-Alimentos e insumos primero; el petróleo se queda, por ahora, en la mesa de negociación-
La escena ocurre lejos del mármol del Palacio Nacional. En Michoacán, con el tono de quien enumera pendientes domésticos, la presidenta Claudia Sheinbaum dejó caer una frase que, en Washington, La Habana y media América Latina se escucha con atención: México enviará ayuda humanitaria a Cuba. Alimentos, insumos básicos, lo urgente. Si no es hoy, el lunes. Como quien manda una canasta a un vecino, pero con la geopolítica mirando por la ventana.
La ayuda —aclara— va por la vía diplomática, con nombres y sellos: la Cancillería, la oficina presidencial, los canales formales. Y, en paralelo, la pregunta incómoda que flota como humo: ¿y el petróleo? Porque el petróleo no es una lata de arroz. Es otra liga. Ahí Sheinbaum pisa con cuidado: diálogo sí, sanciones no. Un equilibrio de funambulista.
El contexto no ayuda. Cuba atraviesa apagones, escasez, una crisis energética que convierte cada envío en gesto político. Y desde el norte, Donald Trump agita el manual de advertencias: cuidado con abastecer a la isla. El mensaje es claro y ruidoso. México responde bajito, pero firme: primero lo humanitario; lo demás, se conversa.
La relación con Estados Unidos obliga a la coreografía. No romper, no provocar, no pagar costos innecesarios. Pero tampoco mirar hacia otro lado cuando el Caribe pide auxilio. Sheinbaum lo dice sin aspavientos: solidaridad, sí; castigos, no. Entre líneas, la diplomacia preventiva: mandar lo que no se sanciona mientras se negocia lo que sí.
¿Habrá llamada directa con La Habana? Si hace falta, dice la presidenta. Por ahora, los oficios pasan por la embajada. El nombre de Miguel Díaz-Canel aparece como posibilidad, no como urgencia. Todo con calma. Todo medido.
Así, México camina el filo: ayuda que llega en cajas, conversaciones que se quedan en despachos, y una región que mira. No es un giro espectacular ni un desafío frontal. Es una crónica de pasos cortos, de palabras escogidas. En tiempos de sanciones y megáfonos, México opta por el susurro eficaz: pan primero, petróleo después. Y que nadie se caiga del alambre.
-Luis Rodriguez Salcedo para TeclaLibre-
rodriguezsluism9@gmail.com https://teclalibremultimedios.com/category/portada

