A las puertas de la gloria. Con el pulso acelerado y el «Plátano Power» herido pero aún latente en las gradas, el Clásico Mundial de Béisbol 2026 nos regala una final de película. Venezuela ha sellado su pasaporte al último baile tras someter a una Italia aguerrida, y ahora Miami se prepara para un choque de placas tectónicas: Venezuela vs. Estados Unidos. Aquí te presento la crónica del pase venezolano y el análisis de cómo se vive este fenómeno desde la óptica dominicana, al más puro estilo de TeclaLibre.
-Venezuela silencia a Italia y va por la corona de EE. UU. con el rugido de toda Latinoamérica-
Por: Redacción TeclaLibre Miami, Florida. –
Hay victorias que se escriben con tinta, y hay otras que se tallan con puro corazón. Lo de Venezuela este lunes en el loanDepot Park fue lo segundo. La tropa de Omar López demostró que este equipo no solo tiene talento, sino una piel dura que no se agrieta bajo presión.
El inicio fue frío, casi glacial. Italia, dirigida por un viejo conocido de la casa, Francisco Cervelli, pegó primero. Un descuido de Keider Montero en el segundo acto permitió que los europeos subieran dos rayitas al tablero. El silencio se apoderó de la mayoría venezolana, pero en el dugout la calma era la consigna.
Mientras el estelar Aaron Nola dictaba cátedra en la lomita italiana, los bates criollos esperaban su momento. Fue Eugenio Suárez quien rompió el celofán con un estacazo solitario en el cuarto que le devolvió el alma al cuerpo a la fanaticada.
Pero el destino estaba guardado para el séptimo. Ante los envíos de Michael Lorenzen, la maquinaria venezolana se encendió:
Ronald Acuña Jr., con la agresividad que lo caracteriza, empató las acciones con un infield hit.
Maikel García sacudió una línea salvaje al izquierdo para poner la ventaja.
Luis Arráez, «La Regadera», no podía faltar a la cita y sentenció con un sencillo remolcador que puso el clavo final: 4-2.
¿Y qué dice Quisqueya? Entre el luto deportivo y la hermandad caribeña
El resultado de Venezuela genera un eco inevitable en la República Dominicana. Apenas 24 horas antes, el país se paralizó con la dolorosa eliminación de la Plátano Power ante Estados Unidos (2-1). Un duelo de pitcheo donde la ofensiva dominicana, la más potente del torneo con 15 jonrones acumulados, se quedó corta frente a las serpentinas norteamericanas.
¿Por quién se inclina el corazón dominicano en la final?
La pregunta circula en cada esquina de Santo Domingo y Santiago. Aunque la rivalidad entre RD y Venezuela es histórica y se encendió aún más tras el triunfo quisqueyano 7-5 en la fase de grupos, el sentimiento en este momento es de solidaridad latina.
Muchos dominicanos quieren ver a Venezuela «vengar» la eliminación de RD. Ver caer a los Estados Unidos ante un vecino del Caribe se siente como una victoria compartida.
Como dijo Miguel Cabrera antes del torneo: «Es una rivalidad muy sana». El respeto por figuras como Altuve y Arráez es inmenso en la isla.
Ante el coloso del norte, el dominicano suele cerrar filas con el «hermano menor» del Caribe. La mayoría de los analistas en RD coinciden: «Si no fuimos nosotros, que sea Venezuela».
Este martes 17 de marzo, Venezuela sale no solo por su primer título mundial, sino cargando el peso de una región que quiere ver el trofeo regresar a tierras hispanas. Tras la eliminación de Dominicana y Puerto Rico, la Vinotinto es la última línea de defensa del orgullo caribeño.
-Luis Rodriguez Salcedo para TeclaLibre-
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