El Prado en las calles: cuando Santiago se convierte en galería viva
Noti-crónica cultural de TeclaLibre
SANTIAGO.– Por unos meses, Santiago parece caminar con pasos madrileños. Desde la Benito Monción hasta la Catedral, el casco histórico se convirtió en un museo sin techo: 61 reproducciones de obras maestras del Museo Nacional del Prado se instalaron en plena calle, despertando conversaciones, miradas inquisitivas y ese asombro discreto que surge cuando el arte deja los salones solemnes y se vuelve vecino.

Una tarde convertida en acontecimiento
No fue inauguración cualquiera. Entre luces tibias, cámaras que iban y venían, autoridades, gestores culturales, artistas y parroquianos, la escena parecía sacada de una postal europea, salvo por el calor caribeño y la risa dominicana que flotaba entre la multitud.
La presidenta del Centro León, María Amalia León, resumió lo esencial: «Cuando el arte ocupa el espacio público, transforma la forma en que una comunidad se mira.»
Y tenía razón. Las calles dejaron de ser pasillos de prisa y se transformaron en salas de contemplación improvisadas: un niño preguntando quién pintó aquello, una madre explicando qué era una alegoría, un grupo de adolescentes haciéndose fotos frente a Las Meninas.
El alcalde Ulises Rodríguez definió la intervención como “testimonio de la ciudad que estamos construyendo”: cultura como infraestructura, arte como urbanismo sensible.
Un recorrido que es también viaje temporal
La curaduría de la especialista Sara Hermann no fue un simple despliegue decorativo. Fue una máquina del tiempo ordenada en línea recta: del Medioevo hasta los albores del modernismo.
En ese paseo cronológico conviven:
El Bosco, con su imaginación monstruosa
Velázquez, con su geometría aristocrática
Goya, quien vivió la luz y también la oscuridad
Rubens, músculo y teatralidad
Sorolla, luz mediterránea en pleno Cibao
Esa ruta resume casi ocho siglos de pintura occidental, con escalas obligadas:
España – Italia – los Países Bajos – Francia – Alemania
Sin pasaporte, sin filas de museos, sin audios alquilados.
Cuando el Prado sale a caminar
Pocos museos tienen el peso histórico del Prado. Su colección fue cimentada por reyes, nobles, guerras, expolios, reformas y restauraciones. Entre sus vitrinas permanecen algunas de las piezas más estudiadas del mundo: Las Meninas, El jardín de las delicias, La maja desnuda, Los fusilamientos del 3 de mayo, La rendición de Breda, Las tres gracias…
Normalmente, hay que atravesar el Paseo del Prado, pagar la entrada y hacer fila para verlas.
Ahora basta cruzar la calle.
Más que arte colgado: pedagogía activa
La exposición es la primera entrega del proyecto “El Prado en nosotros”, que recorrerá el país hasta 2026. Además de la visita libre y constante, el programa incluye:
mediación educativa
charlas, recorridos guiados y contenidos interactivos
residencias artísticas
exposiciones itinerantes en otras ciudades
Santo Domingo, Baní y Punta Cana ya están en la ruta.
Una alianza que sorprende por su amplitud
Este proyecto nace de una combinación poco frecuente:
Museo Nacional del Prado
Fundación Amigos del Museo del Prado
Fundación Eduardo León Jimenes
Centro León
Más el apoyo institucional público y privado.
No se trata solo de logística cultural. Se trata de un mensaje directo:
el arte no es privilegio, ni trámite, ni solemnidad.
Es plaza pública, conversación, pausa.
Una invitación con fecha límite
“El Prado en las calles” permanecerá en Santiago hasta finales de enero de 2026.
Quien no ha ido, está invitado:
Caminar despacio, detenerse, leer, mirar.
Conversar.
Tomar una foto.
Volver.
Porque durante estos meses Santiago no solo mira arte:
Santiago forma parte de él.
-Luis Rodriguez Salcedo para TeclaLibre-
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