El programa virtual dominical Ilusiones y Cerepoesía d/f 21 de junio del 2026 rindió homenaje a los Padres que celebran en Estados Unidos, México, Colombia, Argentina, Chile y Perú en este dia. La fecha es distinta en España , Honduras y Bolivia. es el 19 de marzo, en Guatemala y El Salvador el 17 de junio. Compartimos poemas de: Ramón Bartoli, Domingo Acevedo, Pauluna Suárez, Paulina Herrera, Julio Rafael Anglada, Manuel Díaz y María Dolores Reyes
Ramón Bartoli nos comparte:
Domingo Acevedo nos comparte el siguiente poema que tiene por titulo:
Ese hombre analfabeto y simple
Ese hombre analfabeto y simple
que nació un día después
cuando ya nadie lo esperaba
es mi padre
labriego empedernido
que descifro la nomenclatura silvestre del bosque
hijo de la noche y el rocío
enamorado eterno de la luna
jinete invisible
cazador de quimeras
guardián de los charcos sagrados
cimarrón herido por el tiempo
Fantasma que sobrevive al olvido en los brazos de una ciguapa
transeúnte solitario que deja sobre el asfalto
sus huellas de mar y salitre
centauro que se pierde más allá del paisaje horizontal de la imaginación
que recrea memorables batallas del hombre contra sus sueños.
Pauluna Suárez rinde homenaje a su padre con el poema Fiqui Amado
Dentro del bullicioso vaivén de mi sola soledad
regreso a tu recuerdo, como la mañana regresa a la luz que la inspira,
vuelvo a sentir en mi sangre y corazón, que son parte de ti,
ese vacío infinito que suspira desde el alma,
en horadar perpetuo desde que traspasaste la materialidad,
esa potestad que nos unió, a ti como el mejor padre
que hayan inventado los evos y a mí como el huracán dicotómico
que absorbía como esponja el aprendizaje que tu ejemplificabas.
Pero allí estás inmutable, sobrio, integro en tu sonrisa de luz
y brota tu anhelado recuerdo,
arcoíris dormido sobre las montañas
iluminando con tus colores
esta tristeza abstracta que hoy me habita,
que anhelante busca entre las flores de mis sueños
tu amada presencia, tu sabiduría constante,
tu consejo oportuno, tu cálida alegría
trastocadora de oscuridades,
tu silencioso-generoso contingente de ayuda,
llegado siempre a tiempo
aunque ese detalle dejara tus arcas exánimes.
Encuentro tu ejemplo de honradez
exigiéndome la misma lealtad en la vida
porque, como decías, es lo único que puedo dejarte.
Qué más podría pedir si tu paciencia y bondad me llevaron
a cultivar el espíritu, la mente, el altruismo y el pensamiento
porque también decías, la materia es demasiado efímera
para ser tomada en serio.
Tú, amor mío, padre mío, ejemplo mío,
desde la cuna me guiaste con tu ejemplo
a vivir el apostolado de los valores,
guiando tu estoica actitud hacia la bondad inquebrantable
y la transmutación mediante la alegría y el amor,
Me enseñaste que somos energía que no se crea
ni se destruye, solamente se transforma,
por eso busco incansablemente transformarme,
para ser merecedora de encontrarte nuevamente
en esa conciencia energética.
Paulina Herrera nos comparte los siguientes poemas:
EL TIEMPO TE ARRANCO
Padre,
celebro tu muerte
o tu temprana ausencia
porque fuiste arrancado del tiempo
antes de que los jinetes cabalgaran
sobre la faz de la tierra.
No viste el mar volverse negro
ni la luna sangrar sobre los campos,
ni los ríos devolvernos cadáveres
en lugar de peces.
Tú no escuchaste
los clarines de los reyes dementes
ni viste a los profetas del poder
escribir su ley con sangre
en la piel de los inocentes.
Celebro tu muerte padre
porque el universo te cubrió con su manto
antes de desatar la maldición
antes de que los cielos ardieran
y la tierra cobrara su deuda
con terremotos y silencios
Yo he visto las torres derrumbarse,
los hombres arrodillarse ante la mentira
matar a hombres en nombre de Dios
el hambre clavar su garra en los niños
como un cuervo eterno.
He visto la peste multiplicarse
como un rezo invertido,
y la esperanza arder
en hogueras de silencio.
Celebro tu muerte, Padre
porque tu descanso fue profecía cumplida:
la vida ya sabía
que no debías presenciar el fin.
Tú partiste antes,
con los ojos cerrados,
y eso fue tu victoria.
Nosotros quedamos,
testigos del apocalipsis,
cargando la cruz de un tiempo
que ya no nos pertenece.
SILENCIOS DESEMPACADOS
Hoy la tierra te tragó
como a un relámpago cansado,
deió tu eco enterrado
en la médula del tiempo.
Te marchaste
sin empacar tus silencios,
dejaste tu sombra
doblada en mi pecho
como un abrigo pesado
en mitad del verano.
Fuiste raíz profunda
en mi sangre,
tronco que sostenía mis inviernos,
y ahora, padre,
eres árbol caído
que nutre el suelo secreto
donde crecen mis pasos.
No me pidas que te honre con rezos,
prefiero invocarte
en el latido agitado, o
en el temblor de mi voz
cuando pronuncio tu nombre,
en esta lluvia de ira y ternura
que lava mis miedos
y me cubre de tu fuerza.
