Cuando hasta el mismísimo Tom Cruise se atreve a darle unos toquecitos al balón, solo unas horas antes del partido de fútbol más importante del mundo, todo parece indicar que el espectáculo está servido para la gran final del Mundial. Y no solo en cuanto a lo futbolístico, que ahí está claro. Si el mundo observa el campeonato de la FIFA más grande de todos los tiempos, con más equipos, más partidos, más jugadores, más espectadores y más atención mediática que nunca antes, tiene toda lógica que, también, el show que lo acompaña sea el más grande jamás visto.
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