Mets eliminados: el costoso derrumbe de un gigante de nómina millonaria
Los Mets de Nueva York llegaron al último juego de la temporada regular contra los Marlins de Miami con una consigna clara: ganar o morir. Era lo único que podían controlar para mantener con vida la esperanza de clasificar a la postemporada. Sin embargo, el sueño se desvaneció en apenas un inning clave.
En el cuarto episodio, los Marlins fabricaron un racimo de cuatro carreras que resultó letal. A partir de ahí, Nueva York fue incapaz de reaccionar y terminó cayendo 4-0, confirmando su eliminación del camino hacia octubre.
El mánager venezolano Carlos Mendoza no ocultó su frustración:
“Esto es difícil de describir. Es dolor, es frustración. Teníamos muchas expectativas y aquí estamos… nos vamos a casa. No sólo nos quedamos cortos, ni siquiera llegamos a octubre”.
Lo más llamativo es la magnitud del derrumbe. El 12 de junio, los Mets tenían el mejor récord de las Grandes Ligas, pero cerraron hundidos, sin siquiera alcanzar el Wild Card. El contraste es aún más chocante si se recuerda que en 2024 jugaron la Serie de Campeonato de la Liga Nacional.
A ello se suma el dato económico: con una nómina de 322,6 millones de dólares, la más alta del béisbol al inicio de la campaña, la exigencia era otra. Un club plagado de estrellas, inversiones multimillonarias y grandes expectativas, terminó sin boleto a la postemporada.
La serie final contra Miami dejó un símbolo de esta contradicción. Juan Soto, uno de los jugadores más costosos y mediáticos del roster, apenas conectó 2 hits en 10 turnos. Su cierre fue discreto, aunque en la temporada sus números globales fueron impresionantes.
Aquí surge la paradoja: un talento ofensivo de élite, que en cualquier otro escenario sería el motor del equipo, terminó siendo la cara visible de un fracaso colectivo que el dinero no pudo tapar.
La eliminación de los Mets no es solo un tropiezo deportivo, es un colapso institucional y financiero. Una nómina que supera los 300 millones debería garantizar al menos presencia en octubre, pero lo que mostró el equipo fue inconsistencia, presión mal manejada y, sobre todo, incapacidad de responder en los momentos clave.
La gran lección: en el béisbol, como en la vida, los cheques no siempre se traducen en victorias.
-Luis Rodriguez Salcedo para TeclaLibre-
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