-Trump lanza ultimátum a Putin con misiles Patriot y amenaza de aranceles del 100%: “Europa paga, nosotros cobramos”-
Por Teclalibre Digital
Washington DC.– El presidente de Estados Unidos, Donald J. Trump, ejecutó este lunes 14 de julio uno de los giros más espectaculares y calculados de su mandato al anunciar, con bombos y misiles, un nuevo acuerdo con la OTAN para enviar “miles de millones” en armamento a Ucrania —entre ellos los codiciados sistemas Patriot— y dar a Vladimir Putin un plazo de 50 días para rendirse a la paz… o enfrentar una tormenta arancelaria del 100%. Y como buen negociante, dejó claro: “Los europeos pagan, nosotros cobramos”.
Desde la Oficina Oval y en compañía del secretario general de la OTAN, el neerlandés Mark Rutte, Trump sonrió como quien acaba de cerrar una jugada maestra. No solo consiguió que los aliados europeos financien la compra de armas fabricadas por empresas estadounidenses —dinero fresco para el complejo militar-industrial made in USA—, sino que además Washington será “reembolsado al 100%” y repone a sus aliados lo que estos envíen a Kiev. Una especie de leasing bélico geoestratégico.
“Un gran acuerdo”, dijo Trump, quien explicó que algunas baterías Patriot llegarán “en cuestión de días”, gracias a un esquema de canje temporal con países europeos que serán reabastecidos más adelante por Estados Unidos. Aunque no citó nombres, ya se menciona que Alemania y otros socios estarían dispuestos a prestar sus sistemas en lo que llega la reposición.
¿Un plan de paz… o una guerra por entregas?
Trump planteó un dilema simple al estilo cowboy: si en 50 días no hay alto el fuego o acuerdo con Rusia, Estados Unidos impondrá aranceles del 100% a las importaciones rusas y —atención— “aranceles secundarios” a cualquier país que siga haciendo negocios importantes con Moscú. Traducido al lenguaje diplomático: presión total, con factura incluida, para quienes no se alineen con el nuevo orden trumpista.
¿Los más expuestos? China, India, Turquía y los Emiratos, todos actores que han seguido comprando petróleo, gas o fertilizantes rusos pese a las sanciones previas. Esta nueva ofensiva comercial podría desatar un terremoto en los precios globales de energía y forzar a muchos a elegir entre la economía rusa y el acceso al mercado estadounidense.
Funcionarios de la Casa Blanca ya filtran que hay borradores de leyes con autoridad arancelaria ampliada —hasta un 500%— y que el Senado tiene impulso bipartidista para apretar el puño económico.
OTAN: entre el entusiasmo y el vértigo
Mark Rutte, recién estrenado en su puesto al frente de la OTAN, celebró la iniciativa y dijo que países como Alemania, Finlandia, Noruega, Suecia, Dinamarca, Reino Unido, Canadá y Países Bajos están listos para contribuir. Pero no todo son abrazos: varios gobiernos europeos piden más claridad sobre tiempos, cantidades y cómo se protegerán sus propias defensas al transferir sistemas estratégicos como los Patriots.
Porque no es lo mismo entregar discursos que baterías de misiles: cada sistema requiere logística, entrenamiento, repuestos, y tiempo. Y dejar huecos en la defensa aérea europea —aunque sea temporalmente— es una apuesta arriesgada con Rusia al acecho.
Kiev: esperanza armada, pero con cronómetro
En Ucrania, la noticia fue recibida con alivio, pero también con una dosis saludable de escepticismo. Saben que los anuncios de Trump hay que verlos para creerlos. Funcionarios en Kiev dijeron que “cada batería Patriot adicional puede salvar cientos de vidas”, pero pidieron detalles: ¿cuántas llegan? ¿cuándo? ¿por cuánto tiempo?
Los Patriots, como sabemos, no se imprimen en 3D. Fabricar sus interceptores y componentes puede tomar meses, y entrenar tripulaciones aún más. El ritmo de backfill (reposición) será la verdadera prueba de fuego de este plan: si falla, los europeos podrían sentirse desnudos… y traicionados.
Moscú: entre el sarcasmo y el silencio estratégico
Desde el Kremlin, el portavoz Dmitri Peskov calificó la movida como “seria”, pero no mordió el anzuelo. Rusia, que ya ha sobrevivido varias tandas de sanciones, cree que puede resistir. Sin embargo, analistas rusos admiten que si Trump aplica sanciones secundarias en serio, y logra aislar el comercio energético ruso, el daño podría ser mayor que cualquier misil.
El negocio de la guerra, versión Trump
La jugada es redonda para Trump: Europa pone el dinero, las empresas estadounidenses venden las armas, Ucrania recibe los sistemas, y Rusia siente el garrote económico. Todo mientras Trump se presenta como el arquitecto de la paz… a golpe de ultimátum.
Lo que queda por ver es si este “acuerdo histórico” será ejecutado en tiempo y forma, o si se quedará como otro espectáculo mediático más en el repertorio del presidente más impredecible de Washington.
🔍 En Teclalibre, seguiremos de cerca si los Patriots vuelan… o si el globo se desinfla antes del primer disparo.
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