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MÉXICO Y NUEVA YORK EXHIBEN LA BANDERA DOMINICANA

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CDMX y Nueva York: la bandera dominicana escala monumentos y rascacielos

🇲🇽 Ciudad de México: diplomacia en luces tricolores

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La Ciudad de México se vistió de rojo, blanco y azul la noche previa al 27 de febrero. El emblemático Monumento a la Revolución fue iluminado con los colores de la bandera dominicana como gesto oficial de hermandad cultural y diplomática por el 182 aniversario de la Independencia Nacional.

El acto, coordinado entre autoridades capitalinas y la representación diplomática dominicana, no fue un simple espectáculo lumínico. En la capital mexicana, la iluminación de monumentos históricos suele reservarse para fechas simbólicas de alto valor político o cultural. Que la enseña dominicana haya teñido uno de los íconos arquitectónicos más reconocibles del país azteca envía un mensaje claro: la relación bilateral no es meramente protocolar, sino estratégica y afectiva.

En un contexto donde México afianza su liderazgo regional y República Dominicana amplía su proyección en América Latina, estos gestos simbólicos funcionan como “diplomacia blanda”: cultura, identidad y memoria compartida convertidas en puente político.

🇺🇸 Nueva York: 16 edificios y una diáspora que marca territorio

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Si en México fue diplomacia cultural, en Nueva York fue músculo demográfico y simbólico.

El 21 de enero —día de la Virgen de la Altagracia— la comunidad dominicana logró iluminar por primera vez 16 edificios icónicos con los colores patrios, en el marco del Mes de la Herencia Dominicana. Entre las estructuras que históricamente han participado en estas conmemoraciones figura el Empire State Building, símbolo universal del skyline neoyorquino.

La fecha no fue casual. El 21 de enero conecta fe, identidad y nación. Al trasladar esa simbología al corazón de Manhattan, la diáspora dominicana convirtió la nostalgia en presencia urbana visible.

Nueva York alberga la mayor comunidad dominicana fuera del territorio nacional. Barrios como Washington Heights, el Bronx y partes de Queens laten con acento cibaeño, capitaleño y sureño. La iluminación simultánea de múltiples edificios no solo celebra cultura: confirma influencia.

En un escenario geopolítico donde América Latina redefine alianzas, República Dominicana proyecta una imagen de estabilidad, identidad fuerte y vínculos activos tanto con México como con Estados Unidos. Los gestos simbólicos consolidan redes políticas y económicas.

Lo ocurrido en Nueva York no es mera celebración folklórica. Es demostración de capacidad organizativa, peso electoral y relevancia económica. Las remesas dominicanas constituyen un pilar de la economía nacional; su visibilidad cultural refuerza su legitimidad política.

Iluminar monumentos no cambia tratados, pero sí percepciones. La identidad dominicana se proyecta como vibrante, organizada y orgullosa. En diplomacia contemporánea, eso cuenta.

Que el Monumento a la Revolución en México y rascacielos en Nueva York se pinten de rojo, blanco y azul no es un simple juego de luces. Es una declaración silenciosa: la República Dominicana no solo exporta peloteros, merengue y talento; exporta identidad.

Mientras en casa debatimos apagones, reformas y crisis, afuera la bandera escala monumentos. Tal vez la lección esté ahí: la nación también se construye desde su diáspora y desde la diplomacia cultural.

La pregunta no es quién encendió las luces.
La pregunta es: ¿sabremos nosotros mantenerlas encendidas? 🇩🇴

–Luis Rodríguez Salcedo para TeclaLibre-

rodriguezsluism9@gmail.com     https://teclalibremultimedios.com/category/portada

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