El Nobel de la Paz se calienta: la Marcha de las Antorchas cambia de manos en Oslo
La polémica rodea la entrega del Premio Nobel de la Paz 2025 a María Corina Machado, y esta vez no es por la estatuilla, sino por el fuego de las antorchas.
La noticia de la suspensión de la organización de la tradicional «Marcha de las Antorchas» por parte del Consejo Noruego de la Paz (Norges Fredsråd) ha encendido el debate, dejando un claro mensaje: la paz no es un concepto monolítico, y menos en el corazón del movimiento pacifista noruego.
El Consejo, que agrupa a 17 organizaciones pacifistas y miles de activistas, ha dado un golpe de timón al retirarse de la organización. El argumento es contundente y con aires de pureza ideológica: la galardonada no está en conformidad con sus valores fundamentales. En la tecla de la suspicacia, esto suena a: “La señora Machado es percibida como demasiado ‘dura’, pro-sanciones o incluso por algunos como favorable a una intervención externa, métodos que no comulgan con nuestro manual de diálogo y no violencia”.
Este “paso al lado” no es nuevo; ya lo hicieron en 2012, cuando el Nobel recayó en la Unión Europea, demostrando que el Norges Fredsråd no le tiene miedo a la controversia ni a desafiar al todopoderoso Comité Nobel. No obstante, la decisión es un triunfo moral (y mediático) para sus principios, y una sutil, pero efectiva, crítica a la elección del Comité Nobel Noruego .
Pero en el universo Nobel, donde se apaga una luz, otra se enciende. De la oscuridad emerge una nueva protagonista: la Norwegian Venezuelan Justice Alliance (Alianza Noruega Venezolana de Justicia), una organización formada por venezolanos en el país nórdico, que anunció que tomará las riendas de la marcha.
Este es un giro con mucha picardía política: Demuestra que, a pesar del rechazo de una entidad pacifista de izquierda, la base de apoyo a Machado en la diáspora está organizada y lista para ocupar el vacío, asegurando que la celebración no se extinga.
La Norwegian Venezuelan Justice Alliance está, de hecho, enviando un mensaje directo a Noruega: «Esta lucha por la libertad y la justicia sí es un acto de paz», y están dispuestos a marchar con sus propias antorchas en el centro de la ciudad para demostrarlo.
La tradición se mantiene en pie, aunque con nuevos organizadores y un matiz más político:
- Lugar: La Marcha de las Antorchas se realizará en Oslo, Noruega, siguiendo el recorrido tradicional por el centro de la ciudad.
- Fecha Clave: Se celebrará en honor a la galardonada, coincidiendo con la entrega del premio el 10 de diciembre, que se realiza en el Ayuntamiento de Oslo (Oslo City Hall).
Es crucial remarcar que la ceremonia oficial de entrega del Nobel se mantiene inalterada. El boicot es a un evento paralelo y cívico, no a la entrega del premio en sí.
Lo que observamos es una controversia sana (y muy nórdica) sobre el significado de la paz:
- Visión del Consejo de la Paz: La paz es diálogo y no violencia absoluta, desaprobando cualquier método que pueda interpretarse como injerencista.
- Visión del Comité Nobel: La paz es también la lucha por la democracia y la libertad contra regímenes autoritarios, incluso si la galardonada ha utilizado una retórica fuerte y ha apoyado medidas de presión, viendo en ella a una figura de resistencia.
El Premio Nobel de la Paz, una vez más, demuestra ser el galardón más político del mundo, encendiendo debates que trascienden fronteras y que, en este caso, obligan a Noruega a mirarse en el espejo sobre qué tipo de «paz» quiere celebrar. La marcha sigue, pero ahora con un fuego que arde con un aire más combativo y venezolano.
-Luis Rodriguez Salcedo para TeclaLibre-
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