Trump y Gustavo Petro en la Casa Blanca: borrón, cuenta nueva… y muchos “pero”
WASHINGTON D.C. — Tras un año de acusaciones mutuas, sanciones recíprocas, amenazas de acción militar y descalificaciones públicas en redes sociales, el presidente estadounidense Donald Trump recibió este martes al mandatario colombiano Gustavo Petro en la Casa Blanca en un encuentro que muchos analistas califican como crucial para evitar el colapso total de una relación estratégica.
Llegado poco después de las 11:00 a.m., Petro fue recibido sin ceremonia oficial en la Casa Blanca, en una reunión a puertas cerradas en el Despacho Oval, que duró más de dos horas y de la que apenas trascendieron detalles oficiales, salvo breves fotos y declaraciones de ambos mandatarios.
Las relaciones entre Washington y Bogotá —tradicionalmente unidas por cooperación militar, antinarcóticos y comercio— se erosionaron profundamente en 2025 y principios de 2026:
-
Trump acusó públicamente a Petro de permitir que enormes cantidades de cocaína llegaran a Estados Unidos, incluso sugiriendo que Colombia podría enfrentar consecuencias similares a la intervención militar en Venezuela si no cooperaba.
-
Petro respondió denunciando injerencia y criticando profundamente la política estadounidense, llegando a calificar en algún momento a Trump como “cómplice de genocidio” por la operación contra Nicolás Maduro en Caracas.
-
Estados Unidos retiró la “certificación” de la lucha antinarcóticos a Colombia —una distinción clave para recibir apoyo militar y económico— y sancionó a la delegación colombiana, incluyendo la revocación de visas.
-
Las tensiones alcanzaron tal nivel que Colombia incluso detuvo la cooperación con vuelos de deportación estadounidense —clave para la política migratoria de Trump— antes de reiniciarlos semanas atrás como signo de apertura.
Todo ello marcó el mayor deterioro de la relación bilateral en décadas, según historiadores diplomáticos.
Aunque el contenido exacto de las conversaciones se mantiene discreto, el eje de la reunión fue claro.
Colombia es el mayor productor mundial de cocaína, y la política antidrogas ha sido piedra angular de la agenda bilateral desde los tiempos del Plan Colombia.
Trump centró su discurso en presionar a Petro para intensificar la presión militar y la cooperación —incluyendo apoyo de inteligencia y operaciones conjuntas— mientras que el colombiano promovió enfoques alternativos que priorizan la vida y la paz en los territorios, rechazando métodos como la fumigación aérea.
Además, Petro solicitó apoyo estadounidense para capturar cabecillas de las organizaciones del narcotráfico y planteó posibles colaboraciones para estabilizar regiones fronterizas con Venezuela y Ecuador.
Además del narcotráfico, se trataron asuntos de interés estratégico regional:
-
Migración: Trump insistió en asegurar que Colombia reciba de forma estable a migrantes indocumentados deportados desde EEUU, un punto central de su política interna.
-
Venezuela y seguridad regional: Petro pidió mediación de Washington en la crisis diplomática con Ecuador y conversó con Trump sobre la seguridad en Venezuela tras la captura de Nicolás Maduro.
-
Cooperación energética y comercio: Aunque no ha sido el foco principal en declaraciones oficiales, ambos debatieron sobre vías para fortalecer el comercio bilateral.
Si bien la atmósfera fue más cordial que en cualquier otro punto de los últimos doce meses, el encuentro estuvo marcado por la prudencia:
-
No hubo una declaración conjunta ni cobertura abierta de prensa en el Despacho Oval.
-
Petro calificó la reunión como positiva y valoró el diálogo franco, incluso con elogios hacia Trump, lo cual simboliza su intención de enfriar la retórica.
-
Trump, por su parte, mantuvo un tono diplomático luego de meses de amenazas, evitando ampliar públicamente las duras acusaciones contra su colega colombiano en este contexto.
Analistas señalan que el resultado de este encuentro podría definir no sólo la agenda bilateral en los próximos meses, sino también el papel de Estados Unidos en América Latina y la posición internacional de Petro ante la proximidad de elecciones en Colombia.
Si bien el ambiente fue de posibilidad de entendimiento, la profunda divergencia de enfoques ideológicos y estratégicos y los años de choques públicos no desaparecen de la noche a la mañana. Ambas capitales tendrán ahora que traducir las palabras en políticas concretas si quieren evitar que lo de hoy sea solo una foto protocolaria en la Casa Blanca.
-Luis Rodriguez Salcedo para TeclaLibre-
rodriguezsluism9@gmail.com https://teclalibremultimedios.com/category/portada

