La «pandemia silenciosa» del aprendizaje
El uso indiscriminado de dispositivos digitales para el ocio en horas lectivas y de estudio está cobrando una factura histórica a las aulas globales. Durante la presentación de los resultados del Informe PISA, Mathias Cormann, secretario general de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), lanzó una advertencia clara: existe una correlación directa y negativa entre el tiempo que los estudiantes dedican al entretenimiento frente a las pantallas y su capacidad para comprender lo que leen.
Los datos presentados por la OCDE dibujan un mapa de retroceso educativo que resulta difícil de ignorar. En la prueba de comprensión lectora, los alumnos perdieron 14 puntos, una cifra dramática si se considera que equivale a prescindir de casi un curso escolar completo de aprendizaje. La disciplina de matemáticas tampoco escapó a esta tendencia, registrando un descenso de 9 puntos que se traduce en un retroceso práctico de unos seis meses de formación en las aulas.
Sin embargo, el dato más alarmante surge al observar la perspectiva histórica de la última década: desde 2015, la comprensión lectora ha acumulado una sangría de 28 puntos, lo que significa que las nuevas generaciones han perdido el equivalente a más de un año académico completo de competencias en el manejo de la lectura.
Cormann enfatizó que la tecnología no es intrínsecamente perjudicial, sino que la clave radica en la intencionalidad de uso. El incremento drástico en el consumo recreativo de pantallas genera déficits severos de atención, dificultando que los estudiantes puedan procesar textos complejos o mantener la concentración en tareas analíticas.
Más de una cuarta parte de los estudiantes evaluados admitió que sus compañeros se distraen frecuentemente con sus dispositivos en clases de asignaturas científicas.
Los datos del informe revelaron además una tendencia inesperada: una caída especialmente pronunciada en el rendimiento en ciencias entre los alumnos provenientes de familias socioeconómicamente favorecidas. Aunque esto provocó una reducción en la brecha de resultados respecto a los estudiantes de entornos vulnerables, Cormann subrayó que no se trata de una buena noticia, ya que la equidad se está alcanzando por un deterioro generalizado del nivel y no por una mejora de los sectores desfavorecidos.
-Redacción de TeclaLibre- rodriguezsluism9@gmail.com https://teclalibremultimedios.com/category/portada/


