Rusia respalda el derecho de Irán a defenderse y exige a EE. UU. e Israel detener la guerra
Moscú invoca el artículo 51 de la ONU y pide retomar negociaciones mientras el conflicto en Oriente Medio supera los 1,200 muertos
El conflicto en Oriente Medio sigue ampliando su dimensión geopolítica. Esta vez fue Rusia quien entró de lleno en la disputa diplomática al defender el derecho de Irán a la legítima defensa frente a los ataques lanzados por Estados Unidos e Israel desde finales de febrero.
La portavoz del Ministerio de Exteriores ruso, Maria Zajarova, declaró que Moscú considera fundamental reafirmar el derecho de Irán —y de cualquier Estado— a responder ante una agresión, citando el artículo 51 de la Carta de las Naciones Unidas, que reconoce la legítima defensa cuando un país es atacado.
Las declaraciones rusas llegan cuando se cumplen casi dos semanas del inicio de los bombardeos contra territorio iraní, una ofensiva que ha dejado más de 1,200 muertos, según reportes de medios internacionales.
Durante su comparecencia ante la prensa, Zajarova instó directamente a Washington y Tel Aviv a detener las operaciones militares y regresar a la vía diplomática.
La portavoz también criticó los ataques contra infraestructuras civiles dentro de Irán y en países vecinos del Golfo.
“Los ataques contra instalaciones civiles son inaceptables”, subrayó la diplomática rusa.
El Kremlin sostiene que la única salida viable al conflicto pasa por retomar las negociaciones sobre el programa nuclear iraní, que estaban en marcha cuando comenzó la ofensiva militar el pasado 28 de febrero.
La operación militar iniciada por Estados Unidos e Israel buscaba frenar el programa nuclear iraní, que ambos países consideran una amenaza estratégica.
Irán, por su parte, insiste en que su programa nuclear tiene fines civiles y energéticos.
Desde el inicio de los ataques, Teherán ha respondido con operaciones contra instalaciones e intereses estadounidenses en países del Golfo, elevando el riesgo de una escalada regional.
En medio de la guerra, también se produjo uno de los hechos más dramáticos del conflicto: la muerte del líder supremo iraní, el ayatolá Alí Jamenei, durante los primeros días de los bombardeos.
La posición de Moscú añade una nueva capa geopolítica al conflicto.
Rusia se presenta ahora como uno de los principales defensores del principio de soberanía estatal frente a lo que considera una intervención militar occidental.
Analistas internacionales señalan que el Kremlin busca consolidar su influencia en Oriente Medio y reforzar su alianza estratégica con Teherán, en un contexto global marcado por tensiones crecientes entre los bloques liderados por Washington y las potencias emergentes.
La guerra, por tanto, ya no se limita al terreno militar. También se libra en el campo diplomático, jurídico y estratégico.
Con ataques cruzados, tensiones energéticas en el Golfo y la implicación indirecta de grandes potencias, el conflicto amenaza con alterar nuevamente el equilibrio del sistema internacional.
Mientras Rusia reclama negociaciones y Estados Unidos mantiene su presión militar, el escenario sigue abierto.
La pregunta que muchos analistas comienzan a formular es si el conflicto actual será un episodio limitado o el inicio de una reconfiguración más amplia del poder global en Oriente Medio.
Por ahora, lo único claro es que la guerra sigue escalando.
Y cada nuevo actor que entra en la ecuación hace el tablero aún más complejo.
-Luis Rodriguez Salcedo para TeclaLibre-
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