Manuel Morales Lama
¿Cuáles son los fundamentos por los que se establece a la Diplomacia como la primera línea de defensa de los Estados?
La Diplomacia, como método, se considera hoy el instrumento de ejecución por excelencia de la política exterior de los Estados.
En igual contexto, las acciones de carácter diplomático que, generalmente, emprenden los Estados a través de sus representantes (debidamente capacitados para ello), actuando con la imprescindible habilidad negociadora, el tacto requerido y la correspondiente firmeza que amerite cada caso, han sido establecidos como “la primera línea de defensa” de los Estados soberanos.
Inequívocamente, el calificativo de Estado soberano se caracteriza por no depender de ningún otro orden jurídico estatal, ni de ningún otro Sujeto de Derecho internacional, “dependiendo solo del Derecho internacional” (Barberis).
Actualmente, «el Derecho internacional define las responsabilidades legales de los Estados en sus relaciones entre ellos, y el trato a los individuos dentro de las fronteras estatales» (OEA/ 2023).
La soberanía, sostiene Carrillo Salcedo, “se nos muestra como un principio del Derecho internacional, símbolo del hecho de que este último opera sobre la base de la coordinación entre los Estados y no de subordinación entre los mismos, y su esencia consiste en el derecho a ejercer las funciones de Estado en un plano de independencia e igualdad respecto de los otros Estados”.
En el actual “orden jurídico internacional”, la guerra “no tiene encaje”. La utilización de las armas solo está permitida para la legítima defensa.
La Carta de las Naciones Unidas establece que los miembros de la organización “se abstendrán de recurrir a la amenaza o al uso de la fuerza…” (artículo 2, párrafo 4). Igualmente consigna los métodos más apropiados (“diplomático–políticos” y jurídicos) de arreglo pacífico de controversias (artículo 33) y autoriza a sus Estados miembros a escoger el sistema que consideren más adecuado. Asimismo podrá instar a las partes a que arreglen sus controversias por dichos medios.
Procede recordar que en el informe titulado “Diplomacia Preventiva: Obtención de Resultados” (2011), el entonces Secretario General de la ONU señala: La Diplomacia preventiva es una de las pocas efectivas opciones para preservar la paz.
Actualmente, la mayor rentabilidad de la prevención consiste en las vidas que salva, pero también tiene una rentabilidad económica.
Según el Banco Mundial el costo medio de las guerras equivale a más de 30 años de crecimiento del “PIB”, en un país en desarrollo de tamaño mediano. Las sociedades tardan un promedio de 14 años en recuperar las vías de crecimiento original.
En este ámbito, la Diplomacia es un instrumento insustituible, por “la validez y necesidad de observar el Derecho internacional, por sus recursos para alcanzar el entendimiento y la coexistencia entre los pueblos y naciones, por sus esfuerzos y contribuciones a la paz y su clara identidad como símbolo y ejemplo del avance de la civilización” (Quintana Aranguren). Constituyendo lo precedentemente señalado, factores imprescindibles para la consecución de los objetivos de desarrollo de las nacion