Te has convertido
en bruma sigilosa
que me arropa,
en raíz callada
que me sostiene
en esa grieta de luz
por donde respiro
cuando todo se apaga.
Hoy entendí que la muerte
no es un viaje, ni un sueño,
ni un regreso,
sino la piedra
que se hunde en el pecho
y se queda ahí,
fría, pesada, eterna.
Guadalupe Taylor, dedica un poema a su padre a quien perdió cuando era adolescente.
Padre
Ante mis ojos eras un coloso.
Paseaba a tu lado por la ciudad,
no como tu sombra,
Sino como parte de ti mismo.
Daba pasos grandes y rápidos
para mantenerme a tu lado
Orgullosa y poderosa
Sabiendo que estabas junto a mí.
Tus ojos ámbar miraban
con añoranza tu niñez.
Juntos atravesamos selvas
y peleamos contra gigantes.
Un día te busqué entre
el eco de cristales y
el mutismo de cartas.
Mas solo vi tu traje gris vacío…
Juan Freddy Armando nos invita a buscar a ‘Carta a mi padre’, Patxi Andión (1983)
Cristina Piñeyro no tuvo el privilegio de disfrutar a sus progenitores, en cambio, tíos y abuelos le brindaron todo el amor y paternidad necesarios, nos compartió el poema Los pasos lejanos de Cesar Vallejo:
Mi padre duerme. Su semblante augusto
figura un apacible corazón;
está ahora tan dulce…
si hay algo en él de amargo, seré yo.
Hay soledad en el hogar; se reza;
y no hay noticias de los hijos hoy.
Mi padre se despierta, ausculta
la huida a Egipto, el restañante adiós.
Está ahora tan cerca;
si hay algo en él de lejos, seré yo.
Y mi madre pasea allá en los huertos,
saboreando un sabor ya sin sabor.
Está ahora tan suave,
tan ala, tan salida, tan amor.
Hay soledad en el hogar sin bulla,
sin noticias, sin verde, sin niñez.
Y si hay algo quebrado en esta tarde,
y que baja y que cruje,
son dos viejos caminos blancos, curvos.
Por ellos va mi corazón a pie.
Hoy pensé en ti, padre, en tu partida sin adioses,
en ese «hasta siempre» que dejaste en la callada sombra de la tarde,
allí donde el sol se despide con un suspiro.
Te busco en cada mirada que cruza mi camino,
en el último destello del día cuando la luz se desvanece.
Pienso en tus manos, raíces fuertes que tejieron historias,
en los días antiguos de risas, de juegos y certezas;
hoy el tiempo los ha vuelto memoria
y un vacío callado que a veces me ahoga.
Cómo te extraño en la quietud de las tardes,
cuando la brisa ligera susurra tu nombre al pasar;
en las noches estrelladas que me hablan de ti,
de esas enseñanzas tuyas que el tiempo jamás logra quebrar.
El reloj de mi vida avanza sin tregua,
pero el tiempo se detiene, sagrado, en el instante en que te pienso.
En cada paso que doy, en la madurez de mi marcha,
siento el peso de tu amor y el abrigo de tus sabias palabras.
A veces pregunto al silencio
si allá en el cielo decidirás volver a encenderte;
ser como un faro que guía a través del incienso
de las oraciones que elevo para alcanzarte.
Te extraño, padre, en el alba clara,
en el murmullo del río que no se detiene,
en cada latido que mi pecho ampara,
en cada camino que el destino sostiene.
Y aunque la muerte trace su frontera,
tu esencia habita en cada rincón de mi existencia:
en el abrazo que mi alma aún necesita
y en este amor tuyo y mío, que no conoce el final. 6/21/2026
¡Padre mío! – Salomé Ureña de Henríquez (1850-1897)
Se me rompió la vida…viejo – Juan Matos (1955-)
Las alas de su sombrero – César Sánchez Beras (1962-)
Bilingual/Bilingüe (en inglés) – Rhina P. Espaillat (1932-)
I dreamt you young (en inglés) – Rhina P. Espaillat (1932-)
A mi padre – Belkis M. Marte (1966-)
Papá – María Inés Iacometti (1972-)
Hasta volvernos a ver – María Inés Iacometti (1972-)
Ellos y mi casa – María Inés Iacometti (1972-)
El día para celebrarlo es hoy – María Inés Iacometti (1972-)
Hablando al padre – Gabriela Mistral (1889-1957)
A mi hermano R. Perdomo (Recuerdos de mi padre) – Josefa A. Perdomo (1834-1896)
Versos Sencillos VI – José Martí (1853-1895)
‘ción Papacito – Felicia Vásquez (1948-)
El lado sutil de mi viejo – Juan Raúl Sepúlveda
Dime, ¿y cómo te pago? – Eulises Sosa Hirujo
El verano del 95 – Ricardo Vacca-Rodríquez
Un reto a la muerte – Dagoberto López Coño (1955-)
Mi padre – Juan de Dios Peza (1852-1910)
El padre – Pablo Neruda (1904-1973)
Esta luz de Sevilla – Antonio Machado (1875-1939)
Los pasos lejanos – César Vallejo (1892-1938)
A mi padre – Pedro Garfias (1901-1967)
A mi padre – Jorge Luis Borges (1899-1986)
A mi hijo – José Moreno Villa (1887-1955)
Si supiera – Gabriel García Márquez (1927-2014)
Mi viejo – Jose Tcherkaski (1943–)
Amor Filial – Amado Nervo (1870-1919)


