Lluvias en Santiago y Puerto Plata: inundaciones y 590 viviendas afectadas
La lluvia no pide permiso
En Santiago, la Ciudad Corazón, el cielo se encapotó y el agua comenzó a reclamar territorio. Calles convertidas en improvisados arroyos, viviendas anegadas y familias mirando con preocupación cómo la lluvia se metía hasta la sala de sus casas.
En Puerto Plata, la Novia del Atlántico, tampoco hubo luna de miel con el tiempo. Los aguaceros provocaron inundaciones en sectores de Sosúa, Los Callejones, Boca Nueva, La Cañita, El Javillar y La Unión, entre otras localidades.
Y mientras los meteorólogos explicaban el comportamiento de una vaguada, muchos ciudadanos tenían una preocupación bastante menos científica: ¿hasta dónde subiría el agua esta vez?
Las cifras detrás del aguacero
Según el balance del Centro de Operaciones de Emergencias (COE) correspondiente a la mañana de este viernes 23 de octubre, las precipitaciones acumuladas desde el miércoles dejaron 590 viviendas afectadas y unas 2,360 personas perjudicadas en el territorio nacional.
En Santiago, los reportes identificaron 101 viviendas afectadas en Hoyo de Caimito, 40 en Francisco del Rosario Sánchez, 36 en La Gloria, 35 en El Ensueño y 20 en El Ingenio.
El COE mantenía 25 provincias bajo alerta, nueve de ellas en amarilla, incluyendo Santiago y Puerto Plata.
Hasta el corte del informe no se registraban fallecidos ni viviendas destruidas. Una buena noticia dentro de un panorama que obliga a mantener la vigilancia.
El cielo tiene sus razones; las ciudades, sus deudas
El Instituto Dominicano de Meteorología atribuye los aguaceros a una vaguada, combinada con abundante humedad y vientos del sureste.
La explicación científica resulta convincente. Pero hay otra pregunta que no se responde mirando los radares meteorológicos:
¿Por qué cada temporada de lluvias termina poniendo a prueba, y tantas veces en evidencia, la capacidad de nuestras ciudades para manejar el agua?
No toda inundación es consecuencia de negligencia. Hay precipitaciones extraordinarias capaces de desbordar incluso los mejores sistemas de drenaje. Sin embargo, cuando los mismos sectores aparecen una y otra vez entre los afectados, corresponde examinar las alcantarillas, las cañadas, el crecimiento urbano y las inversiones públicas.
Porque una cosa es que llueva intensamente y otra muy distinta es que una comunidad viva permanentemente a merced del próximo aguacero.
Y todavía falta agua por caer
Los pronósticos para este viernes indican una probabilidad de lluvia del 97 % en Santiago y del 100 % en Puerto Plata, con posibles aguaceros durante la tarde y primeras horas de la noche.
El sábado y el domingo persistirán condiciones de inestabilidad, con chubascos y tormentas eléctricas localizadas.
Las autoridades recomiendan prudencia, especialmente en zonas vulnerables a inundaciones y crecidas repentinas.
La última gota
En República Dominicana tenemos una curiosa costumbre: cuando llueve demasiado, culpamos a la vaguada; cuando se inundan las calles, invocamos al cambio climático; y cuando baja el agua, también suele bajar la intensidad del debate sobre las soluciones.
La naturaleza pone la lluvia. Pero el estado del drenaje, el ordenamiento territorial y la prevención son responsabilidades humanas.
Y ahí está el verdadero aguacero que nuestras autoridades todavía tienen pendiente enfrentar.
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