de si el mensaje de venganza se queda en los lemas o se traduce en acción.
-Luis Rodriguez Salcedo para TeclaLibre-
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