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LA RUTA DE LA PÓLVORA HACIA EL CAOS HAITIANO

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¡Fuego cruzado y memoria selectiva! La ruta de la pólvora hacia el caos haitiano

Aquí entre nos, con la pluma afilada y el ojo clínico que manda el estilo TeclaLibre, vamos a desmenuzar el último polvorín diplomático. El Consejo de Seguridad de la ONU destapó una olla de grillos que, para ser honestos, en los pasillos de nuestra frontera hace tiempo olía a pólvora quemada. El informe del Panel de Expertos sobre Haití nos puso en el banquillo internacional, dejando al desnudo una realidad que muchos sospechaban pero que pocos querían firmar: el armamento y las municiones que alimentan el terror de las bandas haitianas están cruzando por nuestro patio, y peor aún, algunas llevan el sello de la casa.

La crónica de este trasiego ilícito no pinta a grandes capos internacionales moviendo hilos invisibles, sino a un «macuteo» fronterizo mucho más llano y doloroso. La ONU relata cómo la porosidad de nuestra línea divisoria se ha convertido en la arteria principal para que bandas como 400 Mawozo y Gran Grif engorden sus arsenales. Pero el dardo más venenoso del informe apunta directamente al pecho del ámbito castrense dominicano: el desvío sistemático de pertrechos.

No estamos hablando de contrabandistas de película, sino de la dolorosa complicidad de quienes juraron defender la soberanía. El documento reseña casos que sacan los colores, como el arresto de oficiales del Ejército atrapados infraganti sacando miles de municiones hacia el vecino país. Es la radiografía de un sistema de controles que, en el mejor de los casos, sufre de estrabismo institucional, y en el peor, de una complicidad corrupta donde el uniforme se mancha a cambio del peaje del contrabando. La ONU le dice al mundo que nuestras investigaciones internas a menudo se quedan cortas, atrapando a los peones pero dejando intactos a los verdaderos señores de esta red logística.

Ante semejante bofetada internacional, la respuesta del Estado no se hizo esperar, tratando de apagar el incendio con un cubo de historia. Y es aquí donde la trama da un giro que raya en el realismo mágico caribeño.

El canciller Víctor «Ito» Bisonó, al salir al frente del informe, esgrimió un argumento que dejó a más de un analista rascándose la cabeza. Confirmando lo relatado en nuestra nota previa, el diplomático aseguró que la ONU no ha podido establecer la trazabilidad ni el momento en que estas armas cruzaron la frontera. ¿Su estocada final? Afirmar que esas municiones calibre .50 encontradas en manos de los pandilleros haitianos no son desvíos recientes, sino reliquias del pasado.

«Son municiones de la salida o de cuando Trujillo», sentenció el canciller, pasándole la factura del desorden fronterizo a una dictadura que cayó hace más de seis décadas.

Al más puro estilo TeclaLibre, la conclusión se escribe sola: Mientras del lado de allá las bandas disparan plomo caliente y siembran el terror en el presente, del lado de acá intentamos justificar la porosidad de nuestros cuarteles echándole la culpa a los fantasmas del pasado. Si las balas de la Era del Jefe siguen matando hoy en Puerto Príncipe, quizás el verdadero problema no es de qué año es la pólvora, sino quién, en pleno 2026, sigue dejando la puerta del arsenal abierta.

rodriguezsluism9@gmail.com    https://teclalibremultimedios.com/category/portada/

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