-María Corina desde Caracas: “Europa, ayúdanos a liberar a Venezuela” — y Edmundo González remata: “La democracia no es una app, es un sistema vivo”-
En un mensaje que sonó a súplica, advertencia y promesa, María Corina Machado, líder opositora venezolana y flamante Premio Nobel de la Paz, levantó la voz este domingo para pedir a Europa lo que considera indispensable para cerrar un ciclo de dos décadas de autoritarismo: “liberar a Venezuela” y emprender luego una “reconstrucción moral” del país.
Sí, así mismo: reconstrucción moral. Porque según Machado —y según millones— la ruina no es solo económica o institucional. Es ética.
Su discurso fue grabado en Venezuela y enviado al Foro Sobre el Futuro de la UE, que cierra hoy en Madrid, pero llegó con filo y destino claro: Europa debe recordar por qué existe y por qué luchó alguna vez… y ayudar a Venezuela a hacer lo mismo.
Machado apeló a la memoria histórica europea con un paralelismo contundente:
la Venezuela actual como la Europa que quedó humeando tras la Segunda Guerra Mundial.
“Europa sabe lo que significa levantar una nación de las ruinas y convertir el dolor en paz. Por eso tiene un papel esencial, no solo como aliada, sino como referencia moral”.
La líder opositora no escatimó en tono épico:
“Venezuela será libre. Y cuando lo sea, será un país donde los jóvenes quieran vivir, no escapar”.
En el clásico estilo que ha convertido a Machado en símbolo interno e internacional, arremetió contra el gobierno de Nicolás Maduro, al que acusó de usar la pobreza como “herramienta de control social” y de “destruir instituciones, corromper la justicia y hundir la infraestructura”.
Aun así, remató: “Venezuela está de pie”, sostenida por la juventud “que no se rinde”.
Edmundo González, desde el exilio: “La democracia no es una app que se instala y ya”
También participó —vía videoconferencia desde Madrid— Edmundo González, candidato unitario de la oposición en las elecciones venezolanas de julio de 2024 y hoy exiliado.
González no perdió tiempo en diplomacias:
“En Venezuela no hay democracia. Fue destruida”.
Enumeró lo que llamó “la trilogía de una dictadura moderna”:
no hay Estado de derecho, no hay libertad de expresión, y hay millones de exiliados y miles de presos por pensar distinto.
Y soltó una frase que se volvió titular instantáneo:
“La democracia no es una aplicación que se instala una vez y ya funciona. Es un sistema vivo que hay que actualizar todos los días”.
González advirtió que cuando una dictadura cae, la libertad mundial avanza; cuando una sociedad se rinde, retrocede, y cerró con una provocación cerebral:
“El verdadero reto es hackear la indiferencia. Nada fortalece más a los autoritarios que el silencio o la falsa neutralidad”.
Una oposición sincronizada, un mensaje al mundo
El dúo Machado–González, aunque a kilómetros de distancia, pareció hablar como parte del mismo guion:
recordar al planeta que Venezuela no es un conflicto agotado, sino un registro abierto; una herida viva; una causa global.
Su estrategia narrativa apunta a lo que muchos gobiernos europeos ya admiten entre líneas:
que Venezuela dejó de ser solo un problema político interno y se ha convertido en un desafío continental —político, moral y migratorio— para el orden occidental.
-Luis Rodriguez Salcedo para TeclaLibre-
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