¡Adiós a las novelas del Ministerio Público!
Por Luis Rodriguez Salcedo
Ahora resulta que el Tribunal Constitucional ha dicho: “¡Basta de creatividades, señores fiscales y policías!” Se acabó eso de bautizar expedientes como si fueran telenovelas o películas de Netflix. La operación “Medusa” que sacudió el país —y que puso a sudar al exprocurador Jean Alain Rodríguez— no podrá seguir cargando con su apodo de criatura mitológica.
La sentencia parece más un jalón de orejas a quienes, antes de probar culpabilidad, ya andaban armando un “marketing” de casos judiciales. Porque vamos a estar claros: ¿quién se va a olvidar de nombres como Pulpo, Coral, Medusa, Calamar, Falcón…? ¡Eso suena a menú de mariscos o a elenco de supervillanos!
Y claro, los abogados de Jean Alain, viendo que lo de “Medusa” le quedaba como apodo de villano de Marvel, se quejaron: “¡Eso daña su imagen!”. ¿Imagen, dices tú? Bueno… una que costó más de seis mil millones, si el expediente es cierto.
Pero el punto del Tribunal Constitucional es delicado: esos nombres, además de pintorescos, podrían violar la presunción de inocencia. O sea, antes de que un juez diga nada, ya la gente tiene una imagen negativa del acusado. Es como si te invitan a un juicio, pero antes te presentan diciendo: “Aquí está el jefe de la mafia marina”. ¿Y así cómo uno se defiende?
Ahora bien, con picardía uno podría pensar: ¿será que se quieren proteger no sólo los derechos, sino también los egos? Porque una cosa es ser acusado, y otra es que te comparen con una medusa venenosa.
La sentencia, en el fondo, pone límites al espectáculo. Porque hay fiscales que parecen más productores de Netflix que funcionarios de justicia. Se viene entonces una nueva etapa: menos show, más ley. ¿Pero será verdad que se van a aguantar las ganas de usar apodos creativos? Ya veremos si el próximo caso no se llama en secreto Operación Silencio, pero con la prensa sabiendo todos los detalles.

