Ramiro Caiza, poeta, escritor y gestor cultural ecuatoriano, se adhiere al Manifiesto del Movimiento Literario, Artístico y Cultural de la Cerepoética, que tuvo su primer Encuentro los pasados dias 9-10 de agosto del presente, de manera virtual y nos comparte una ponencia con el titulo: LA PALABRA: PODER Y RESISTENCIA
Caiza nos presenta una reflexión sobre la importancia del lenguaje y la palabra en la historia de la humanidad, argumentando que la existencia de las cosas precede a su denominación. Refiere cómo diferentes civilizaciones y religiones fundamentan su existencia en el verbo, y se destaca el relato del Popol Vuh, que ilustra el poder creativo de la palabra.
Se plantea que antes del lenguaje estuvo la materia, lo cual es crucial para entender que las palabras surgen como respuesta a la realidad existente. El autor sostiene que la capacidad humana de comunicarse y crear un mundo simbólico es lo que nos distingue de otras especies, y que es fundamental para la construcción de teorías lingüísticas y semánticas.
Asimismo, se aborda la desigualdad en el acceso a la palabra y el conocimiento, donde ciertos individuos, considerados «guardianes» de saberes, asumen roles de poder y autoridad en la sociedad. Esto ha perpetuado una jerarquía en la transmisión de conocimientos y en el ejercicio de la palabra.
Finalmente, el texto resalta la evolución de la comunicación desde la oralidad hasta la escritura y la imprenta, indicando que, aunque algunos fueron excluidos de estos avances, la oralidad se convirtió en un acto de resistencia cultural. Esta resistencia se ha manifestado a lo largo de la historia a través del arte y diversas formas de expresión, donde los artistas se convierten en portadores de la dignidad humana y de las tradiciones culturales.
Enlace de la participacion de Caiza en el Encuentro:
https://youtube.com/clip/UgkxGP8LAS4418CZ3DvTkn00AP0aZWBtORyV?si=ItokewWO2Yp8YqO-.
Adjunto ponencia de Caiza:
LA PALABRA: PODER Y RESISTENCIA
Ramiro Caiza
En principio fue el verbo, es el umbral con el que varias civilizaciones y culturas dan razón de su existencia, desde los más remotos relatos orales; varias religiones fundamentan en la palabra su razón de ser, de allí su poder omnipotente y omnisciente que rebasa los razonamientos del pensamiento occidental.
Ya está anunciado en el famoso Popol Vuh, no había nada fuera del lenguaje o verbo divino del creador, todo era tinieblas hasta que el verbo pudo crear la existencia; es como si la palabra vagara en plena noche y quien podía expresarla creó el mundo para que aflorara la vida.
Sin embargo, debemos darle también un giro reflexivo y es que antes del lenguaje estuvieron las cosas, es decir, la materia, caso contrario no habría razón para nombrarlas. Este principio es fundamental para comprender que la provocación para la estructuración de las palabras es la existencia de su motivación.
Para confluir en un cauce literario, diremos que la palabra es de origen divino y el dios dijo “hágase la luz” y ésta se hizo, es el atributo de los dioses, eso lo podemos apreciar en el Génesis.
Y es precisamente, cuando el ser humano en su devenir evolutivo, fruto de la convivencia con su entorno natural, desarrolla las primeras expresiones guturales ante el asombro y necesidad.
Este precedente, me obliga a sostener que primero fue la materia y luego la vida que dieron lugar a la palabra, quizá por ese milagro bondadoso de la naturaleza, la aventura y travesía de la vida le ha dado al ser humano esa grandeza de comunicarse y crear, no solo palabras, sino todo un mundo simbólico, que es lo que nos diferencia de otras especies, su historicidad y acumulación de conocimiento.
Las cosas debían existir para nombrarlas, es en ese camino que se construyen teorías desde la lingüística y semántica para explicar todo el andamiaje del lenguaje y su estructuración en la vida colectiva. El rol que desempeñan las palabras son determinantes en la estructuración o conformación misma de la familia y comunidad, así está demostrado en el devenir histórico de la humanidad.
Si bien todo el mundo hizo y hace ejercicio de la palabra para comunicarse desde lo más elemental hasta dictar normas que se convierten en hábitos y costumbre, no se realiza en igualdad de condiciones o ya los “elegidos” hacen uso exclusivo en determinado momento. No todo se puede revelar y alguien tiene que ser el guardián de los saberes a nivel oral; es cuando fueron seleccionados o escogidos por la tribu o clan a quienes conserven los saberes y los transmitan de las generaciones venideras. Más allá de ello, estos guardianes se convirtieron en consejeros de las autoridades y consultores sobre ciertos temas claves en cuanto se relaciona a la espiritualidad manifestada en forma de rituales, a la curación de los males, a través de exorcismos y demás amenazadas que fracturaban el bienestar colectivo. En este contexto, quien se manifestaba y emitía el mensaje a través de la palabra era el jerarca de la sociedad, así se fue consolidando el poder de la palabra; ya lo habían convertido en un patrimonio particular los conocimientos y el dictamen de normas para regular el funcionamiento de la sociedad desde un grupo cerrado.
Es ilustrativo reflexionar sobre la evolución de la educación y la práctica religiosa, puesto que, a partir de allí, se marca la diferencia socioeconómica y de clase; quien o quienes detentan el poder político también son quienes dictan todo un sistema de ideas o ideología que se convierte en la dominante, todo ello arropado por las fuerzas del orden en cualquier tiempo.
Entonces, el mundo de la palabra parte de la oralidad pasa a la escritura y de allí a la imprenta para bifurcarse por los confines del planeta, pero no todos tenía el privilegio de acceder a la escritura, los libros y su desciframiento, por lo que la oralidad en los confinados o los dominados se convierte en un acto de resistencia. Se prohibieron las lenguas vernáculas y se oficializó la lengua del vencedor, todo lo oficial emanaba del poder; será a escondidas, donde se practique la lengua materna y sus saberes, la oralidad conservó y transmitió la cultura de generación en generación.
Esta resistencia se manifiesta de diversas maneras a través de la historia; muchas veces tuvo que enfrentar la arremetida del poder con violencia, quisieron silenciar y anular los ancestros; es momento para que aflore el arte y su trascendencia, serán los cantores, danzantes y bailarines, trovadores y poetas, pintores y escultores, teatreros y artistas, quienes marquen la huella de la resistencia desde diversos lenguajes. Lo escrito se revela en publicaciones de los olvidados de la tierra, realizadas por quienes abrazaron la causa de la dignidad humana.
“El arte existe para que la realidad no nos destruya” Nietzsche.

