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Poetas dominicanos cantan a Walt Whitman, 1819-1892

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Frank Báez, poeta dominicano, considerado  en el Festival de Cartagena, como uno de los autores menores de 39 años más relevantes de América Latina, le dedica una epístola al patriarca Whitman.
Querido Walt, te escribo para contarte
cómo tu barba ha inspirado a mi generación
más que tu poesía.
Estoy en el futuro observando una foto
que tomaron en mil novecientos setenta y nueve
cuando yo tenía un año y mi papá tenía treinta y uno
y donde este me carga detrás de un retrato tuyo.
Mi papá tiene una barba rala.
Y tú tienes tu poderosa barba whitmaniana,
y ahora que el tiempo ha pasado
comprendo que era una premonición
de que yo también acabaría con barba.
Me la dejé crecer hace unos años.
No fue nada planificado.
Fue creciendo así como una hiedra
que crece misteriosamente en el patio.
Y creció en mi cara y fue bien recibida
en una época en que quienes se dejaban la barba
eran talibanes o terroristas.
Pero yo la dejé que siguiera creciendo
y entonces cada vez más aparecían barbudos
y llegaron los hipsters con sus bigotes y sus barbas
las cosas inmediatamente cambiaron
y los barbudos se pusieron de moda
como en el medio oriente
y a nadie más le volvieron a vocear terrorista
por tener la barba larga
ya que ahora con una barba lucías cool
y hasta los policías y las mujeres se las dejaban
y en los aeropuertos no volvieron a verme raro
y en migración me dejaban pasar
sin cuestionarme de más
y sin llamarme Osama.
Ahora de cada dos hombres hay uno con barba
y cada vez que veo un barbudo
con una mujer hermosa de la mano
siento que el mundo va por buen camino
y sé que este asunto de la barba
ha molestado a los lampiños
que no saben qué hacer
y están los bigotudos
que no se quieren quedar atrás
y que han empezado
a dejarse crecer la barba
y juran que siempre han sido barbudos
como si uno no se diera cuenta.
Y los he visto paseando en bicicletas,
en picnics tomando té y galletas,
paseando perros y jugando con gatos.
Los he visto temprano en las mañanas
de pie en sus baños
aceitando y peinando sus barbas.
Querido Walt, he visto el puente de Brooklyn al atardecer
lleno de niños con barbas largas como la tuya.
Y a veces pienso que fue a ellos
a quienes te dirigiste cuando escribiste
los versos de «Cruzando en el ferry de Brooklyn»
y que quizás esa vez tuviste una visión profética
y alcanzaste a verlos a todos ahí arriba
con sus barbas paseándose en el puente de Brooklyn
que por cierto también era parte de la visión
ya que en esos días el puente tampoco existía.

Tomas Castro Burdiez poeta multipremiado tambien le canta a Whitman

Ni un ápice de tus hojas de hierba
seca el tiempo
sobre los pastos reverdecen
poemas que te vieron morir
bajó en tu ataúd
la muerte vacía
no pudo la muerte
con un poeta como tú
hijo mayor de Manhattan
cada hoja de hierba
pierde su anonimato
la nombro Walt Whitman
para que se alce
sobre rascacielos
y generaciones
que en ti se verán.

 

Walter Whitman (Walt) viejo patriarca estadounidense que nació en el siglo XIX en la ciudad de New Jersey, hace ya 205 años,  el 31 de mayo de 1819 y falleciera a los 73 años de edad en Camden, NJ, es considerado el más representativo del canon estadounidense, cultor de una poesía maximalista, pletórica de metáforas que nos llegan a lo mas profundo del alma humana, el padre del verso libre.

Fue el segundo de los nueve vástagos de una familia de escasos recursos económicos. Su madre era holandesa y su padre británico; anti-esclavista, aficionado a la opera, a pesar de tener una escasa formación académica,  pronto tuvo que empezar a trabajar, como maestro itinerante, y más tarde en una imprenta, llego a ser director del Brooklin Eagle, en 1846, defendía los ideales liberales y la democracia a la vez que rechazaba el materialismo que, a su juicio, impregnaba la vida y las aspiraciones de la sociedad estadounidense.
En la guerra de Secesión entre esclavistas y liberales que desangró a Estados Unidos, Walt Whitman, apesadumbrado por el sufrimiento de los soldados heridos, trabajó voluntariamente como ayudante de enfermería.
Canto de mí mismo» («Song of Myself»,  se considera como el núcleo de la visión poética de Whitman.

