Sindicatos plantan bandera: “Senasa no se toca”
Redaccion de Teclalibre
En un país donde el acceso a la salud sigue siendo un lujo para muchos, las principales centrales sindicales dominicanas —CNUS, CASC y CNTD— han salido al ruedo con una consigna clara: defender a capa y espada el Seguro Nacional de Salud (Senasa), esa rara avis del sistema que, a diferencia de las ARS privadas, no busca ganancias, sino garantizar derechos.
Los sindicalistas no se anduvieron por las ramas. En un frente común, dejaron claro que cualquier intento de debilitar o privatizar la única ARS pública del país será enfrentado con uñas, dientes y pancartas.
“Senasa es una de las mayores conquistas del movimiento obrero”, declaró con vehemencia Rafael “Pepe” Abreu, presidente del CNUS. “¿Quién más asegura a los trabajadores informales, las empleadas domésticas, los pensionados olvidados por el sistema? Sin Senasa, los más pobres estarían a merced del mercado y sus reglas despiadadas”.
En esa misma línea, Jacobo Ramos, de la CNTD, recordó que no se trata de un simple tema administrativo: “Senasa es una victoria social. No podemos permitir que lo que ha costado tanto sudor y lucha sea entregado en bandeja de plata a intereses privados que solo ven cifras, no seres humanos”.
Gabriel del Río Doñé, de la CASC, no se quedó atrás y advirtió que hay “una campaña sutil pero peligrosa para desacreditar a Senasa y justificar su desmantelamiento”. Según dijo, “hay quienes no soportan que exista una entidad pública que funcione, y más aún, que funcione para los pobres”.
Para del Río, Senasa es más que un seguro: “Es una herramienta de justicia social. Está ahí para quienes no tienen con qué pagar una clínica privada ni una póliza de lujo. No se hizo para servir a los pudientes, sino a los que siempre quedan al margen”.
Las tres confederaciones coincidieron en un mensaje final:
“Senasa no es del gobierno de turno ni de un partido. Es del pueblo dominicano. Es un contrapeso necesario frente a la lógica de lucro del sistema privado. Si lo dejamos caer, caemos todos”.
Y cerraron con un llamado de alerta y resistencia: a los partidos políticos, al empresariado, a las iglesias, a la sociedad civil —y a todo el que tenga un mínimo de conciencia social—, a no quedarse de brazos cruzados mientras se juega con el único seguro que piensa con el corazón y no con la chequera. Porque si tocan a Senasa, tocan al pueblo.
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