Las turbulencias del poder: Siniestro en Ciudad Bolívar airea los oscuros nexos de la élite con Madrid y Canaima
CIUDAD BOLÍVAR.— Lo que comenzó como un repliegue de superlujo en las tierras ancestrales de Canaima terminó en llamas a escasos metros del aeropuerto Tomás de Heres. El desplome de la avioneta bimotor PA-68T Partenavia no solo dejó siete heridos con graves quemaduras en el hospital Ruiz y Páez; destapó, en un instante de fuego y fuselaje retorcido, la trama donde convergen el dinero rápido, la política de altos vuelos y la impunidad geopolítica.
A bordo de la nave no viajaban pasajeros cualquiera. Junto a la modelo ucraniana Sofia Komar —cuya bitácora de opulencia en el exclusivo campamento Waka Wena llenó las redes en horas previas— se encontraban los hermanos Domingo Arnaldo y Guillermo Alfredo Amaro Chacón. Nombres que para el ciudadano común dicen poco, pero que en las oficinas de inteligencia financiera de Madrid y en los despachos de Caracas provocan inmediatas alertas.
Los Amaro Chacón no son simples turistas de fin de semana. Investigaciones periodísticas e informes de la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF) de España los ubican en el centro de un entramado financiero que salpica al expresidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero. La justicia española rastrea sociedades en Dubái, operaciones vinculadas al oro y al petróleo venezolano, y transferencias destinadas a sostener la influencia de la mediación diplomática entre Madrid y el Palacio de Miraflores.
El siniestro en Ciudad Bolívar no es solo una falla técnica en los inyectores de un motor; es un sacudón directo a los expedientes de la Audiencia Nacional. La eventual invalidez o el hermetismo sobre la salud de estos actores clave amenaza con congelar testimonios cruciales para desentrañar el financiamiento que conecta el extractivismo del Arco Minero con firmas offshore europeas.
El contraste de dos Venezuelas
Mientras la mayoría del país sobrevive a la precariedad cotidiana, el vuelo de Canaima retrata con crudeza la existencia de un ecosistema paralelo: minería VIP, vuelos privados y alianzas intocables.
Hoy, mientras el Instituto Nacional de Aeronáutica Civil (INAC) maneja el peritaje bajo estricta reserva, el accidente obliga a mirar lo que muchos preferían mantener en la sombra: cómo los hilos de la política internacional se tejen entre el oro de la selva y el silencio de las salas de cuidados intensivos.
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