El programa Ilusiones y Poesías d/f 4 de diciembre del 2022  estuvo dedicado a Whitman y a Benedetti, en esa ocasión nuestro querido poeta y narrador Lorenzo Araujo consideró que  ‘revela la cotidianidad con sencillez’, Simeón Arredondo, poeta y ensayista, considera que Whitman es un poeta intenso e inmortal, el trabajar como voluntario enfermero demuestra su alta calidad humana;  Carlos Márquez nos dice que es ‘el poeta por excelencia…visión de la existencia’

Hojas de hierba (Leaves of grass), su gran obra publicada en 1855,
constaba de doce poemas, todos ellos sin título, y fue el propio Whitman quien se encargó de editarla y de llevarla a la imprenta.
Hizo otras ocho ediciones en vida del poeta, en la primera edición Whitman vendió pocos y regaló la mayoría, uno de ellos al poeta Ralph Waldo Emerson,  importante figura de la escena literaria estadounidense y su primer admirador. Su crítica, muy positiva, motivó a Whitman para seguir escribiendo, a pesar de su ruinosa situación económica y de la nula repercusión que, en general, habían tenido sus poemas.
‘Hojas de Hierba’ de Walt Whitman.
Creo que una hoja de hierba, no es menos
que el día de trabajo de las estrellas,
y que una hormiga es perfecta,
y un grano de arena,
y el huevo del régulo,
son igualmente perfectos,
y que la rana es una obra maestra,
digna de los señalados,
y que la zarzamora podría adornar,
los salones del paraíso,
y que la articulación más pequeña de mi mano,
avergüenza a las máquinas,
y que la vaca que pasta, con su cabeza gacha,
supera todas las estatuas,
y que un ratón es milagro suficiente,
como para hacer dudar,
a seis trillones de infieles.
Descubro que en mí,
se incorporaron, el gneiss y el carbón,
el musgo de largos filamentos, frutas, granos y raíces.
Que estoy estucado totalmente
con los cuadrúpedos y los pájaros,
que hubo motivos para lo que he dejado allá lejos
y que puedo hacerlo volver atrás,
y hacia mí, cuando quiera.
Es vano acelerar la vergüenza,
es vano que las plutónicas rocas,
me envíen su calor al acercarme,
es vano que el mastodonte se retrase,
y se oculte detrás del polvo de sus huesos,
es vano que se alejen los objetos muchas leguas
y asuman formas multitudinales,
es vano que el océano esculpa calaveras
y se oculten en ellas los monstruos marinos,
es vano que el aguilucho
use de morada el cielo,
es vano que la serpiente se deslice
entre lianas y troncos,
es vano que el reno huya
refugiándose en lo recóndito del bosque,
es vano que las morsas se dirijan al norte
al Labrador.
Yo les sigo velozmente, yo asciendo hasta el nido
en la fisura del peñasco.
 

Walt Whitman le dedica estos versos a las bibliotecas donde les pide que no le cierren sus puertas

No me cierren sus puertas, orgullosas bibliotecas,

Porque todo cuanto está ausente de sus colmados anaqueles

y es, por lo tanto, lo más necesario, lo traigo yo;
Hice de la guerra un libro.
Las palabras de mi libro no interesan. La finalidad que se
propone constituye el todo
Es un libro diferente, desvinculado de los otros,
no concebido por intelecto alguno,
Pero ha de remover las energías latentes que duermen en
las páginas de todos los otros.

Un poema para tomar en cuenta todos los días y seguir hacia adelante de Whitman:

No te detengas
No dejes que termine el día sin haber crecido un poco,
sin haber sido feliz, sin haber aumentado tus sueños.
No te dejes vencer por el desaliento.
No permitas que nadie te quite el derecho a expresarte,
que es casi un deber.
No abandones las ansias de hacer de tu vida algo extraordinario.
No dejes de creer que las palabras y las poesías
sí pueden cambiar el mundo.
Pase lo que pase nuestra esencia está intacta.
Somos seres llenos de pasión.
La vida es desierto y oasis.
Nos derriba, nos lastima,
nos enseña,
nos convierte en protagonistas
de nuestra propia historia.
Aunque el viento sople en contra,
la poderosa obra continúa:
Tu puedes aportar una estrofa.
No dejes nunca de soñar,
porque en sueños es libre el hombre.
No caigas en el peor de los errores:
el silencio.
La mayoría vive en un silencio espantoso.
No te resignes.
Huye.
“Emito mis alaridos por los techos de este mundo”,
dice el poeta.
Valora la belleza de las cosas simples.
Se puede hacer bella poesía sobre pequeñas cosas,
pero no podemos remar en contra de nosotros mismos.
Eso transforma la vida en un infierno.
Disfruta del pánico que te provoca
tener la vida por delante.
Vívela intensamente,
sin mediocridad.
Piensa que en ti está el futuro
y encara la tarea con orgullo y sin miedo.
Aprende de quienes puedan enseñarte.
Las experiencias de quienes nos precedieron
de nuestros “poetas muertos”,
te ayudan a caminar por la vida
La sociedad de hoy somos nosotros:
Los “poetas vivos”.
No permitas que la vida te pase a ti sin que la vivas…

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