-Netanyahu y Trump, dúo dinámico: Guerra sí, justicia no-
Redaccion Teclalibre
El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, parece haber encontrado en los bombardeos y en su viejo amigo Donald Trump la mejor cortina de humo para zafarse —una vez más— de los tentáculos de la justicia que lo persiguen por corrupción como sabueso hambriento.
Resulta que el Tribunal de Distrito de Jerusalén, que lo juzga desde hace años por líos poco kosher de coimas, favores y compadrazgos mediáticos, decidió “posponer” las audiencias. ¿Por qué? Pues porque Bibi alegó que está muy ocupado salvando al mundo libre —léase, liderando la ofensiva en Gaza y lidiando con rehenes, Irán, y lo que se le ocurra añadir como «urgencia nacional».
Como si eso no bastara, su abogado, Amit Hadad, fue más allá y afirmó que su cliente necesita “dedicar todo su tiempo” a tareas patrióticas. ¡Faltaba más! Que se haga justicia… pero que espere a que acaben las bombas.
Pero el plato fuerte llegó con la intervención estelar de Donald Trump, quien desde su púlpito digital en Truth Social, tronó que “Estados Unidos no tolerará” que su amigo Bibi pierda tiempo en juicios “mientras salva a Israel del caos”. ¡Trump oficiando de abogado de defensa en remoto! No se ve todos los días.
El domingo, en una sesión cerrada —porque la transparencia está sobrevalorada— desfilaron los jefes del Mosad y la inteligencia militar para asegurar que, sí, el pobre Netanyahu tiene cosas más importantes que hacer que sentarse en un banquillo. Y los jueces, conmovidos (¿o intimidados?), dijeron amén.
Así, la justicia israelí se toma un receso anticipado, cortesía del caos regional y de un expresidente estadounidense que hace más ruido que una sirena en Tel Aviv. Porque, al final, ¿quién necesita legalidad cuando se tiene guerra, poder, y amigos con cuentas en redes sociales?

