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ESPAÑA · ARGENTINA · POLÍTICA INTERNACIONAL | 22 DE OCTUBRE DE 2026
Milei llega con la motosierra, Sánchez le responde con la izquierda y la derecha española busca dónde sentarse
El presidente argentino desembarcó en Madrid repartiendo insultos al socialismo y abrazos a sus aliados ideológicos. Pedro Sánchez convirtió el ataque en consigna electoral, mientras Ayuso, Feijóo y Abascal dejaron al descubierto las distintas sensibilidades de la derecha española.
Cuando el invitado trae la motosierra y el anfitrión saca los carteles
A España llegó Javier Milei, presidente de Argentina, economista libertario y enemigo declarado de todo cuanto huela a socialismo. No llegó precisamente con una rama de olivo. Trajo su habitual repertorio de descalificaciones, una defensa apasionada del mercado y la motosierra convertida en símbolo de su proyecto político.
El miércoles 21 de octubre, en el Casino de Madrid, llamó a Pedro Sánchez «impresentable dictador», lo acusó de corrupción y exhortó a los españoles a expulsar políticamente a los socialistas. Todo ello durante una visita que coincidió con la precampaña de las elecciones generales españolas del 29 de noviembre.
No fue un comentario aislado ni una indiscreción diplomática. Milei lleva años enfrentado verbalmente con Sánchez, hasta el punto de que sus declaraciones de 2024 provocaron una crisis entre ambos gobiernos.
Pero esta vez el presidente español no respondió con un comunicado solemne ni con un discurso de indignación institucional. Prefirió utilizar el lenguaje de su adversario.
Y ahí comenzó el espectáculo.
Sánchez: «Soy zurdo, y a mucha honra»
El PSOE desplegó en su sede madrileña una gigantesca pancarta de bienvenida a Milei, reivindicando precisamente a los zurdos y las zurdas.
Sánchez publicó además un video en sus redes sociales en el que transformó la palabra «zurdo», utilizada despectivamente por Milei, en una declaración de identidad política.
El mandatario español defendió como logros de su Gobierno las subidas del salario mínimo y las pensiones, la ampliación de permisos familiares, el derecho al aborto y sus posiciones favorables a la paz.
Su respuesta terminó con una frase calculada para circular por las redes: «Soy zurdo y a mucha honra».
Conviene aclarar un detalle importante: Sánchez no se declaró dictador. Lo que reivindicó fue su identidad de izquierdas. La acusación de dictador vino de Milei, sin que eso constituya prueba de que España sea una dictadura.
Y así, mientras uno pretendía convertir «zurdo» en insulto, el otro lo transformaba en propaganda electoral.
Ayuso abraza, Abascal telefonea y Feijóo guarda distancia
La visita también dejó una interesante fotografía de las relaciones entre Milei y la derecha española.
Isabel Díaz Ayuso, presidenta de Madrid, recibió al argentino con un abrazo y muestras públicas de amistad. Fue el encuentro político presencial más destacado de su agenda.
Santiago Abascal, dirigente de Vox y viejo aliado ideológico de Milei, no se reunió personalmente con él. Ambos mantuvieron una videollamada. El mandatario argentino sí se encontró con Ignacio Garriga y representantes de la Fundación Disenso, vinculada a Vox.
Alberto Núñez Feijóo, presidente del Partido Popular, tampoco apareció en una reunión presencial con Milei.
¿Por qué esas diferencias?
No hay pruebas para atribuir una misma intención a los tres dirigentes, pero el contexto permite una lectura política: Ayuso exhibe sin grandes reservas su afinidad con Milei; Vox mantiene una relación ideológica estrecha con él; y Feijóo debe cuidar una imagen nacional que incluye votantes conservadores, moderados y defensores del Estado social.
Porque una cosa es aplaudir la motosierra desde la oposición y otra explicar qué se haría con ella al llegar al Gobierno.
La motosierra y las pensiones: ahí está la verdadera disputa
Detrás de los insultos aparece una discusión bastante más seria: ¿cuánto Estado necesita una sociedad y quién paga las consecuencias de reducirlo?
Milei defiende el equilibrio fiscal, la reducción del gasto público y la desregulación económica. Sus partidarios presentan esas políticas como una respuesta necesaria a los desequilibrios históricos de Argentina.
Sus críticos cuestionan sus consecuencias sociales, especialmente para jubilados, trabajadores y sectores de menores ingresos.
Sánchez, por su parte, intenta convertir esa controversia en una advertencia electoral. Su argumento es que las políticas argentinas de ajuste representan un modelo que podría inspirar a sectores de la derecha española.
Pero hay que distinguir las coincidencias ideológicas de los programas concretos. Ni el PP ni Vox son idénticos al movimiento libertario argentino, y las economías española y argentina presentan diferencias importantes.
La cuestión de las pensiones se ha convertido precisamente en uno de los puntos centrales de esta disputa.
Una visita que también abrió un frente diplomático
El episodio no terminó en el intercambio de descalificaciones.
El Ministerio de Asuntos Exteriores español condenó oficialmente los insultos de Milei y rechazó lo que consideró una intromisión en la política interna del país.
El argentino también protagonizó un enfrentamiento verbal con Julia Molina, periodista de la Cadena SER, después de que esta le preguntara si su visita incomodaba al PP y a Vox.
En Argentina, según informó la corresponsal Berta Reventós en la SER, también surgieron cuestionamientos sobre la conveniencia de utilizar recursos públicos para una visita sin encuentros oficiales con el Gobierno español.
El espectáculo político como estrategia
Hay otro ingrediente que no debe pasar inadvertido: el manejo de las redes sociales.
Milei utiliza un lenguaje provocador que genera titulares, fragmentos de video y discusiones virales. Sánchez, en lugar de limitarse a protestar, respondió apropiándose de una palabra que su adversario emplea como insulto.
Es una disputa por la atención pública, donde la indignación funciona como combustible de la conversación digital.
El analista Franco Delle Donne explicó en el programa Hora 25, de la Cadena SER, que la descalificación pública forma parte del método político con el que Milei construye su imagen de ruptura con el orden establecido.
Por su parte, Marta García Aller, de Onda Cero, planteó una paradoja: la presencia de Milei podría resultar políticamente más útil a Sánchez que a sus propios amigos españoles.
Conclusión TeclaLibre | Entre zurdos, libertarios y motosierras
Al final, Milei viajó a Madrid para predicar contra el socialismo y terminó ofreciendo al propio Sánchez una oportunidad para defenderlo ante sus seguidores.
Ayuso recibió al visitante con un abrazo. Abascal mantuvo la amistad a través de una pantalla. Feijóo permaneció fuera de la fotografía. Y Sánchez encontró una oportunidad para reivindicar sus políticas sociales.
La escena resume una contradicción de la política contemporánea: los líderes se enfrentan en nombre de grandes ideas, pero muchas veces el debate público termina girando alrededor del insulto mejor colocado y del video más compartido.
Porque entre el libertarismo de Milei y la socialdemocracia de Sánchez existe una discusión legítima sobre impuestos, derechos, servicios públicos, libertades y responsabilidad fiscal. Una discusión que merece algo más que consignas.
Y aquí queda la picardía de TeclaLibre: Milei llevó la motosierra para cortar el socialismo español, pero Sánchez encontró la manera de utilizar su ruido como música de campaña.
La pregunta de fondo no es quién gritó más fuerte. Es qué modelo económico y social proponen unos y otros, cuánto cuesta y quién termina pagando la factura.
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