InicioCEREPOESIAELECCIONES LEGISLATIVAS DE NOVIEMBRE Y EL DESCENSO DE LA POPULARIDAD DE TRUMP
ELECCIONES LEGISLATIVAS DE NOVIEMBRE Y EL DESCENSO DE LA POPULARIDAD DE TRUMP
Por Carlos Márquez Cabrera /
La geopolítica interna de Estados Unidos atraviesa una etapa de creciente tensión política, marcada por el descenso de la aprobación del presidente Donald Trump, el deterioro de las evaluaciones económicas y la proximidad de las elecciones legislativas del próximo 3 de noviembre.
Las investigaciones de Reuters/Ipsos y Pew Research Center ofrecen una radiografía de ese escenario y permiten examinar sus posibles implicaciones institucionales.
La encuesta Reuters/Ipsos, realizada del 16 al 19 de octubre entre 1.679 adultos estadounidenses, sitúa la aprobación presidencial en el 31 %, un punto menos que dos semanas antes y el nivel más bajo registrado durante sus dos mandatos.
El 66 % desaprueba su gestión. En la medición nacional sobre preferencias para el Congreso, los candidatos demócratas obtienen el 47 % frente al 35 % de los republicanos entre los votantes registrados. Se trata de una diferencia significativa en la opinión nacional, aunque no constituye una predicción directa de los resultados en cada distrito.
Pew Research Center, en su estudio realizado del 28 de septiembre al 4 de octubre con 5.062 adultos, incluidos 3.917 votantes registrados, encontró una aprobación presidencial del 30 % y una desaprobación del 68 %.
El 44 % de los votantes manifestó que su decisión electoral representaba un voto contra Trump, frente al 19 % que la consideraba un voto a favor del presidente.
Estos resultados indican que su figura ocupa un lugar importante en la evaluación que los ciudadanos hacen de la contienda legislativa.
El componente económico merece especial atención. Según Pew, el 65 % de los estadounidenses considera que las políticas económicas de Trump han empeorado las condiciones económicas, frente al 19 % que opina que las han mejorado.
Incluso dentro del Partido Republicano aparecen señales de división: el 35 % de sus simpatizantes considera que esas políticas han perjudicado la economía, mientras el 39 % afirma que la han mejorado. El encarecimiento de la energía y las preocupaciones sobre el costo de la vida forman parte de este contexto.
La cuestión trasciende la popularidad presidencial. Si las elecciones modifican el equilibrio de fuerzas en el Congreso, podrían cambiar las condiciones para aprobar presupuestos, impuestos, iniciativas migratorias y otras prioridades de la Casa Blanca.
Una mayoría opositora también podría intensificar la supervisión legislativa del Ejecutivo, aunque sus efectos dependerían de los resultados concretos y de la capacidad de negociación entre partidos.
En el ámbito internacional, la política comercial, las relaciones con China, la guerra con Irán y los compromisos militares pueden influir en las percepciones económicas y políticas de los ciudadanos.
La relación entre las decisiones exteriores y sus costos internos constituye, por tanto, una dimensión esencial del debate estadounidense.
Las encuestas no determinan el desenlace electoral. Sí muestran un presidente sometido a una evaluación pública desfavorable y un electorado preocupado por la economía.
El resultado de noviembre permitirá medir hasta qué punto ese clima se traduce en cambios concretos en la representación legislativa y en la capacidad de la Administración para desarrollar su agenda.